Pasarela de talento para una final

Shane Larkin y Ergin Ataman estrechan la mano de Dimitris Itoudis y Nando De Colo con el trofeo de la Euroliga en el centro./Igor Martín
Shane Larkin y Ergin Ataman estrechan la mano de Dimitris Itoudis y Nando De Colo con el trofeo de la Euroliga en el centro. / Igor Martín

El virtuosismo de Micic y Larkin en el Efes choca con la clase del Chacho y De Colo al frente del CSKA en el duelo por la corona europea

Carlos Pérez de Arrilucea
CARLOS PÉREZ DE ARRILUCEA

El gran duelo por la corona de la Euroliga se sirve esta noche en el Buesa Arena con dos equipos protagonistas que no miden a la baja la cantidad de munición a gastar en su artillería ofensiva. El Anadolu Efes y el CSKA confluyen en el choque que cierra la Final Four de Vitoria después de haber superado los 90 puntos en sus respectivos duelos de semifinales. Sobre el papel, el partido promete espectáculo y momentos trepidantes dada la acumulación de talento que atesoran ambas plantillas. Baloncesto de alto despliegue energético, pero también capaz de respetar la iniciativa personal de los 'superclase', detectables en ambos bandos. Cada Final Four encumbra a sus héroes, alimenta sagas y descubre nuevos gladiadores. Del lado del Anadolu Efes, dominan el juego Shane Larkin y Vasilije Micic.

El estadounidense quiere cerrar el círculo que comenzó en Europa como jugador del Baskonia. Desterrado de la NBA tras un paso por los Boston Celtics, vivió momentos complicados a las órdenes de Ergin Ataman este curso en la escuadra turca. En la recta final de la campaña continental, la clase de Larkin ha terminado por germinar de manera desbordante hasta convertirse en el complemento perfecto de Vasilije Micic. El baloncesto puede ser un juego de gigantes, pero la modernidad apunta a que la eficacia llega a partir de posiciones situadas en el perímetro. Desde siete metros del aro se lanza y se genera. Lo hacen los pequeños y también los grandes, con el lanzamiento de tres como mejor recursos para labrarse una buena carrera profesional entre canastas.

El base serbio es un producto perfecto del básquet de hoy en día, fortaleza física y altura (1,96 metros) a las que sacar chispas en defensa, amenaza en el tiro, pero también criterio para organizar el juego de su equipo. Su constante escalada en la élite europea le ha permitido acumular enseñanzas hasta colocarse en el umbral del título continental a sus 25 años. Ergin Ataman lleva el mando del Anadolu Efes dispuesto a reivindicar su condición de entrenador de élite, una virtud muchas veces eclipsada por su perfil polémico. Casi siempre directo en sus respuestas; el preparador del Efes respondía ayer de manera llana a la pregunta sobre el secreto de convertir al equipo que cerró la tabla de la Euroliga el pasado curso en un plantel de Final Four. «El presidente creyó en nosotros y nos dio 10 u 11 millones para sueldos. Hicimos un buen trabajo fichando buenos jugadores que también son buenas personas, que es lo más importante». La fórmula mágica de Ataman.

La responsabilidad rusa

La escuadra turca ejerce de aspirante. No hay precedentes en su historial a semejantes alturas, cuando solo hay que dar un paso más para conquistar el título de la Euroliga. Mientras, el CSKA vive un presente en el que Sergio Rodríguez y Nando De Colo abanderan las operaciones. De nuevo, dos exterior con capacidad de dañar la estructura rival desde la primera personal del singular y la del plural. El canario y el francés rescataron a su equipo cuando se acercaba al naufragio en la semifinal contra el Real Madrid.

Tras ellos, se mueve un Will Clyburn que supone una pieza clave para la escuadra rusa. El jugador de Detroit transita por la zona gris entre el alero alto y el 'cuatro' fibroso, felino y casi siempre productivo. Clyburn completa el tridente que cimentó el triunfo en cuartos ante el Baskonia y que contribuyó a tumbar al Real Madrid en el duelo de anteayer. El triunfo en la semifinal permitió al CSKA liberar esa tensión brutal del equipo que casi siempre pisa la Final Four, pero que nunca considera suficiente su cosecha. En la era moderna, el conjunto ruso suma tres Euroligas ganadas (2006. 2008 y 2016). Llega la hora de reactivar la cuenta y Dimitris Itoudis, quinto año en el cargo, lo sabe. «La presión va en nuestro trabajo. Se ha hablado mucho sobre mi equipo esta temporada. Eso nos ha dado mucha motivación. Siempre hemos creído en nuestras opciones», señala el preparador de la escuadra rusa.