Sofbol

La vasca que ha pasado de practicar ballet a ser la lanzadora más destacada de la selección española

La guipuzcoana Ane Barandiaran tras realizar un lanzamiento. /WBSC
La guipuzcoana Ane Barandiaran tras realizar un lanzamiento. / WBSC

La guipuzcoana Ane Barandiaran es una de las figuras más importantes del combinado nacional se sofbol, el hermano pequeño del beisbol, conjunto que hace dos semanas se quedó a las puertas de conseguir un billete para los Juegos Olímpicos

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

Algo más de 100 kilómetros por hora, unas 65 millas. Esa es la velocidad máxima a la que ha salido una pelota de su mano. Ane Barandiaran (Ordizia, 1992) ejerce de 'pitcher' o lanzadora en el Atlético San Sebastián, uno de los dos equipos vascos (junto al Bizkorrak de Orio) que milita en División de Honor, en la máxima categoría nacional del sofbol. Este deporte es considerado como el hermano pequeño del beisbol, y es que entre ambos existen muchas similitudes, pero también algunas significativas diferencias. Entre ellas está el tamaño de la pelota, algo más grande y amarilla en el sofbol. Las dimensiones del campo y la distancia entre las bases son más reducidas, pero por el contrario su juego es más rápido. El lanzador, además, como es su caso, tira por abajo, en vez de por arriba.

Un deporte que tiende a ser practicado más por mujeres. De hecho, son ellas las que conforman la selección española. Barandiaran es una de sus figuras más destacadas. Un conjunto que hace apenas dos semanas dijo adiós a su sueño olímpico, en el regreso del sofbol a los Juegos, competición en la que figuró desde Atlanta'96 hasta Pekín'08, y que tras su regreso en Pekín el próximo año, volverá a quedarse fuera de la lista. «Es una pena. No sabemos exactamente qué criterios se siguen pero la verdad es que cambia mucho la situación de un deporte siendo olímpico o no. Los objetivos, las ayudas, las apuestas profesionales que se realizan y la mentalidad de las propias jugadoras varía. Lo cambia todo», asegura.

Es por ello que el hecho de no haber conseguido el billete en el preolímpico celebrado hace apenas dos semanas en Utrecht, cayendo ante Holanda -la gran potencia de este deporte-, y Gran Bretaña y sumando un triunfo frente a Sudáfrica, lo catalogan como una «gran oportunidad perdida», pero a la vez acudieron a la cita conscientes de la dificultad que entrañaba. «Tan solo había una plaza en juego para 8 equipos, y poca gente esperaba que nosotras estuviéramos allí. La clasificación fue un proceso largo y duro en el Europeo (quedaron quintas). Fuimos a vivir la experiencia como si se tratan ya de unas Olimpiadas, porque quizá sea complicado volver a estar en la misma situación«. De hecho, como reveló en Twitter se trataba de la competición »más importante de nuestras vidas«.

En España donde más se juega a este deporte es en Catalunya, donde existen varios clubes y una gran cantera. En Navarra y en Euskadi también se practica, principalmente en Gipuzkoa. Ane empezó en su localidad natal, en Ordizia, después de haber practicado varios años ballet, retada por un compañero de clase que aseguró que esto no era para ella, que era demasiado 'fina'. «Me picó y al final terminé cayendo. Todas las chicas jugaban en el equipo del pueblo y yo era la única que no. Soy de entrar mucho al trapo y aunque era malísima y se me daba fatal seguí yendo a entrenar por una cuestión de orgullo«, afirma entre risas.

«Me picaron en clase de pequeña y terminé cayendo. Aunque era malísima y se me daba fatal seguía yendo a los entrenamientos por una cuestión de orgullo» inicios

Fruto de su empeño, «cabezonería», como ella lo llama, y de su gran ambición, fue poco a poco convirtiéndose en toda una experta. «Como no me gustaba estar en la situación de ser la nueva, la mala y la que no sabía jugar, en mis ratos libres entrenaba por mi cuenta. Al final el meterle horas es lo que tiene y cuando juegas bien terminas por disfrutar más. A este deporte tienes que aprender bien porque no es como el fútbol, que le das un balón a alguien y más o menos ya sabe. Aquí le das un guante a una chavala y no tiene ni idea de qué tiene que hacer. Los tres primeros años son fundamentales«. Al final Ane terminó por superar en calidad y técnica a las jugadoras que al principio veía tan lejanas, recibiendo por primera vez la llamada de la Selección cuando era cadete. Desde entonces, es una de las fijas.

Ligas y Copas en España y Polonia

En su palmarés destacan 3 ligas obtenidas en cuatro años, además de 2 copas. Pero también, lejos de España, suele participar en el campeonato doméstico de Polonia, competición que ha ganado en 4 ocasiones, a las que suma otras tantas copas. Una relación con el país centroeuropeo que comenzó en 2013, cuando un técnico de uno de los conjuntos de Varsovia llamó a la Federación Española solicitando que una de sus lanzadoras acudiera allí para entrenar a sus jugadoras. «Por aquel entonces la que era la seleccionadora me lo propuso a mí y me fui allí cinco días. Tenía 20 años, y pensaba que a quienes iba a entrenar eran niñas, pero me encontré con un grupo de unas diez chicas de entre 22 y 28 años. Luego me invitaron a volver ya para jugar con ellas y año tras año he ido repitiendo salvo éste, por la coincidencia de los play-off».

Su posición sobre el campo es determinante en este deporte. Y es que gracias a la labor de las lanzadoras, coordinadas con las receptoras, se anotan muchos puntos. «Normalmente antes de las competiciones se suelen hacer 'scouting' previos en los que siempre hay alguien en un equipo que se dedica a espiar a las contrarias para saber dónde están sus puntos débiles y fuertes, para saber si utilizar más unos lanzamientos u otros para complicarles su juego», asegura, declarando que entre la 'pitcher' y la 'catcher' existe un código secreto, señas que se hacen con los dedos, para saber qué tipo de lanzamiento va a realizar. «De la misma manera hay gente que se dedica a intentar pillar estos gestos del equipo contrario. Es todo estrategia».

Barandiaran preparada para lanzar uno de sus veloces saques.
Barandiaran preparada para lanzar uno de sus veloces saques. / TWITTER

Además de los títulos y de la experiencia con la selección, la guipuzcoana posee a sus 26 años la carrera de Magisterio, cursada en la UPV/EHU en San Sebastián, además de un master en Pedagogía Terapéutica, realizado en la Universidad de Málaga. Pese a contar con una beca de Basque Team, el hecho de competir al más alto nivel pero en un disciplina minoritaria le obliga a tener que desempeñar un trabajo para ganarse la vida. Lo hace en una tienda de deportes del centro de la capital donostiarra.

Ella ha vivido en primera persona el empuje del deporte femenino en los últimos años y reconoce que, pese a que el mundo del fútbol está un paso por delante, la figura de la mujer «ha cambiado muchísimo y ha evolucionado». «Yo personalmente he notado una gran diferencia. Antes había ciertos estereotipos, unos deportes que estaban más asignados a un sexo o a otro pero ahora se está normalizando que la mujer pueda hacer rugby o incluso boxeo».

El sueño de esta vasca, esfumado ya el olímpico, pasa ahora por seguir disfrutando del sofbol, vislumbrando ya el próximo Campeonato de Europa en el que tratará de conseguir una medalla para estar todas presentes, en este sí es posible, en el Mundial.