Sandra Sánchez

45 medallas consecutivas en el tatami

La karateca española concentrada antes de una de sus actuaciones. /TWITTER
La karateca española concentrada antes de una de sus actuaciones. / TWITTER

La campeona del mundo y de Europa suma un nuevo oro en katas en Shanghai, batiendo todos los récords

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

'No te canses de intentarlo y convertirás lo imposible en una realidad'. Ese es el lema que acompaña a la karateca española Sandra Sánchez y el que le impulsa a no bajar los brazos y a seguir sumando logros y éxitos en su dilatada carrera. La actual campeona del mundo y de Europa no se rinde y quiere más y más. Eso lo demostró ayer mismo, colgándose la medalla de oro en katas. Otro nuevo triunfo, esta vez en la Premier League de Shanghai, tras derrotar en la final a la japonesa Kiyou Shimizu, con el que continúa batiendo todos los récords.

Y es que con este triunfo la de Talavera de la Reina suma ya cinco en lo que va de año, contando el cosechado en el Europeo celebrado en Guadalajara. Número 1 del ranking mundial por méritos propios, ha dejado sin opciones en este caso a la subcampeona del mundo, su máxima rival en el tatami, por sólo 20 centésimas, tras encabezar sus grupos de clasificación desde el comienzo de la competición. También lidera con una importante ventaja la tabla que da opción a obtener un billete para los próximos Juegos Olímpicos, que se celebrarán el próximo año en Tokio.

Con esta medalla, la duodécima de oro de la española en la Premier League, son ya 45 preseas las que se ha colgado de manera consecutiva desde enero de 2015. Casi nada. Todo arrancó en París, con una plata, y desde entonces no se ha bajado del podio, logrando subirse en todas las competiciones en las que ha participado en estos últimos cuatro año y casi cinco meses, a lo largo de todo el mundo.

De la envidia al flechazo

La toledana se inició en este deporte con tan solo 4 años, por «envidia», como ella misma ha asegurado en muchas entrevistas y también en su propia página web. «De aquella ya mostraba mi carácter, poniendo a prueba a mis padres con mis convicciones y mi tesón. Me empeñé tozuda en acompañar a mi hermano Paquito al gimnasio cuando mis padres lo apuntaron a él y a mí no. Muchos pensaron que me aburriría enseguida, pero no sabían que de allí surgiría un flechazo». Tres décadas después ha convertido su pasión en su forma de vida y en su profesión. «El karate me ha hecho ser como soy, me ha forjado un estilo de vida propio y también como persona. En varias ocasiones su disciplina y su fuerza interior me han orientado reconduciéndome, ambas me han ayudado a superar airosa momentos duros y difíciles de mi vida personal«.