El Bilbo, a por el regreso a la élite en la pista y en los despachos

El cuadro bilbaíno confía en subir con plenas garantías. /PEDRO URRESTI
El cuadro bilbaíno confía en subir con plenas garantías. / PEDRO URRESTI

El conjunto vizcaíno se juega en Canarias el ascenso a la máxima categoría nacional, con una situación económica complicada por el costoso viaje

Laura González
LAURA GONZÁLEZ

A 40 minutos de la gloria. El Bilbo Fútbol Sala tiene casi en su mano el ascenso a Primera, el regreso a la máxima categoría nacional, en la que militó en la temporada 2014-15. Con un 1-0 a su favor cosechado ante el Preconte Telde, en el polideportivo de San Ignacio, las de José Andrés Muñoz tratarán de certificar hoy en tierras canarias el ascenso. Un choque que se disputará en el pabellón municipal de la localidad de Teror a las 19 horas (horario peninsular).

Un encuentro en el que las rojillas deberán estar de nuevo concentradas al máximo si quieren lograr el preciado botín. «El Telde hizo aquí un partido muy serio, compitiendo mejor de lo que esperábamos. No nos dieron muchas opciones de cara a gol, que es uno de nuestros fuertes, pero nosotras supimos estar y no encajar. La eliminatoria está al 50% y como mínimo allí tendremos que mantener la misma disciplina, aunque ya se sabe que en este deporte seguir un guión es muy complicado», afirma a este periódico el preparador del conjunto bilbaíno.

Ayer, después del entrenamiento, que terminó a las 19 horas, una sesión más corta y antes del horario habitual, cogieron el avión rumbo a Las Palmas, donde llegaron directamente a dormir. Un desplazamiento largo y costoso, el peor que les podía haber tocado, que ha supuesto un hachazo para las arcas de un club que cuenta con unos 46.000 euros de presupuesto. Este viaje les ha supuesto 7.000 euros de gasto, aunque cuentan con algo de ayuda tanto de la Federación Española como de la Diputación y el Ayuntamiento, pero solo para 14 personas: una docena de jugadoras y dos técnicos. Al margen también han viajado otros cinco miembros del cuerpo técnico y otros tantos de la directiva y acompañantes. Un desembolso que ha hecho que, a día de hoy, no cuenten aún con el dinero necesario para depositar la fianza en caso de lograr el ascenso, que ronda los 3.000 euros. «Esperamos lograrlo de aquí a final de mes, pero ahora mismo andamos muy mal», confiesa el presidente de la entidad Imanol Armentia, quien apunta que no se trata tan solo de una «cuestión puntual». «De subir tendríamos que poder tener garantías de formar un buen equipo para no bajar, no queremos ser un equipo ascensor, y en Bizkaia es complicado encontrar jugadoras de nivel, pero no conseguir el ascenso se volvería a intentar el próximo año, y sin refuerzos sería también difícil».

Ante este panorama el máximo mandatario del Bilbo, que lleva en el cargo más de tres décadas, pide una mayor implicación de las instituciones. «Si están es para lo mínimo y punto. Patrocinadores tenemos los juntos porque parece que las chicas no interesan. El empoderamiento y todo eso me parece muy bien pero no pasa más allá, se queda en el papel, a nivel periodístico. Yo no lo veo real, salvo en el Athletic porque es el Athletic, y llevo muchos años en esto», asegura.

Sin reconocimiento

Una situación de la que no es ajena la propia plantilla, que viaja con la presión de no fallar tras el gran coste que supone desplazarse hasta las islas. «Hay cosas que no puedes evitar tener en mente. Hace 4 años subimos pero no contamos con el apoyo suficiente para reforzarnos en todas las estructuras. Somos conscientes de la realidad pero llegados a estas alturas solo deberíamos preocuparnos por sacar esto adelante por nuestro propio orgullo. Lo otro ya se verá en las próximas semanas, dónde vamos a estar y dónde puede llegar el club», afirmó el técnico del conjunto de la villa.

José Andrés Muñoz les hace ver a sus jugadoras que son unas «afortunadas» por conseguir llegar hasta donde han llegado, «cualquier no puede alcanzar un play-off», y apunta que todo es gracias al trabajo que se lleva realizando a lo largo de los últimos años. Un esfuerzo que cree que no está reconocido. «Nos hemos ganado estar donde estamos, esto no se consigue de la noche a la mañana, pero la pena es que no se nos valora como debería. Esto me frustra bastante. Después de llevar tanto tiempo en esto, consiguiendo objetivos siempre altos, seguimos viendo cómo en comparación con otros deportes no se nos tiene en cuenta», lamenta. Pese a todo no cejarán en luchar para conseguir su objetivo, tanto dentro como fuera de la pista.