El personaje

La mujer camaleón

Cecilia Paredes, junto a una de las obras expuestas./ EFE
Cecilia Paredes, junto a una de las obras expuestas. / EFE

La obra de esta creadora peruana, formada por esculturas, dibujos, instalaciones y fotografías, puede verse en el Museo Universitario de Navarra

ELENA SIERRA

La artista catalana Remedios Varo se crio de un lado a otro, siguiendo los pasos de un padre ingeniero, y desde cría estuvo fascinada por todo (desde las visiones de Hildegarda de Bingen hasta el diseño de telas, los minerales y las flores secas, las fotografías y los dibujos antiguos, lo material y lo onírico por igual). La artista británica Leonora Carrington lo mismo pintaba que escribía y, como Varo, fue una de las grandes mujeres surrealistas. Y como le ocurrió a ella, también México fue una parte importante de su historia. No es extraño que la peruana Cecilia Paredes las reivindique como sus madres, artísticas y de vida: Paredes (Lima, 1950) se exilió en México de la peligrosa realidad de su país a mediados de los años ochenta y allí vivió cinco años. Como Varo y Carrington sintió pronto la llamada de la expresión artística, y como ellas ha trabajado con formas diferentes, con sueños, con espíritus, con Ciencia y con mitos, todo le vale. Entre sus referentes, también, Kiki Smith, Louise Bourgeois, William Kentridge y Anselm Kiefer.

La obra de Paredes tiene hasta septiembre su hueco en el Museo Universitario de Navarra, ese edificio con firma de Rafael Moneo que nació en 2015 para dar cobijo al legado de María Josefa Huarte –medio centenar de obras pictóricas y escultóricas contemporáneas de Pablo Picasso, Kandinsky, Rothko, Chillida y Oteiza, entre otros– y a la colección del Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra, que se inició en 1981 con la recepción del legado de José Ortiz-Echagüe. 'El no retorno' de Paredes reúne en las salas del museo esculturas, dibujos, instalaciones y, probablemente estas sean las más conocidas de la autora, sus fotografías.

En las imágenes, la artista se convierte en lo que quiere mostrar. Es una animal (ni perritos ni gatitos) o es un árbol con flores. Es el estampado de una tela, los colores de un papel pintado. El objeto que se exhibe es una foto en la que, a menudo, a ella ni se la ve, pero la obra es en realidad una instalación en la que el 'body paint' y los materiales de todo tipo la transforman. En la serie 'Animal de mi tiempo', las fotografías la retratan convertida, por ejemplo, en papagayo. «Yo quiero hacerme íntima con los animales: los estudio y los imito», ha dicho, señalando el origen, aunque olvidado, de los animales humanos.

Recursos naturales

Para hacerse ellos utiliza plumas, restos, pieles, que va encontrando por ahí. Paredes fue una de las primeras en valerse de estos recursos naturales como materia prima, «como lo fue en el uso del cuerpo propio como referente y medio expresivo», según explica la curadora de artes visuales María José Monge.

En la serie 'Sueños fugitivos', la idea es camuflarse con el fondo. Los estampados vegetales o animales, llenos de colorido, se ven de repente rotos por un ojo o el pelo o una oreja, y ahí está este camaleón pintado para encajar perfectamente con el patrón. Van pasando los años, y al final la artista consigue dejarse ver: ya no se oculta, ya ha entrado en otra etapa de trabajo, ya prefiere trabajar con otras variables. La mujer, las migraciones, el exilio, la mitología, la Historia y la religión, todo va fundiéndose para crear obras como 'Quetzalcoatl', un manto de plumas negras que es homenaje a los estudiantes asesinados en Iguala, y 'Travesías', esas barcas incapaces de navegar que hablan de grandes éxodos y ese otro manto hecho de corales, conchas y algas arrastradas a una playa centroamericana durante una tormenta.

Movimientos, migraciones, personas lanzadas a otro lado. Cecilia Paredes sabe de lo que habla. Cuando era estudiante de Artes Plásticas en la Universidad Católica de Lima en los setenta, su activismo político la llevó al exilio con su marido, primero a México y luego a Costa Rica. Este país fue su base de operaciones durante 25 años. Completó su formación en el Cambridge Arts and Crafts School de Inglaterra y la Scuola del Nudo de Roma, y posteriormente con residencias en la Universidad de Pensilvania y el Banff Art Centre de Canadá. Fue becada por la Rockefeller Foundation hace veinte años. Ahora vive a caballo entre Filadelfia, en cuya universidad es profesora invitada, y Lima.

Ha formado parte de exposiciones colectivas en bienales como la de La Habana, la de Venecia o la Bienal de Arquitectura de Canarias, e individualmente su obra se ha exhibido en los últimos años en la Tabacalera Promoción del Arte de Madrid, el Museo Ermitage y el Museo de la Fotografía de Colombia.

Perfil

Nació en Lima en 1950 y se exilió en México en 1983
Estudió Artes Plásticas en su país y completó su formación en Italia, Inglaterra, EE UU y Canadá. Conocida por camuflarse en sus obras con 'bodypaint' y por usar materiales de la naturaleza, el Museo Universitario de Navarra muestra hasta septiembre un repaso a su trayectoria.