Artes plásticas

Dos autores con voz propia

William Klein, en una imagen de archivo durante la presentación en el centro Beaubourg de una parte de su obra fotográfica./Pierre Verdy
William Klein, en una imagen de archivo durante la presentación en el centro Beaubourg de una parte de su obra fotográfica. / Pierre Verdy

G. E.

William Klein (Nueva York, 1928) escapa a las definiciones y a cualquier intento de clasificación. Con 'Manifesto', Telefónica rinde un homenaje a este autor desde sus múltiples áreas de interés, que incluyen la fotografía, pero también la pintura, la gráfica o la producción cinematográfica. El artista es, sobre todo, el ejemplo vivo de la turbulencia creativa que recorrió la segunda mitad del siglo XX, desplegada sobre todo tipo de recursos.

Klein estudió en París con Lhote y Léger y sus primeras manifestaciones artísticas, en torno al muralismo, resultan deudoras de las vanguardias históricas, con ecos de la Bauhaus y Mondrian. A principios de los cincuenta, proporcionó imágenes de sus obras a la revista 'Domus' y comenzó su colaboración como fotógrafo con el famoso arquitecto y diseñador Angelo Mangiarotti. Sus piezas resultaron rompedoras porque violaban todos los códigos académicos. Pero la experimentación formal solo fue el precedente de una exploración mucho mayor que lo condujo por la escultura cinética, los ejercicios de yuxtaposición entre fotografía y pintura, o su incursión en la fotografía callejera cuando regresó a su Nueva York natal. Luego, trabajó con Fellini e inició una extensa producción audiovisual.

La libertad y la modernidad también afloran en la vida y obra de Berenice Abbott (Springfield, 1898-Monson, 1991), una de las fotógrafas que forman parte de la historia de la disciplina y que llega a Madrid gracias a la Fundación Mapfre. En sus retratos de la Rive Gauche encontramos a los protagonistas de los ambientes bohemios y culturales del París de Entreguerras, y también a las mujeres que frecuentaban los círculos lésbicos.

Tras su vuelta a EE UU, Abbott se siente fascinada por la fotografía callejera, tanto como observadora de la modernidad que se abre paso en las urbes como testigo de la marginalidad inherente a sus diferencias sociales. La exposición se cierra con una selección de las piezas que dedicó a experimentos científicos dentro de su colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachussets.