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«Cuando la heroína, me vino bien ponerme chungo enseguida»

Evaristo en el local de ensayo de La Polla Records./Igor Martín
Evaristo en el local de ensayo de La Polla Records. / Igor Martín

Evaristo Páramos, el icónico vocalista de La Polla, repasa la historia del grupo punk alavés, reunido por su 40 aniversario

Carlos Benito
CARLOS BENITO

En 1979, no parecía nada probable que uno de los grupos más destacados del punk nacional pudiese surgir de Salvatierra, un pueblo de la Llanada Alavesa que entonces avanzaba hacia los 3.500 habitantes. Eso del punk parecía cosa de ciudad, a imitación de los londinenses insolentes y los neoyorquinos alienados, y no de chavalería rural y currante. Y, sin embargo, La Polla Records no tardaron en convertirse en uno de los emblemas más sólidos del movimiento en nuestro país. Al frente estaba el incombustible Evaristo Páramos, un vocalista nacido en Tui (Pontevedra) que examinaba en sus letras los recovecos de la Transición para sacar a la luz sus vergüenzas. Pese a ese nombre que les cerraba tantas puertas, La Polla se convirtieron en semidioses bárbaros para muchos adolescentes que atesoraban sus casetes, copias de copias que circulaban por los patios de colegios e institutos como contraseñas generacionales.