Gary Johnstone bebe y toca entre semana

Gary Johnstone, sonriente con su Stratocaster./CARLOS Gª AZPIAZU
Gary Johnstone, sonriente con su Stratocaster. / CARLOS Gª AZPIAZU

Bolazo del guitarrista modernista escocés devoto de Stevie Ray Vaughan en La Nube. Atentos a su paso por Vitoria este miércoles y por Castro este viernes

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El guitarrista de blues-rock escocés Gary Johnstone abrió el martes en La Nube de Santutxu su gira española de siete conciertos en seis días consecutivos (el sábado hace doblete) y nos atrevemos a recomendar encarecidamente que pasen a verle si pueden este miércoles en Vitoria (Urban) y el viernes en Castro Urdiales (pub La Noche). Aunque seguramente durante el resto del tour no suene la cosa tan formidablemente como en La Nube, sonorizada por los profesionales de Atomic Producciones, que nos metieron físicamente dentro de un cancionero eléctrico de 20 canciones (¿fueron tantas?, ¡se nos hizo supercorto!) en 94 minutos ejecutados en trío modernista que no purista (al bajo iba su hermano Dean).

Gary Johnstone (aquí tienen su Bandcamp) tocó de maravilla una Fender Stratocaster de que la que hacía brotar solos repentinos como un prestidigitador. Ofició muy cercano al público, aunque más allá de lo hostelero, del pub: dijo que llevaba una hora en España y que no conocía el idioma, al acabar la segunda agradeció soltando un 'merci beaucoup' que le hizo reír (sí, venían desde Francia), pidieron a un espectador que les grabara con su móvil durante dos canciones, invitaron a otro a tocar la armónica con ellos, nos sacaron una foto final de recuerdo (a ver si la suben a su Facebook) y nos estrecharon las manos al acabar de puro contentos y satisfechos que nos sentíamos todos.

Fue un bolazo eléctrico que fue al grano desde el arranque con esos latigazos deudores de Stevie Ray Vaughan: el texano y saltarín 'Friday Night' y el rock-a-roller y dinámico 'Can't Stop Lovin' You'. Las esquirlas hendrixianas chispearon en el blues-rock melódico a lo The Kinsey Report 'The Day I Found Blues' (el día que descubrí el blues), el guitarrista –que se define como 'artista rock de Glasgow'- nos hizo enmudecer en un blues lento escuela Albert King rebosante de toboganes emocionales ('Pay The Bills With This Guitar', o sea pago las facturas con esta guitarra) y a la siguiente se marcaron un rockabilly solvente titulado 'Weekday Night', noche de entresemana, defendiendo el salir a beber los lunes, los martes, etc. y criticando que cuando salen los findes en Escocia las calles están llenas de idiotas. Ejem…

Gary, el espectador de la armónica Mikel, y el hermano Dean.
Gary, el espectador de la armónica Mikel, y el hermano Dean. / CARLOS Gª AZPIAZU

Habían pasado cinco canciones y ya había manifestado el fotero Azpiazu: «Mucho mejor que el del otro día», refiriéndose al guitarrista inglés Ben Poole. Gary comentaba muchas canciones, agitaba el funk con precisión y clase ('No complaints' tuvo más sustancia que las casi dos horas del concierto sabatino de Black Stone Cherry, 'I Know Who I Am' con otro punteo fascinante), reconoció su inspiración en Jimi Hendrix al presentar su original 'Queen Of Midnight', versionó a Bill Withers ('Ain't No Sunshine'), generó tormentas eléctricas en plan Stevie Ray Vaughan otra vez ('Carboard Engine', título del tercer disco, un tema que dijo en la introducción estaba dedicado a la gente que era todo flash, o sea fachada, y no tenía alma; «como yo», ironizó), robó el shuffle a SRV otra vez ('Have a Good Time', cantada por su hermano el bajista Dean con tono más agudo), y por fin reveló su devoción absoluta hacia el hacha texano, a un Steve Ray Vaughan al que definió como su guitarrista favorito y le versionó en dos trallazos refrescantes: 'Texas Flood' y 'Pride And Joy'.

Buf, ya estábamos sin aliento. Pero aún hubo más: Gary Johnstone tocó funk vibrante a lo Keziah Jones mientras le brillaban los ojos de felicidad ('Smash And Grab') y más funk noventero a lo Red Hot Chili Peppers in lontananza ('Drive You Away'), versionó el 'Rock You Baby' de BB King invitando al espectador armonicista que se llama Mikel y que subió al escenario y libró muy bien el papel sin haber ensayado nada, y se despidieron con un bis doble uniendo el 'Voodoo Chile' de Hendrix con el 'Whole Lotta Love' de Led Zeppelin.

Bolazo, sí. Al acabar dijo Azpiazu que lo colocaba en el número 6 de los conciertos que llevaba en 2018 (¡y va más de 500!) y también coincidieron en que Gary Johstone había molado más que Ben Poole el amigo Pato, Jorge de La Nube, la melómana Sugar Velasco, o el que suscribe sin ir más lejos.

 

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