«Llevamos haciendo cola desde las 5 de la mañana, pero por OT merece la pena»

Las colas para el concierto de OT en el BEC./FERNANDO GÓMEZ
Las colas para el concierto de OT en el BEC. / FERNANDO GÓMEZ

Las primeras de la cola para ver el concierto de Operación Triunfo hicieron relevos desde la madrugada por ver a sus ídolos: «Nuestros padres hacían lo mismo a nuestra edad»

Silvia Cantera
SILVIA CANTERA

«Me he despertado a las 2 de la mañana, después de dormir una hora, me he hecho un bocata, me he duchado y he venido a la cola». Ane ha pasado prácticamente la noche en vela por la ilusión de ver a sus ídolos de cerca. Turnándose con el resto de la cuadrilla para poder ir al baño y descansar un rato a la sombra en los momentos de más calor, ocupaba el primer puesto en la cola para entrar al concierto de la gira de Operación Triunfo, que este domingo recala en el BEC con las entradas agotadas. «Hemos venido tempranísimo, pero sin hacer tonterías; traemos muchas botellas de agua, crema para el sol, comida…» Maider, María y Mirari, que también forman parte de la cuadrilla más tempranera, tienen una ilusión especial por ver a Cepeda, Amaia, Aitana y Raoul. ¿Y en casa qué opinan del madrugón? «Nos han dicho que disfrutemos, que ellos a nuestra edad hacían lo mismo».

El fenómeno fan llegaba hasta el punto de que las camisetas comercializadas por Inditex con la frase 'Pa mala yo' en referencia al éxito 'Lo malo' cantado por Ana Guerra y Aitana se contaban por centenares. Pancartas, nombres de los 16 concursantes escritos en los brazos y hasta carreras para ver más de cerca a sus ídolos antes del concierto. Miriam, el bilbaíno Juan Antonio y Raoul fueron algunos de los que salieron a saludar entre los gritos del personal. «Alfred me ha tocado», contaba Enara, que llevaba en la cola con su amiga Maialen desde las diez de la mañana. Llegaron con toallas, paraguas para resguardarse del sol -un aliado imprescindible teniendo en cuenta que este ha sido uno de los días más calurosos de lo que va de año- y baterías externas, para no quedarse con la pena de que el móvil se les apague antes de escuchar algunos de sus temas favoritos. «Tenemos muchas ganas de escuchar a Amaia cantando 'Shake it out'». A su lado estaba Cristina, la madre de Enara, que ha ido a acompañarlas porque las menores de 16 años tenían que ir con un adulto. «Pero yo he llegado hace nada», confesaba hacia las siete de la tarde. Y un último presagio antes de entrar; «bua, cuando les vea voy a llorar», asumía entre risas Enara.

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La cuadrilla de Oihana, también de las más tempraneras, llevaba carteles con la palabra 'temazo' y había comprado una peluca blanca con la intención de lanzarla al escenario. «Esta edición ha sido muy diferente», celebraba el grupo de veinteañeros, que aplaudía especialmente la visibilización del colectivo LGBT. «Han transmitido valores tan importantes como la amistad, la convivencia y el esfuerzo», comentaban hacia la mitad de la cola Marian y Nekane, que habían ido a acompañar a sus hijas, y también a disfrutar del concierto. «Nos hemos enganchado tanto como ellas».

De hecho, junto a ellas, Izaskun y Ángela, de 17 y 18 años, admitían que alguna vez el programa les ha quitado horas de sueño. «El programa acababa muy tarde, pero como usaban las redes sociales dentro de la Academia hemos podido seguir a los concursantes. Son tan cercanos que es como si les conociéramos», señalaban. La posibilidad de seguir en directo la formación y el día a día de los concursantes también ha ayudado a que el público conecte más con el programa. «Quedábamos todos los amigos para ver los pases de micros», explicaba Lander sobre los ensayos generales que hacían los 16 participantes de esta edición. Esperaba en la cola con su hermana Iratxe y con sus amigas Sandra, Jenni y Enara, que combatían el calor con helados y batidos.

Además de adolescentes y veinteañeros, en la cola también había bastantes familias. Para Susana este va a ser un cumpleaños muy especial. «Venimos a acompañar a los hijos, pero también tenemos muchas ganas de verlos». Eso sí, sin tener que pegarse un madrugón. Algunos incluso aprovecharon la mañana para ir a la playa. «A mí la mitomanía nunca me ha llevado al extremo de hacer noche para ver un concierto», apuntaba Manuel, que agradece especialmente el buen ejemplo que han dado los concursantes con su cultura y formación musical. «Nunca me habría imaginado a mi hija cantando una canción de Paul Young, pero como se la escuchó a Alfred, ahora le gusta».

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