De Instagram al Guggenheim: las joyas bilbaínas y artesanas que no entienden de fronteras

Las propuestas de Pedrusco son fruto de un trabajo sincero, sostenible y artesanal/
Las propuestas de Pedrusco son fruto de un trabajo sincero, sostenible y artesanal

Irene Trincado es la cara visible de Pedrusco, una firma de joyería que defiende el valor de las piezas moldeadas a mano

María Calvo
MARÍA CALVO

Pedrusco es de esas firmas especiales que surgen como por arte de magia cuando pensábamos que la producción en masa lo había absorbido todo. Es la particular forma de expresión de Irene Trincado, la mente creativa que está detrás de las piezas de cerámica que ya han cruzado la frontera del ámbito nacional. Aimee Song, una de las mayores influencers del mundo, luce sus sinuosas joyas ante sus más de 5 millones de seguidores de las redes sociales, mientras Irene ve el éxito desde la intimidad de su estudio, donde sigue disfrutando de un trabajo hecho a mano que ha pasado de ser un a convertirse en profesión. «La crisis agudiza el ingenio. Después de una larga temporada dedicando mi tiempo libre al proyecto y de una situación laboral algo inestable, decidí usar todas mis energías para sacar adelante la marca». Una marca que ahora centra sus fuerzas en su expansión internacional y que conquista Instagram a base de color y formas inesperadas.

Irene Trincado (en la imagen) es una emprendedora que se define como 'creativa, constante y valiente' / Pedrusco

La formación profesional de Irene siempre ha girado en torno a una misma dirección. «Estudié diseño gráfico y diseño de moda, además de un máster de visual merchandising y otro de estilismo de moda», asegura. Al igual que ocurre en otros muchos casos de la industria como Dossis Desings, también ha sentido la influencia de lo que vio en su casa durante su niñez. «Mi madre y mi abuela tuvieron una firma de moda infantil y siempre me recuerdo en el taller dibujando y trasteando con todos los materiales que allí había». Se dejó llevar por su instinto y hoy centra sus fuerzas en recuperar el valor de la artesanía y empoderar el trabajo hecho con las manos. «La palabra 'artesanía' está un poco desvirtuada y nuestra labor es darle el valor que realmente tiene. Crear algo de la nada, con muy pocos recursos. Diseñar, fabricarlo con tus propias manos y venderlo».

La nueva colección incorpora llamativas propuestas y mantiene sus grandes clásicos / Nona Duch/Juancar Hernández

Irene valora especialmente el potencial de un material tan antiguo como la cerámica, aunque no se cierra a nuevos retos futuros con el oro y la plata. «Trabajo cada pieza una a una, sin moldes», asegura. Por ello, no existen dos iguales y eso es lo que hace especial a Pedrusco. Tanto que, como si de pequeñas obras de arte se tratasen, el museo Guggenheim apostó por ellas y ahora es uno de los puntos de venta donde se pueden adquirir sus diseños, aparte de su página web (www.pedrusco.com) y sus puntos multimarca de España y el extranjero. Además, trabaja en piezas por encargo que se adaptan a las necesidades de cada persona. «Al cliente le encanta venir al taller y ver todo el proceso, algo que yo también disfruto mucho».

Su última colección lleva por nombre ('pliegue' en francés) y está inspirada en los pliegues de los tejidos vaporosos. Suelen sacar una colección anual, en la que incorporan cada dos meses nuevas piezas. Sin embargo, mantienen sus iconos atemporales como el modelo Pilota, un pasador capaz de dar un giro contemporáneo a cualquier look diario, o Eman, unos pendientes que tras cinco años se han convertido en un clásico de la firma.

Coco Dávez, Lourdes Hernández o Aimee Song han apostado por las joyas de Pedrusco en su día a día / Instagram

Pedrusco transmite alegría, no solo por su nombre (una divertida expresión coloquial asociada a la una piedra preciosa, de gran tamaño y sin tallar) sino por unas formas y colores que han conquistado, como decíamos, a influencers internacionales de la talla de Aimee Song, que no deja de lucir siempre que puede el collar Mountain a través de sus redes sociales. También han sucumbido a sus encantos las mujeres más creativas de nuestro país, desde la estilista y diseñadora María Bernad, a Lourdes Hernández, la cantante de Russian Red, o la artista Coco Dávez que, además, ejercen como embajadoras de la firma. Todas ellas se caracterizan por tener un punto de diferenciación innato, por experimentar con la moda y reflejar su personalidad a través de unas prendas y accesorios donde Pedrusco encaja con total naturalidad. También lo haría, sin duda, en los looks de Iris Aphel, la mujer-icono de la moda a quien, puestos a soñar alto, a Irene le gustaría ver con uno de sus diseños. Y es que su público potencial va más allá. «Me gusta pensar que mis piezas son aptas para mujeres de cualquier tipo y edad. Mujeres sencillas a las que les guste marcar la diferencia con complementos. Amantes del diseño, el arte y la artesanía, que se alejen de la moda fugaz y repetitiva», afirma.

Aparte de sus joyas, Irene ha lanzado una pequeña colección de jarrones y platos / Marta Etxebarría/Pedrusco

Para Irene, ver su trabajo reflejado en medios tan potentes como Instagram o revistas nacionales supone una enorme satisfacción, fruto de mucho trabajo en el taller y en el ámbito de la comunicación, que también gestiona ella misma. «No cabe duda que el apoyo de clientes, embajadores y medios es muy importante, sobre todo en pequeñas marcas como la nuestra», afirma. Detrás de Pedrusco hay otra parte humana imprescindible. La pareja de esta bilbaína es diseñador gráfico y es quien se encarga de la parte gráfica y de la fotografía del producto. Además, está el equipo de ventas, con un showroom en España y otro en Los Ángeles que lleva los trámites internacionales. Ahora mismo, tienen todas sus fuerzas puestas en la internacionalización de la firma y ya venden en Francia, Holanda, Reino Unido, China, Japón y diferentes puntos en Estados Unidos. Sin embargo, recuerda con especial cariño que fue en Bilbao donde tuvieron sus primeras ventas y donde el producto local siempre ha tenido una increíble acogida.

Entre sus proyectos de futuro se encuentra seguir formándose, experimentar con materiales nuevos y dejarse seducir por el poder artesano que le ha llevado a lanzar también una pequeña colección de objetos como jarras, jarrones y platos, algo que le gustaría poder desarrollar poco a poco. «Lo más importante es poder seguir haciendo lo que me gusta, ofreciendo mi visión personal sobre el diseño y la moda». Y es que, tal y como le aconsejaron en una ocasión «si eliges el trabajo que te gusta, no tendrás que trabajar ni un día más de tu vida». Y con Pedrusco lo reafirma.