Moda que suena a 'trap': la tienda del barrio de San Francisco que enamoraría a Rosalía

Moda que suena a 'trap': la tienda del barrio de San Francisco que enamoraría a Rosalía

Sutan, la firma de bisutería y decoración fundada por Cristina Peraile, Mar de Dios y Urotz Deusto, acaba de lanzar una colección cápsula de ropa que fusiona música y estética oriental

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

Un vestido oriental en rojo pasión y dos conjuntos con toques traperos, uno en naranja y el otro en beige, completan la colección cápsula de la firma bilbaína Sutan. Sus creadoras, Cristina Peraile, Mar de Dios y Urotz Deusto, le han dado `una vuelta de tuerca´ al neopreno y han llevado la estética `sport´ a otro nivel. «El tejido es cómodo y de lo más versátil», aclaran. La moda es el nexo de unión de las creaciones en cerámica que elaboran en su establecimiento a pie de calle en 2 de Mayo 19, el corazón de San Francisco. En un lado, se encuentra la bisutería, lo más solicitado por el momento. En el otro extremo, están los diferentes elementos de decoración: originales lámparas y cuencos de estética `minimal'. El proyecto todavía se encuentra en la fase experimental, ya que 'echaron a rodar´ hace menos de dos meses para ofrecer al barrio sus piezas únicas.

La inauguración del espacio tuvo lugar el pasado dos de mayo. «Queríamos hacer honor a la calle donde se encuentra», cuentan. Las jóvenes necesitaban un local para trabajar juntas tras finalizar su formación en Cerámica. Se enamoraron de este lugar amplio y con personalidad. La localización es uno de sus puntos fuertes, ya que les permite sumarse a `la fiesta´ del mercadillo Dos de Mayo cada primer sábado del mes. Abren sus puertas y, de forma excepcional, organizan la exposición de un artista en el establecimiento. En su `primera vez´, dieron a conocer las obras del tatuador e ilustrador, Mikel Agina. «Elegirlo a él tenía toda la lógica, es el artista que ha originado las primeras camisetas y bolsas de tela con nuestra imagen, el dragón con tres cabezas, una por cada una de nosotras», cuentan. La firma sugiere además que, periódicamente, confiará su icono a creadores para llevar a cabo diferentes artículos.

Querían firmar sus productos con un término rápido y fuerte a la vez, que se quedara enseguida en la cabeza de todos. La palabra Sutan, «en fuego» en Euskera, reunía todos las condiciones. Además, les parecía acorde a su icono y describe a la perfección el proceso productivo de la mayoría de sus productos. «Para que los objetos de cerámica se solidifiquen, tienen que pasar por el fuego», explica Cristina. Trabajan en un espacio `coworking´ y cada una de ellas aportan al espacio el diseño de algunas de sus piezas. Otras veces, sin embargo, surgen de la suma del ingenio de las tres integrantes, como es el caso de la colección cápsula textil. Mar de Dios, por su parte, cose una a una las prendas en el taller, ubicado en el segundo piso del local. Además, ha ideado dos modelos de lámparas: la `Cencerro´ y la `de Esquina´. «Esta última tiene un diálogo con el enclave arquitectónico donde se sitúan», explica. Está cortada en 45 grados y si no está apoyada en una canto, se cae. Además junto a Urotz Deusto, se encarga de la mayoría de la bisutería. Por último Cristina, contribuye con la `Lámpara Inbutu2´, unos cuencos y unos colgadores en cerámica.

Su modelo de trabajo se centra en el trato personalizado. En cuanto a la colección textil, en la tienda solo se tienen un modelo expuesto. Si te lo pruebas y te queda bien, te lo llevas. Si no, te adaptan el patrón e incluso, pueden fabricar uno a medida en un par de días. La durabilidad es una de las características clave de sus artículos. Esto les permite ser más sostenibles y estar comprometidos con el planeta. «No queremos que nuestros clientes tengan que comprarse el mismo objeto una y otra vez. Queremos que se compren algo, le dure mucho y que se lo recomienden a otros», cuentan. Además en los productos de decoración, estas jóvenes ofrecen el servicio de, uno, llevártelo a tu casa y dos, instalarlo. «Recientemente hemos ido a casa de una clienta que está decorando la habitación de su bebé y le instalamos una lámpara. La gente ya no sabe montar lámparas», cuentan. Por el momento, atienden pedidos a través de Instagram. Las camisetas Sutan ya han traspasado las fronteras.

Talleres de cerámica en septiembre

Esta semana comenzaba el primer taller de cerámica. En dos tardes, estas jóvenes podrán compartir con los asistentes los conceptos más básicos de este arte. Estas sesiones funcionarán como una introducción. En septiembre, se abrirán las plazas para los cursos trimestrales que se impartirán en el establecimiento. Cada grupo estará formado por seis alumnos permanentes. Mar, Cristina y Urotz profundizarán en las diferentes técnicas para trabajar este material. «La gente no lo sabe, pero la cerámica necesita tiempo, mimo y dedicación», cuentan. Ayudarán a los asistentes a concebir sus propias piezas y se las podrán llevar a casa. Además, sus proyectos personales se podrán exponer en diferentes puntos del barrio de San Francisco. «Tiene que ser apasionante que la gente vea tus obras mientras se toman algo. Estamos interesadas en crear vínculos con el barrio», admiten.

La historia de estas tres amigas es un claro ejemplo de superación. Algunos de sus productos han visto la luz en el contexto universitario. Aparte del proyecto Sutan, cada una de ellas dedican su tiempo a otros quehaceres. Mar está dentro de una beca de la Diputación. Cristina y Urotz, sin embargo, se centran en terminar el Trabajo de Fin de Máster. Pero, además, todas trabajan en hostelería los fines de semana. «Han sido unos meses muy duros, todos nuestros ingresos se han invertido en este sueño», declaran. La jornada laboral de cada una por semana, asciende a las 72 horas entre una cosa y otra. Sin embargo, expresan que todo ha merecido la pena. «El recibimiento del barrio y de Bilbao en general, ha sido muy buena», mencionan las jóvenes a modo de agradecimiento.

A Mar, Cristina y Urotz, Sutan les ha cambiado la vida. Todavía no se han sentado a «cocinar» lo que vendrá para la próxima temporada, y es que no siguen un plan concreto. «Todo surgirá poco a poco», expresan. Una vez que pase el verano, tomarán las primeras decisiones dependiendo de esta primera experiencia. Pero lo tienen claro: lo que guste se quedará. Quieren seguir ayudando a las personas que se pasan por su establecimiento y esperan colaborar con emprendedores, como ellas. «Estas experiencias son muy enriquecedoras», declaran. Algún día les gustaría centrarse únicamente en este proyecto tan personal. Por el momento, disfrutan viendo como la fusión entre el estilo oriental y el trapero en neopreno, levanta pasiones allá donde va.