La variante de Ermua libera el último pueblo de Bizkaia al que entraban 9.000 vehículos diarios

La nueva variante de Ermua./Luis Ángel Gómez
La nueva variante de Ermua. / Luis Ángel Gómez

Rementeria asegura que «los ermuatarras ganarán muchos puntos en calidad de vida: en tranquilidad, seguridad y comodidad»

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Cuesta imaginar a un vecino de Ermua que no se haya quejado amargamente por el denso tráfico de la carretera que atraviesa el municipio. Para Carlos Totorika, su alcalde durante 27 años, fue casi una obsesión la construcción de la variante y los socialistas negociaron su inclusión en los Presupuestos forales en varios ejercicios. Y es que Ermua, como decían las pancartas de protesta hace dos décadas, era el último municipio vizcaíno partido en dos por una vía transitada por 9.000 vehículos al día –unos 1.800 son camiones–. Una herida «acústica y medioambiental», en palabras del actual regidor, Juan Carlos Abascal, que comenzó a cerrarse ayer gracias a una infraestructura «anhelada y deseada». «Hoy Ermua es un poco mejor que ayer. Los ermutarras ganarán muchos puntos en su calidad de vida: en tranquilidad, seguridad y comodidad. Estoy convencido de que esta variante va a transformar este pueblo en un lugar donde se viva mejor. Hay un antes y un después. Hoy empieza un nuevo Ermua», aseguró el diputado general, Unai Rementeria, durante el acto de inauguración.

Los primeros vehículos en pisar la variante pudieron hacerlo, con puntualidad germánica, a las dos de la tarde. Penetraban en un tramo que discurre por los términos municipales de Ermua y Zaldibar a lo largo de 4 kilómetros. Desde el arranque de la obra en 2014, esta infraestructura ha culminado dos fases gracias a una inversión foral de 74 millones de euros. En enero se abrió el túnel de Uretamendi y la conexión con la autopista. Una vez terminada esa primera parte, pudo acometerse la segunda, un tramo de 1,3 kilómetros que discurre sobre el viejo peaje de San Lorenzo hacia la variante de Eibar. Esa es el tramo recién inaugurado y el que, según los técnicos forales, provocará la mayor descongestión de vehículos.

Queda pendiente una tercera fase a la que sólo aludió ayer el alcalde de Ermua. «El proyecto de la variante también contempla la conexión con el polígono industrial de Urtia y el de Goitondo. Hoy se reduce de forma importante el tráfico interno, es un gran mejora, pero parte del tráfico pesado todavía seguirá pasando por la calle Sexto Centenario y Zeharkale. Estamos trabajando en ello con la Diputación para cerrar plazos y presupuesto», aseguró Abascal. El diputado general valoró que «la apertura de la variante beneficiará desde hoy también a Zaldibar y a los 75.000 habitantes de todo Durangaldea. Y no sólo a Bizkaia, sino también a Eibar y nuestros lazos con Gipuzkoa».

La mejor alternativa a la congestión recurrente en la N-634 y la BI-3302 a su paso por Ermua ha tenido «una gran complejidad técnica por las características geográficas». La variante cruza hacia el sureste el monte Ureta a través de un túnel y discurre a cielo abierto por la vaguada del arroyo Beko, en Zaldibar, en paralelo a la autopista AP-8 hasta conectar con la rotonda de San Lorenzo, que forma parte de la variante de Eibar. Para salvar el monte fue necesaria la construcción de un túnel con dos galerías de 589 metros de longitud. También se levantaron tres viaductos hacia la autopista. Finalmente, se adecentó y renovó en las últimas semanas la N-634, que gana un pequeño bidegorri y queda en manos municipales. Los alumnos del Colegio San Lorenzo saldrán de clase sin el rugir de los camiones.

Obras heredadas

Tienen la sensación en el Gobierno foral de que llegan al Pleno de Política General con los deberes hechos. Rementeria ha inaugurado ya las tres variantes heredadas, las que comenzaron durante los mandatos de José Luis Bilbao: la Gerediaga-Elorrio, Autzagane y Ermua. En el área de Desarrollo Económico y Territorial miran ya hacia los grandes proyectos viarios del futuro: la conexión de la AP-68 con la Supersur y el túnel subfluvial que unirá Getxo y Portugalete, unas infraestructuras que suman 600 millones de euros de inversión. En Autzagane y en Ermua quedan tramos pendientes, pero que resultará difícil que logren la prioridad necesaria a corto plazo. Los trámites medioambientales de la segunda fase de Autzagane, que atraviesa la reserva de Urdaibai, difícilmente tendrán la luz verde en este mandato y no está más cerca la tercera fase de Ermua. Con la inauguración de ayer, Unai Rementeria termina las tareas pendientes y comienza a dibujar la red viaria que llevará su firma.

En su contexto

74
millones de euros es el coste de las obras de la variante de Ermua, unos trabajos que se iniciaron en el año 2014.
Tres fases
En enero se abrió el túnel de Uretamendi y la conexión con la autopista. Una vez terminada esa primera fase, pudo acometerse la segunda, un tramo de 1,3 kilómetros que discurre sobre el anterior peaje de San Lorenzo hacia la variante de Eibar. Falta una tercera parte a la que ayer sólo aludió en el acto oficial el alcalde de Ermua: «La que contempla la conexión con el polígono industrial de Urtia y el de Goitondo y hará que los vehículos pesados dejen de pasar por las calles de Ermua definitivamente».
138.500
metros cúbicos de excavación en túnel, 12.400 metros cúbicos de sostenimiento de hormigón, 710.000 de desmonte a cielo abierto, 758.000 de terraplén, 1,4 millones de acero laminado y 2 millones de acero estructural. Esas son algunas de las cifras de la variante, una de las reclamaciones históricas de la comarca.
 

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