18.000 piñas de pino compiten en la ría

Miles de personas siguieron la peculiar regata de piñas desde las orillas de la ría./Jordi Alemany
Miles de personas siguieron la peculiar regata de piñas desde las orillas de la ría. / Jordi Alemany

La VII Estropatada elimina los patos de goma de la regata para luchar contra los plásticos. «Queda menos lucido, pero es por una buena causa», dicen los participantes

Eva Molano
EVA MOLANO

La Estropatada, uno de los eventos al aire libre más multitudinarios de Bilbao, se ha vuelto más ecológica. 18.000 piñas de pino navegaron este domingo por la ría a contracorriente, desde el puente Euskalduna, para emprender una frenética carrera hacia el de Deusto en la VII edición del acto estrella de la Fundación The Walk On Project (WOP), creada por los bilbaínos Mikel Renteria y Menttxu Rodríguez para recaudar fondos para la investigación de enfermedades neurodegenerativas, y con el que colabora este periódico.

Por primera vez, los emblemáticos patitos de goma que surcaban la ría en otras ediciones del evento se sustituyeron por piñas, biodegradables, en un contexto en el que la basura marina preocupa cada vez más y se llama a consumir menos plásticos. «Damos un paso muy importante eliminando inmediatamente y para siempre los patos de goma. No vamos a fabricar ni a comprar ni uno más», apuntó Renteria cuando anunció la iniciativa. «Es un paso que está suponiendo un enorme esfuerzo económico y mucho trabajo pero, sin duda, es la decisión que necesitábamos tomar de manera inmediata», dijo.

Las piñas tuvieron menos acogida que los patos, eso sí, ya que el año pasado 30.000 personas compraron uno. Pero cuesta adaptarse a los grandes cambios, y por eso, la portavoz de la organización explicó que «estamos muy contentos con la respuesta de la gente». Y es que miles de personas se agolparon en las riberas de la ría para seguir la regata y disfrutar de una fiesta gratuita que atrae incluso a gente de otras provincias. Había hinchables para niños, colchonetas de jumping, talleres, talo con chorizo, cerveza fresquita... Tampoco faltó la Legión 501 de la Guerra de las Galaxias, con la que se fotografiaron niños y mayores, además de conciertos: la Bilbao Musika Big Band animó el ambiente antes de la Estropatada y después hubo conciertos. Los tickets para participar costaban lo mismo que en otras ocasiones: 5 euros. Las piñas también incorporaron el chip-dorsal de localización y seguimiento para identificar a sus «dueños».

Además, los niños también se podían llevar un pato de goma a casa al canjear su ticket hasta que se terminen las existencias. «Tengo dos piñas concursando. Hemos participado siempre. Me gustaba más cuando tiraban los patos, pero entiendo el cambio. Aunque a mi hija no le ha hecho tanto gracia», confesaba Ana Bretón, una bilbaína. La Estropatada no solo atrajo a los niños, también a jóvenes. Alberto Ferreras vigilaba la carrera desde la barandilla de la ría.

Cuatro investigaciones

«Hemos comprado dos tickets y llevamos años participando para colaborar con este acto solidario. Este año es diferente porque en vez de patos, hay piñas. Queda menos lucido en cierta manera, porque no se distinguen tanto, aunque por una buena causa», explicaba. Los premios, además, fueron jugosos. El ganador se llevó un Toyota durante un año, pero los dueños de las otras piñas más rápidas también pudieron hacerse con vales de compra de 500 y 250 euros, entre otras cosas. La explanada del Museo Marítimo era un hervidero desde casi primera hora. Más de 200 personas trabajaron a destajo en este evento, de las que cerca de 150 eran voluntarias. Los fondos recaudados en otras ediciones ya han financiado cuatro investigaciones y pronto se lanzará una nueva convocatoria de ayudas.