El Ayuntamiento de Orduña empieza las obras de recuperación del vertedero Los Milanos

Imagen de la zona sobre la que se va a actuar. / A. O.
Imagen de la zona sobre la que se va a actuar. / A. O.

Los trabajos en la zona, incluida en el inventario de suelos que han soportando actividades potencialmente contaminantes, cuentan con un presupuesto de 150.000 euros

CRISTINA RAPOSOORDUÑA.

En las próximas semanas Orduña se sumergirá en obras para recuperar uno de los espacios que lleva más de una década clausurado: el vertedero de Los Milanos. Mediante estos trabajos, el Ayuntamiento pretende convertirlo en «un espacio natural libre de contaminación y residuos».

La zona está ubicada en las inmediaciones de la Sierra Salvada y se encuentra en el inventario de suelos del Gobierno vasco que han soportado actividades «potencialmente contaminantes». De hecho, la inspección de aguas que el Ejecutivo autonómico llevó a cabo en dicho entorno en el año 2014, desveló la existencia de substancias perniciosas que duplicaban el límite legal. En la lista de elementos encontrados se encontraban materiales tales como el cianuro y el amonio. Por todo ello, las propuestas de las empresas interesadas debían incluir un plan de control de aguas del entorno ya que no descartaban la «aparición ocasional de lixiviados» en las fuentes de La Teta y la Cueva.

Ahora y transcurridos cinco años desde entonces, estos trabajos han sido adjudicados a la empresa Geyser HPC por un importe de 150.082,65 euros. Según han explicado fuentes municipales, dicho coste será financiado en gran parte «gracias a la subvención de 107.173,31 euros recibida desde el área de Medio Ambiente del Gobierno vasco para entidades locales que realicen acciones que promuevan el desarrollo sostenible».

Minimizar la entrada de agua hacia la masa de residuos -para disminuir la producción de posibles lixiviados-, prevenir el posible contacto directo de personas y animales con los residuos existentes en la superficie de las plataformas, y evitar futuros vertidos ilegales en el emplazamiento son los objetivos que persigue el proyecto. Y es que los vertederos constituyen una de las fuentes de contaminación más importantes del suelo.

Los primeros pasos

La zona presenta dos taludes internos con pendientes e inclinaciones «críticas» que pueden llegar a ser inestables bajo ciertas condiciones. Por todo ello, las obras comenzarán con la retirada, separación y gestión de todos los residuos existentes en la superficie del vertedero. Posteriormente, se acometerán trabajos de desbroce para continuar con las labores de excavación y terraplenado que permitan «alcanzar las cotas del nuevo conformado».

«Se trata de una actuación necesaria y previa a la instalación de la capa mineral de cobertura», detallan desde el Consistorio. Una vez se haya instalado dicha capa, se iniciará el proceso de construcción de la red de drenaje de aguas para después poder colocar las piedras de escollera en los accesos a la plataforma superior del vertedero. Cuando todo este proceso haya finalizado, se revegetarán las superficies de tierra, se retirarán las infraestructuras de obra y se limpiará el área de actuación.