La médica de Maguette: «Nos pidió ayuda, pero no logramos protegerla»

Amigas y miembros de la comunidad senegalesa rindieron homenaje ayer a Maguette. /Fernando Gómez
Amigas y miembros de la comunidad senegalesa rindieron homenaje ayer a Maguette. / Fernando Gómez

La joven senegalesa no encontró amparo tras sus denuncias ni en su centro de salud ni en los juzgados

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

«Mi paciente ha sido asesinada por su pareja». Con esta desgarradora frase comenzaba el mensaje que difundió en las redes sociales la médica de familia que atendía a Maguette. En el 'tuit', explica que la víctima había denunciado los malos tratos que recibía en el centro de salud. «Nos pidió ayuda. Ya estaba todo en curso, pero no hemos logrado protegerla», se lamentaba la doctora, que firma como Monika.

La doctora también muestra su consternación y asombro al conocer el asesinato: «Cuando he oído la noticia he pensado en ella y he confirmado que sí, era ella». Presa de un sentimiento de impotencia, se pregunta si se hizo todo lo posible por proteger a Maguette: «No hemos sido eficaces. No puedo olvidar la última consulta. Llorando de rabia», escribe.

No fue su médica de cabecera la única que se lamentó este miércoles. La titular del juzgado de Violencia de Género número 2 de Bilbao desestimó la orden de alejamiento solicitada por Maguette Mbeugou, asesinada presuntamente por su marido en Ollerías, un día después de que le denunciara por malos tratos ante la Policía Municipal de Bilbao el pasado 6 de diciembre, según han confirmado a este periódico fuentes oficiales. Tras tomar declaración tanto a la víctima como al denunciado, la magistrada reflejó en su auto que se había «aminorado el riesgo» después de que la joven senegalesa de 25 años y con dos hijas, de 2 y 4 años, asegurara que iba a cambiar de domicilio para alejarse de su esposo, en el que, sin embargo, no apreció «agresividad». En este caso, la Fiscalía tampoco apoyó la medida de protección.

Las niñas, juntas en un centro foral

Las dos niñas de 2 y 4 años de la pareja se encuentran bajo el amparo de la Diputación, que ha asumido su guarda provisional. La prioridad es que sigan «juntas» y de momento permanecen ingresadas en un centro foral. A partir de ahora, se evaluará su entorno y si algún familiar está en condiciones de asumir su tutela o bien se opta por un acogimiento de urgencia en un hogar.

Posteriormente, se celebró un juicio tras el cual, el acusado, B.N., de 38 años y también de origen senegalés, quedó absuelto por falta de pruebas del delito de amenazas en una sentencia dictada por la titular del juzgado de lo Penal número 6 de Bilbao el pasado 12 de enero. Según fuentes cercanas al caso, la barrera lingüística castigó a la víctima, que no se expresaba correctamente en castellano. Su intérprete fue el hermano de su marido, que también la había acompañado a la comisaría para traducir sus palabras. Este hombre y un amigo figuraban como testigos en la denuncia, pero una vez que llegó el juicio se acogieron a la dispensa de no declarar, uno como familiar y el otro porque había intentado reconciliar a la pareja.

Volvieron a vivir juntos

La propia Maguette también tuvo muchas dudas, aunque finalmente testificó en el juicio. Algunas mujeres, probablemente angustiadas por su destino y presas de la dependencia económica y emocional hacia sus agresores, suelen desistir en esta fase del proceso, lo que conlleva la absolución. En este caso, sí se contaba con el testimonio de la víctima. La magistrada no dudó de su credibilidad, aunque afirmó en la sentencia que «no resultaba firme, detallado y persistente como para desvirtuar la inocencia». El fiscal solicitó once meses de prisión y pena de alejamiento, pero la jueza absolvió a B.N. al entender que no había «prueba suficiente» en su contra.

Cerrada la vía penal, se podía haber abierto la de medidas civiles, pero entonces Maguette, animada por su entorno, se reconcilió con su marido y volvieron a vivir juntos en el número 25 de Ollerías Altas. Ocho meses después, ella fue degollada delante de sus dos hijas, que fueron abandonadas con el cadáver durante horas hasta que una vecina escuchó sus lloros en el descansillo a la una y media de la tarde del pasado martes. El principal sospechoso había desaparecido y fue detenido horas después por la Ertzaintza en el piso de un amigo en Mutriku. Este miércoles permanecía en dependencias de la Ertzaintza, a la espera de ser puesto a disposición judicial.

En la denuncia que interpuso el 6 de diciembre ante la guardia urbana bilbaína, a la que ha tenido acceso este periódico, Maguette aseguró que su marido la había agredido físicamente varias veces desde que se quedó embarazada de su primera hija. En una ocasión, llegó a echarla de casa en zapatillas. La mujer acudió a la comisaría en busca de ayuda porque, según dijo, los episodios violentos se estaban volviendo a repetir. Tres días antes, tras una discusión por un reciente viaje a Senegal, su marido la había asestado «un tortazo» en la cara y un «rodillazo». También la había amenazado de muerte.

Al día siguiente, volvió a golpearla y no le permitió dormir en su cama, y al tercer día la amenazó delante de su hermano y un amigo, aunque estos no presenciaron ninguna agresión física. Entonces, Maguette decidió marcharse de casa y se refugió en el domicilio cercano de su cuñado. B.N. fue a buscarla para que volviera con él, pero ella se negó, momento en el que sufrió un ataque de ansiedad. Una trabajadora social del Ayuntamiento la acompañó en todo este proceso. Por su parte, B.N., que se mostró colaborador con los agentes, negó las acusaciones y alegó que sólo habían mantenido una discusión, de la que culpó a la mujer. De hecho, el hombre se ofreció a abandonar la vivienda para que se quedara la mujer con las niñas.

Como de las acusaciones por la agresión no había parte médico ni otras pruebas, sólo prosperaron en la vía penal las amenazas, de las que finalmente iba a quedar absuelto.

Condena del Parlamento vasco

El pleno del Parlamento vasco se ha sumado esta mañana a las numerosas condenas por el asesinato de la joven Maguette Mbeugou y ha llamado a adoptar las medidas necesarias para «erradicar» la violencia machista.

La Cámara autonómica, que este jueves celebra un pleno ordinario, ha aprobado una declaración institucional en la que expresa su condena a este crimen y a los otros casos de violencia machista que se han producido en los últimos días.

Además, solicita a los ciudadanos que muestren «un compromiso personal en favor de la igualdad» entre sexos. El Parlamento reclama a los poderes públicos que desarrollen las políticas necesarias para lograr la «total erradicación» de la violencia contra las mujeres.

Tanto en el Parlamento vasco como en el pleno del Ayuntamiento de Bilbao han guardado esta mañana un minuto de silencio por el asesinato de Maguette.

Clases de castellano y de cocina en Cáritas

Maguette asistía a clases de castellano y cocina y se sentía a gusto en Bilbao, donde había logrado integrarse. Reservada con su vida privada, daba la impresión de ser una persona «callada» porque aún no dominaba del todo el idioma. Así la recuerdan sus compatriotas, que ayer seguían sin poder digerir la noticia del asesinato a manos de su marido. Marisol, que compartió con Maguette horas de estudio de castellano en un centro de Cáritas, lloraba frente al Ayuntamiento. «Estamos indignados. La vida es algo que nadie debería quitar», declaró el presidente de la Unión de Senegaleses en Bizkaia, Abdoulaye Wade, que también criticó que la víctima no tuviera protección después de haber presentado una denuncia. Wade lleva dieciséis años al frente de la agrupación y esta es la primera vez que vive un caso de violencia de género: «La comunidad senegalesa no conoce este tipo de violencia. Debemos luchar para que no vuelva a pasar algo así». La representante de la asociación de mujeres africanas, Marie Lucia Monsheneke, destacó «la doble violencia que sufre la mujer inmigrante».