El pleno del Ayuntamiento de Getxo despide la legislatura con mucha emoción

Fotos de familia de la corporación saliente. / A. G.
Fotos de familia de la corporación saliente. / A. G.

El alcalde, Imanol Landa, y 14 concejales dicen adiós a un mandato en el que el PNV se ha reforzado

TXEMA IZAGIRREGETXO.

Tocó despedida y cierre del pleno de Getxo. Ayer dijeron adiós el alcalde, Imanol Landa, y 14 concejales. Por delante, una nueva legislatura que se abrirá, a partir del pleno del sábado, con 25 representantes, y la jeltzale Amaia Agirre como alcaldesa más probable. El capítulo de agradecimientos sobresalió, en una sesión en la que se regalaron una reproducción del molino de Aixerrota o cuadros del municipio costero a todos los ediles, algunos de los cuales no pudieron reprimir la emoción.

El propio Landa defendió que «ha sido un honor y un privilegio» defender la 'makila' tres legislaturas. Tras resaltar que era tiempo de agradecimientos, no se olvidó de su mujer, sus dos hijas y su hijo, «por el apoyo, ayuda y ánimo» que le han brindado en sus «12 años como alcalde y 8 como concejal». Landa ha salido elegido senador por el PNV y está «motivado por los nuevos retos», con calado muy diferente al municipal.

Otro peso pesado de los que dijo adiós sin poder evitar que se le entrecortaran las palabras fue Koldo Iturbe. El edil jeltzale, responsable de Cultura durante varios mandatos, lanzó un agradecimiento general y otro muy particular a Imanol Landa, del que ha sido su mano derecha. Lo hizo por haberle «demostrado qué es la honradez y rectitud en lo personal y en la política». La responsable de Servicios Sociales y concejala durante varias legislaturas, Elena Coria, apostó por la discreción pese a su importante papel en el gobierno, mientras que la popular Raquel González cambia de aires para irse de concejala a Bilbao. «Aquí he aprendido a hacer política, escuchar a otros y llegar a acuerdos», reconoció.

Aunque quien se llevó la salva más sonada de aplausos, junto al alcalde saliente, fue el popular Iñaki Gamero. Desde el 9 de julio, en que sufrió una hemorragia cerebral de la que se recupera satisfactoriamente, estuvo hospitalizado varios meses. Ayer volvió para despedirse. Su estado de ánimo sigue intacto, lo que fue una satisfacción general hacia este hombre siempre conciliador. «Me queda bastante recorrido por mejorar (su salud)», reconoció, para añadir la satisfacción que le había provocado el interés mostrado por trabajadores municipales o ediles de otros partidos.

Buena fe

Kike Prada, concejal de Guk, no repetirá. Esta formación no ha logrado representante alguno tras su escisión de Elkarrekin-Podemos y Ezker Anitza. Prada reconoció que «ha sido un honor y un privilegio ser un representante público». Siempre crítico durante los cuatro años pasados, lanzó que «jamás he dudado de la buena fe de nadie».

El punto diferencial lo puso la divertida intervención del socialista Txefo Landa, que fue responsable de Medio Ambiente. Sin pelos en la lengua y dotado de buena oratoria, fina ironía y un sarcasmo de cátedra, Landa lanzó feliz que le quedaban «48 horas de vida laboral». «Paso a la categoría de jubilado y pretendo ejercer de ello», soltó, para júbilo del resto.

El concejal de EH Bildu, Oier Iturralde, se refirió al resto de corporativos como «compañeros de viaje» y ensalzó lo importante que era para él «traer la voz de una fuerza soberanista» al Ayuntamiento. Santiago Sainz, de Ciudadanos, cerró el capítulo de agradecimientos generales.