De la locomotora de vapor al metro

La estación perdura de aquella etapa inicial a finales del siglo XIX. / A. P.
La estación perdura de aquella etapa inicial a finales del siglo XIX. / A. P.

La historiadora Olga Macías repasa los 125 años del trazado ferroviario que une Bilbao con Plentzia

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA PLENTZIA.

De la locomotora de vapor al Metro. Una 'revolución' en el transporte público que, en el caso del trazado ferroviario entre Bilbao y Plentzia, cumple su 125 aniversario desde que el primer convoy llegó con éxito a la villa marinera. Este fue el tema de la conferencia ofrecida ayer por la doctora en Historia de la Universidad del País Vasco, Olga Macías, que inauguró las X Jornadas de Historia de Plentzia.

La primera apuesta para dotar de tren a la Margen Derecha y Uribe-Kosta, surgió en 1887 de la mano de los hermanos Aguirre al «adquirir diversos terrenos para construir un área residencial», con el objetivo que la burguesía bilbaína «saliera del Ensanche y otras zonas de la capital», recuerda Macías. Pero básicamente se buscaba trasnportar productos de la costa a la ciudad.

En aquella época «no se tenía para nada en cuenta el turismo, que llegó con la primera industrialización y la democratización del ocio». Sin embargo, los ayuntamientos de la zona, inversores privados apostaron por esta opción de negocio que cotizaba en Bolsa, un espacio con cierto carácter lúdico. «Era tradicional que las señoras de las clases altas acudieran las tardes a tomar chocolate con churros y jugaran a comprar y vender acciones».

Una vez finalizada la línea que se inauguró el 23 de septiembre coincidiendo con las fiestas patronales. Las dificultades no tardaron en aparecer al «comprobar que no se obtenían los ingresos esperado». Uno de los principales problemas surgió debido al escaso calado del puerto de Plentzia para atracar pesqueros más grandes y «las conserveras fueron languideciendo».

La línea fue adquirida en 1900 por la compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao, que le dieron un aire nuevo con la electrificación del trazado. Por fortuna para estos emprendedores se fue generalizando el ocio abriendo una nueva vía de negocio «al acercar a las gentes a las playas acortando sensiblemente la duración de los viajes».

A lo largo de años, convivieron la faceta de tren de cercanías de viajeros con el de mercancías. Incluso «era muy frecuente», la presencia de 'recadistas' que «montaban en un vagón especial con sus burros cargados de hortalizas y otros productos para vender en Bilbao y, también, realizaban encargos de sus vecinos», de Plentzia, Gorliz, Urduliz, entre otras localidades. El desarrollo de la línea ferroviaria fue evolucionando con los tiempos desapareciendo el componente comercial para centrarse en el transporte de viajeros que permanece en la actualidad.

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