«¡Es un gigante!»

Romay tuvo numerosos gestos de complicidad con los alumnos. / I. S. L.
Romay tuvo numerosos gestos de complicidad con los alumnos. / I. S. L.

La leyenda del Baloncesto Fernando Romay protagoniza el inicio escolar del Colegio Nuestra Señora de Europa

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA GETXO.

El alumnado del Colegio Nuestra Señora de Europa, con sede en Getxo, recibió ayer una visita muy especial. Nada menos que el exjugador profesional de baloncesto y medallista olímpico Fernando Romay, invitado a la inauguración del curso oficial donde fue nombrado presidente de honor del Club Deportivo Europa.

Sus 2,13 de altura y una simpatía desbordante con gestos cariñosos para todos los presentes, en especial para los más pequeños, desataron toda una ola de admiración y emoción. Uno de los estudiantes con el que chocó la mano prometió «no lavármela nunca». Los más chiquitines desconocedores de la espectacular carrera deportiva del astro de la canasta, le miraban incrédulos como si de un personajes de cuento se tratara. «¡Es un gigante!», afirmaba uno.

Tras un interminable 'paseillo' hasta el Salón de Actos, donde se tuvo que parar una y otra vez para realizarse fotografías, firmar autógrafos y chocar 'los cinco', logró subir al escenario donde entre bromas y chascarrillos recordó que el «baloncesto nació en un colegio y el hecho que siga utilizándose como un valor educacional me parece genial».

Desde su atalaya, el medallista olímpico destacó ante un entregado público que «el éxito está sobrevalorado ser segundo o quinto tampoco está nada mal». En su opinión «afortunadamente se está revirtiendo la sociedad del éxito por la del trabajo y este colegio avanza en ese campo». Por todo ello, reclamó a los alumnos «formarse compaginándolo con la práctica deportiva».

Romay recordó entre risas como fue su prueba para entrar a la cantera del Real Madrid. «Llegue y me pusieron a jugar un partido con los mejores de España y el entrenador me llamó para decirme que no lo estaba haciendo bien». Ante esa tesitura «me mandó lanzar a canasta y no metí una». Tras un largo debate entre el entrenador del primer equipo y el que estaba dirigiendo el entrenamiento, este último se «acercó a mí para decirme que me quedaba porque creía en mí y mis posibilidades».

Por último, contó al auditorio la «importancia de adaptación y superación de obstáculos en un mundo cambiante», y sus técnicas para conseguirlo a través de la disciplina, la ilusión, el trabajo en equipo y la confianza aplicados durante su etapa profesional y su vida. Por último, deseó a todos los presentes que «todos vuestros sueños se hagan realidad».

Romay, plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84 y del Eurobasket de 83 y Medalla de Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo otorgada por el Consejo Superior de Deportes en 1998, también es conocido por su faceta solidaria y formadora en valores que le ha acompañado desde el inicio de su carrera y es la razón por la cual fue elegido para dar inicio al presente curso escolar en el colegio getxotarra. «Es un deportista de élite que encarna los valores que el centro quiere transmitir a sus alumnos, tales como solidaridad, esfuerzo, respeto y disciplina», destacó Amaia Zárraga, directora del centro.