La fecha de puesta en marcha de la estación fantasma de Ibarbengoa sigue en el aire

El metro sigue pasando de largo por la estación fantasma de Ibarbengoa. / BORJA AGUDO
El metro sigue pasando de largo por la estación fantasma de Ibarbengoa. / BORJA AGUDO

El final de las obras del parking disuasorio al que está ligada su apertura se retrasan a este mes y todavía faltarían trámites administrativos

TXEMA IZAGIRREGETXO.

La entrada en servicio de la estación de Ibarbengoa sigue sin fecha. Aunque la estación se construyó hace siete años, la apertura del apeadero se ligó a la construcción de un parking disuasorio cercano que acumula retrasos constantes por cuestiones muy diversas. Las obras del estacionamiento finalizarán el mes próximo, pero todavía quedarán pendientes varios trámites administrativos para dar el paso definitivo, entre ellos, el que afecta a la seguridad y evacuación de las instalaciones. Lo normal sería hacerlo en noviembre o diciembre, pero esos trámites no dependen del Consorcio.

«La obra civil terminará en octubre y la idea sigue siendo ponerla en funcionamiento lo antes posible», informan fuentes del Consorcio de Transportes de Bizkaia. Desde Metro Bilbao, entidad responsable del servicio en el trazado, aseguran tener los deberes hechos. «Todo está listo para la puesta en marcha» -puntualizaron- de la que será la séptima estación de Getxo.

El parking disuasorio tendrá 304 plazas y tres plantas. El arranque de las obras durante la pasada legislatura fue bienvenido por parte del equipo de gobierno de Getxo, formado por PNV y PSE, aunque se granjeó las críticas de la oposición. La defensa realizada de esas instalaciones abandera que se sacarán 300.000 vehículos de las calles de Uribe Kosta.

El cálculo de su utilización es que «en el escenario más exigente, la demanda estimada será de 213 plazas diarias punto», según detallaba un estudio de 2015. Si se echan cuentas serán unos 5.000 usuarios que abonarán 70 centímetros por aparcar allí para coger el metro. Precisamente, el coste y la seguridad a la hora de aparcar allí los vehículos son dos de los ganchos planteados por las autoridades.

Conflicto vecinal

El plan de Ibarbengoa nació con mucha oposición por parte de los vecinos de Andra Mari, un barrio en que el se sitúan decena de caseríos. La plataforma Tosu Betirako denunció que la construcción del aparcamiento y la puesta en servicio de la estación serían los primeros pasos para acabar con el último reducto rural de Getxo. Y fueron más allá. Jóvenes integrantes de esta plataforma ocuparon durante dos años las campas dónde se iba a construir el estacionamiento. Al final, la Ertzaintza acabo desalojándoles.

Corría el año 2017 cuando se adjudicaron las obras por algo menos de seis millones de euros, pero tampoco se pudo arrancar según lo revisto. La endeble valla perimetral de la playa de obras facilitó que en otra protesta se volviera a ocupar el solar. Entonces se optó por construir un cierre rígido de hormigón y metal. Más tiempo perdido. Por si fuera poco, otro ataque nocturno acabó con un sabotaje. Se derribó un buen tramo de ese nuevo cierre de seguridad. El anuncio final era poner todo en servicio para septiembre de este año, pero las fechas tampoco se han cumplido.

Así lleva Ibarbengoa siete años como estación fantasma. La pretensión es atraer a habitantes de Getxo y Uribe Kosta. Estos últimos contarán con la ventaja añadida de que las frecuencias serán mayores que las actuales entre Berango y Plentzia. Si en invierno son de 20 minutos en ese tramo, de Ibarbengoa a Bilbao se reducen a menos de la mitad. Eso se podrá hacer realidad porque esa estación tiene una playas de vías en la que actualmente realizan el cambio de sentido las unidades de metro que paran en Bidezabal.