Una barrera de basura dificulta el hacerse a la mar a las lanchas del puerto de Arriluze

Gran cantidad de restos de madera, junto con basura, compactado en la dársena de Arriluze. / I. S. L.
Gran cantidad de restos de madera, junto con basura, compactado en la dársena de Arriluze. / I. S. L.

Los desperdicios acumulados por las riadas se compactaron con la gran marea baja y dejaron en tierra a numerosos pescadores veteranos

IÑIGO SÁNCHEZ DE LUNA GETXO.

«Hartos». Así se confiesan una parte importante de los 150 propietarios de embarcaciones que ocupan los pantalanes del coqueto puerto situado junto Arriluze en las inmediaciones de la playa de Ereaga de Getxo y próximo a los amarres del Puerto deportivo. La razón de su enfado es el lodazal en el que se ha convertido la dársena. Abunda la presencia de troncos, barro, bidones y otros desperdicios que con la marea baja de ayer formaron una barrera que impidió hacerse a la mar a buena parte de las naves allí amarradas. A esto se sumó el fuerte hedor que desprendían estos desperdicios.

La marea bajísima del mediodía de ayer no es la única causa de este hecho. Suma el viento sur que azota estos días y que ha arrastrado al lugar «estos vertidos generados por las riadas», según detalla Jesús Siabar, propietario de uno de los botes. Una basura que «se ha ido acumulando sin que nadie haga nada». Los afectados culpan de la situación al Ministerio de Fomento, «responsable de estas instalaciones por las que pagamos religiosamente todos los años para que no nos quiten la plaza y nos tiene totalmente abandonados», apunta este veterano pescador.

En otras ocasiones «se han acumulado restos, pero llevó con mi embarcación aquí desde los años 70 y jamás con estas dimensiones», apunta muy molesto. En otras ocasiones «con viento norte se han ido acumulando en la playa de La Bola y los retiraban con camiones antes de que llegarán aquí, pero este año no han hecho nada de nada».

No entiende cómo «los dos barcos encargados de limpiar la ría no han podido recoger esta porquería, nos tienen totalmente abandonados». Ayer algunos propietarios de pequeñas lanchas se afanaban infructuosamente por apartar con sus propios y escasos medios la basura con la ilusión de salir a pescar, pero tenían que ceder y esperar a que subiese la marea a la espera de que la barrera de basura se hiciese menos espesa.

El Deportivo, limpio

Mejor suerte tuvieron los titulares de barcos anclados en los pantalanes del cercano Puerto Deportivo. «Allí nunca tienen problemas de estas características, siempre tienen buenas condiciones para navegar», apunta Siabar. Los viejos pescadores señalan que hasta que no cambie el viento no se librarán totalmente de los desperdicios que flotan entre los pantalanes de un puerto, el de Arriluze, que se habilitó a principio del siglo XX, para dar cabida a las embarcaciones de los pescadores del Puerto Viejo de Algorta, que no contaban con espacio suficiente para fondear sus lanchas.