El Ibilaldia resiste el chaparrón en Lekeitio

Cinco jóvenes, este domingo en Lekeitio./MAIKA SALGUERO
Cinco jóvenes, este domingo en Lekeitio. / MAIKA SALGUERO

La localidad acoge la fiesta de las ikastolas vizcaínas, un poco deslucida por el ambiente invernal

Olatz Hernández
OLATZ HERNÁNDEZ

El euskera es una trainera en la que se han embarcado todas las instituciones para remar en la misma dirección. El Ibilaldia celebra este domingo en Lekeitio su cuadragésima edición y sirve para echar la vista atrás y afrontar los retos del futuro. «La fuerza que tiene el euskera hoy en día de ha conseguido gracias al trabajo de las ikastolas», ha apuntado la consejera de Educación, Cristina Uriarte. Por delante quedan desafíos como mejorar el nivel de euskera de los alumnos «que en los últimos años ha ido cuesta abajo», ha reconocido el presidente de la Asociación de Ikastolas, Koldo Tellitu, en la inauguración del Ibilaldia 2019.

Cientos de personas se han congregado en el frontón de la Ikastola Akue para asistir a la ceremonia de apertura de esta fiesta -también se ha visto allí al diputado general, Unai Rementeria-. La mayoría, se han acercado en tren y en las lanzaderas fletadas por Bizkaibus. «La conexión es bastante mala, pero todos los años vamos al Ibilaldia, así que no nos lo podíamos perder», ha explicado una cuadrilla.

Pero el factor determinante ha sido el mal tiempo y la alerta amarilla por lluvia, que ha hecho que más de uno se quede en casa, y ha obligado a suspender algunas actividades. «Esta es una de esas citas a las que hay que venir todos los años, y con este tiempo con más razón», ha dicho convencido Iñaki López Ugarte.

Mientras la mayoría se resguardaba en el pórtico de la iglesia y los soportales, los más animados ponían rumbo a la segunda zona. Allí, tras superar un repecho, se ha situado la 'disko festa', donde ha sonado Huntza y la cancion de la Korrika, entre otros temas. Por todo el recorrido también se ha podido escuchar la canción del Ibilaldia, que servía como hilo musical y animaba a los asistentes.

Evelyn, junto a las pequeñas Lene y Joanne, aprovecharon para hacer una parada técnica para comer un talo. «Venimos desde Durango. Hemos visto a los payasos y ahora, dependiendo del tiempo, veremos qué hacer», ha destacado.

La lluvia obliga a improvisar

Las actividades al aire libre se han trasladado al frontón y al polideportivo y las citas acuáticas han sido suspendidas. La zona cuarta, la cercana al faro, la han cerrado por la amenaza del tiempo, derivándose los eventos allí previstos a la zona dos, más segura.