El colegio de Erandio en el que pudo sufrir acoso el menor muerto se muestra «conmocionado» y se ofrece para colaborar

El colegio Jado Compasión de Erandio. /Pedro Urresti
El colegio Jado Compasión de Erandio. / Pedro Urresti

El centro Jado Compasión asegura haber «activado todos los protocolos establecidos» y ofrece su apoyo a la familia del menor de 13 años que se suicidó en La Galea

AINHOA DE LAS HERAS

El colegio Jado Compasión de Erandio, el menor de 13 años cuyo cadáver apareció el lunes al fondo del acantilado de La Galeapudo sufrir acoso, según denunció su familia, emitió ayer un comunicado en el que se ofrece a colaborar con la investigación que está llevando a cabo la Ertzaintza sobre el suicidio del niño. El centro, que asegura haber «activado todos los protocolos establecidos», también se puso a disposición de la familia.

«Ante el doloroso fallecimiento de un menor, antiguo alumno del centro, nuestro colegio quiere manifestar su condolencia a la familia y amigos. Sentimos muchísimo el dolor de su familia y, si hay algo que podamos hacer por ellos, saben que pueden contar en todo momento con nuestra solidaridad, apoyo y respeto a su intimidad y la de su hijo», señalan en el escrito que enviaron a los medios de comunicación y también, esta vez firmado por el director, a los padres de alumnos.

Tras ponerse en contacto con la Consejería de Educación, la Provincia Ibérica Maristas, congregación a la que pertenece la escuela, se mostró «conmocionada» y lanzó un llamamiento para que «sepamos guardar el respeto y la intimidad debida» ante un suceso «que ha suscitado en todos los miembros del colegio una enorme tristeza».

La familia del menor le había sacado del centro a él y a sus dos hermanos el año anterior tras denunciar que el chico había sido víctima de 'bullying' por parte de algunos compañeros. Según su entorno, el niño había padecido una auténtica «tortura» durante años y se encontraba en tratamiento psicológico por ello. Este año, el chico había cursado ESO en un nuevo centro de la Margen Izquierda con buenos resultados. Era un estudiante brillante y en este colegio se sentía integrado.

Primer rastreo, de noche

El joven desapareció alrededor de las dos de la tarde del pasado domingo. Su padre acudió esa misma noche a la comisaría de la Policía Municipal de Getxo para denunciar que el menor no había regresado aún a su casa. En medio de la oscuridad se realizó el primer rastreo sin éxito. Al amanecer del lunes, sobre las nueve de la mañana, dos agentes de la Policía local fueron caminando por la playa de Arrigunaga hasta La Galea, uno de los sitios que siempre se rastrean cuando hay un desaparecido. Allí localizaron, al mismo tiempo que el helicóptero de la Ertzaintza, el cuerpo sin vida del muchacho.

La Policía vasca ha abierto una investigación sobre las causas de la muerte del muchacho para esclarecer si los problemas de acoso que había sufrido fueron o no determinantes en la decisión de acabar con su vida. La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, explicó en el Parlamento que «todas las líneas de investigación están abiertas». El Departamento de Educación, por su parte, mantuvo también ayer silencio.

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