Bilbao refuerza las inspecciones y anuncia mano dura con las terrazas

Terrazas en la calle Ledesma, una de las más saturadas./Maika Salguero
Terrazas en la calle Ledesma, una de las más saturadas. / Maika Salguero

El Ayuntamiento aplicará una fórmula matemática en cada calle para conceder los permisos a partir del próximo año

Eva Molano
EVA MOLANO

«No vamos a ponernos burros ni a matar a nadie. Pero esto va en serio. Empieza el baile». El concejal de Obras y Servicios, Ricardo Barkala, anuncia así la puesta en marcha del nuevo plan director de terrazas de Bilbao para «racionalizar» las instalaciones, «ajustar su superficie» a las características de cada calle y garantizar así la convivencia con el peatón y los vecinos. Las terrazas se han convertido en otro símbolo de la transformación de Bilbao, con unas calles cada vez más liberadas de coches y en las que estos espacios han ganado terreno. Sobre todo desde la entrada en vigor de la ley antitabaco. En 2006, el Ayuntamiento concedió 512 autorizaciones y en estos momentos 1.450 jalonan la villa: la mitad están en el Casco Viejo, Abando e Indautxu, lo que ha abierto el grifo de las protestas.

En una ciudad en la que el poteo es parte de la cultura y la hostelería una de las puntas de lanza de su proyección exterior, cualquier regulación se adentra en terreno pantanoso. Pero sin desdeñar al sector, que genera más de 30.000 empleos, y con el convencimiento de que las terrazas «son un valor económico», el Consistorio ha anunciado que habrá mano dura contra los que incumplan la normativa. Por este motivo, los técnicos del área reforzarán las inspecciones. «Si vulneran lo autorizado, los hosteleros serán apercibidos con tres meses de retirada. Si reinciden, con la extinción del permiso». También habrá multas que pueden llegar a los 3.000 euros. Aunque los infractores son una minoría, fuentes de Obras y Servicios reconocen que son en buena medida los culpables del sentimiento de invasión que tienen muchos vecinos. De hecho, la mayor parte de las sanciones –en 2016 apenas hubo un centenar– son por ocupar más espacio del autorizado.

En su contexto

1.450
son las terrazas que hay en Bilbao. 800 están en el Casco Viejo, Abando e Indautxu. Casi se han triplicado en doce años: en el 2006, solo se dieron 512 autorizaciones. La ley antitabaco y el auge del turismo han contribuido a que proliferen.
Hasta 3.000 euros
Además de la retirada de la autorización, habrá multas que podrán llegar en función de la gravedad hasta los 3.000 euros. Las sanciones más comunes son por la colocación de mesas y sillas por encima de l número autorizado –en 2016, los infractores no llegaron al centenar–. En la ciudad hay unos 3.000 negocios de hostelería, que generan unos 30.000 empleos.

El Ayuntamiento emprenderá la reordenación de todas las instalaciones a través de criterios técnicos más completos desde 2019 que redefinirán su tamaño, forma y estética. Diseñará un proyecto a medida para cada calle, que implicará en muchos casos cambios en la superficie que podrán ocupar, que se calculará a través de un sistema matemático. Incluso habrá zonas en las que no quepan más. Cada acera recibirá un «tratamiento diferente» en función de la anchura y longitud de la avenida. El modelo restará de la superficie peatonal total elementos como árboles, portales o mobiliario urbano. Tendrá en cuenta el número de vecinos, de peatones que transitan por la misma y las paradas de transporte público. El Consistorio ha colocado incluso a personas en las calles contando el tránsito. En los tramos más concurridos tampoco podrá haber veladores. Barkala anuncia, además, que se han acabado «los túneles»: esos espacios minúsculos que quedan entre los toldos y las terrazas que resultan tan incómodos. Y las terrazas que son más grandes que los propios bares. Dentro de este cálculo de la superficie destinada a los hosteleros, también se tendrán en cuenta las barras que dan a la calle a través de una ventana: a efectos prácticos, será como un metro de terraza.

Marcadas en el suelo

Aunque los nuevos criterios se aplicarán desde el próximo año, las inspecciones para calibrar el cumplimiento de las autorizaciones empezarán ya por las zonas más polémicas: las calles Ledesma, Jardines, Egaña y la Plaza Nueva. «Aquí hay que ponerse las pilas. Hay que mejorar el equilibrio. No están compensadas y se crean situaciones que no son buenas para la ciudad», avisa Barkala. «Por Ledesma a veces es mejor ni pasar. Tardas tres horas en cruzar», ilustra. Aquí, se limitará la superficie que ocupan y se ideará un nuevo escenario después de sentarse con vecinos, hosteleros y comerciantes.

Hosteleros aseguran que el Ayuntamiento tiene paralizados 180 expedientes

Hosteleros de Bilbao han recriminado la política municipal en la renovación de los permisos de los veladores y han asegurado que el Ayuntamiento tiene paralizados en estos momentos más de 180 expedientes, «algunos de ellos desde hace más de un año». Afirman que esta situación está afectando a un gran número de empresarios que contaban con impulsar sus negocios con la actividad de las terrazas, especialmente en los meses estivales, coincidiendo con la llegada de un mayor número de turistas a la ciudad.

Algunos hosteleros han criticado las trabas y «pasividad» con que el Consistorio está resolviendo los problemas que provoca el traspaso de bares y restaurantes que han perdido la posibilidad de explotar terrazas al cambiar de manos. «Con el cambio de titular el Ayuntamiento ha dado de baja los permisos anteriores al interpretar que son nuevos, aunque en realidad no lo sean», lamentan Delma Aparcida yFlavia Alves Miranda.

Estas dos hermanas brasileñas, que explotan el asador Carola, en la confluencia de Doctor Areilza yGeneral Eguía, alquilaron el pasado noviembre este pequeño local y pidieron autorización para mantener operativa la instalación exterior. «Nos dijeron que los trámites llevarían un mes, pero a día de hoy seguimos sin que nos contesten. Los clientes nos preguntan todos los días cuándo nos van a dar el permiso, pero no sabemos qué decirles. Solo sabemos que nos hemos endeudado y que el negocio está siendo una pesadilla», subrayan.

El Ayuntamiento comunicará su propuesta y se harán los primeros cambios el año que viene: «Las terrazas son autorizaciones temporales, de un año, que se dan a una empresa para ocupar el espacio público, que es propiedad del ciudadano. Lo ideal sería poner modelos abatibles».

Barkala destaca que habrá veladores compartidos entre los hosteleros cuando el espacio sea reducido. En avenidas singulares y el Casco Viejo, se definirá la estética, que deberá ser homogénea. Y resultará obligatorio marcar la 'huella' de la terraza en el suelo. Estas calles tan saturadas serán las primeras en estrenarlo. También se pretende que todos los establecimientos luzcan a la vista un panel que informe de los horarios y número de sillas. El plan director se aplicará de forma paulatina. «Poco a poco» y sin «cambios drásticos» para no perjudicar a los hosteleros que han realizado ya una inversión. Se podrá dar el caso de que, de un año para otro, los veladores ya no se ajusten a los «modelos de calle» que diseñará el Ayuntamiento porque el uso de la arteria haya cambiado. Además, habrá «una evaluación continua de las situaciones para garantizar la mejor convivencia» teniendo en cuenta que «las terrazas son un activo económico», agrega Barkala. Pero se acabó la barra libre de espacio público.

El concejal de Obras y Servicios, Ricardo Barkala.
El concejal de Obras y Servicios, Ricardo Barkala. / Pedro Urresti
Coto en Iparragirre, Rodríguez Arias o Máximo Aguirre

Barkala asegura que no todas las calles de Bilbao tendrán el mismo tratamiento. Aunque las aceras sean amplias, «aunque el sistema matemático pueda decir que sí, que ahí se pueden colocar no sé cuántas», habrá «excepciones de acuerdo a la estrategia de ciudad». En los corredores peatonales prioritarios que recoge el Plan de Movilidad, en las arterias con vocación comercial, no se implantarán más terrazas. Allí se «restringirá aún más» las posibilidades de colocar una de ellas en favor de otros usos. A Barkala, por ejemplo, le viene a la cabeza el caso de Iparragirre, que se peatonalizará pronto. «Ya les he enviado una carta a los vecinos con este compromiso». También habrá dificultades para instalarlas en Rodríguez Arias y Máximo Agirre. En algunas de estas calles ya no se dan autorizaciones. Aun así, habrá zonas nuevas en las que la hostelería podrá florecer: Sabino Arana, en Basurto, o la margen derecha del canal de Deusto. Barkala precisa que ya ha compartido este plan con la oposición y con hosteleros y comerciantes. «Todos tienen sus temores, pero todos comparten la filosofía», dice.