El maestro vasco de la alta costura que diseña con técnicas de Dior y Chanel

Javier Barroeta posa junto a algunos de sus exclusivos diseños./Javier Barroeta
Javier Barroeta posa junto a algunos de sus exclusivos diseños. / Javier Barroeta

El modisto Javier Barroeta crea piezas exclusivas con materiales de primera clase, como sedas de París, a través de la técnica 'del modelado en maniquí' en su 'atelier' del centro de Bilbao, diseños atemporales que buscan realzar a la mujer

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

A Javier Barroeta, prestigioso modisto de alta costura, se le puede 'pillar' trazando, con lápiz y papel –como se ha hecho toda la vida–, alguno de los bocetos de sus exclusivos diseños en su taller ubicado en el centro de Bilbao, en la calle General Concha. Su ingenio queda plasmado en trajes de novia 'de ensueño', de vestidos fr madrina y colecciones 'prêt-à-porter' (listo para llevar, en francés). 'Mancha' estos esbozos con pinturas de color: no tiene ningún tipo de regla general, aunque en otoño es propenso a emplear tonos tierra y teja, y en primavera, celestes y corales, sin escapar de los neutros, el blanco y el negro.

Más tarde, se pone manos a la obra: modela con mimo y dedicación sus diseños con telas de primera calidad, sedas de París por ejemplo, directamente en el maniquí, como lo hacen las grandes casa de moda, como Dior o Chanel. «Esta técnica me permite ganar mayor exactitud», desvela. Sus diseños atemporales y con un toque actual son creados para un acontecimiento puntual, que se adecúe a la personalidad de la clienta y que realcen a la mujer. «Lo importante es que el traje no la eclipse y que no solo vean el atuendo, si no que ella se embellezca», expresa.

Barroeta se codea con personalidades del mundo de la moda, como 'top models' del talante de  Naomi Campbell o Cindy Crawford. En una de las paredes cerca del vestíbulo de su taller ha establecido un mural con diversas fotografías, en una de ellas posa con las modelos con gracia. Incluso cuelga una instantánea con la reina Fabiola de Bélgica. Y es que trabaja con algunas de las casas más importantes del panorama nacional y es invitado cada año a las presentaciones de las colecciones más selectas de las capitales de la moda, como París o Milán, donde disfruta de los inauditos desfiles de prestigiosas firmas, como Valentino y Dior.

La fascinación de Barroeta por el diseño de moda surgió cuando era tan solo un niño, veía cómo su hermana trabajaba confeccionando cualquier tipo de tela en casa. En ese entonces, no participaba en esta tarea, solo observaba ensimismado, sin molestar. Así conoció al dedillo cómo se debían dar correctamente las puntadas o modificar patrones. «Así aprendí este arte, veía y retenía en mi cabeza. Mi hermana fue una figura fundamental para dedicarme más tarde a este mundo del diseño de moda», reconoce el maestro.

En la escuela soñaba con trajes de ensueño y los dibujaba donde podía. Esto hizo que antes de salir de la escuela tuviera claro su camino: quería dedicarse al diseño y convertirse en un gran creador. A los 18 años, movido por hacerse un hueco en este mundillo que tanto le apasionaba desde niño, abría su atelier en su casa familiar, en el municipio vizcaíno de Lemoa. Así comenzó  a labrar su nombre. «Creaba lo que veía en las revistas de moda y en la televisión que había en los setenta, venía gente hasta de París, por ejemplo, a hacerme ofertas por mis diseños», rememora con orgullo.

Pronto sintió que su etapa en Lemoa había concluido, necesitaba conocer otras realidades en otros ateliers y ponerse bajo las directrices de un gran maestro del diseño. El destino jugó su mejor baza, cuando iba de camino a Barcelona para asistir a un desfile coincidió con una gran modista que le hizo una gran propuesta: acompañarle a la casa de moda de Pedro Rodríguez, uno de los mejores modistos de la época. Pronto se trasladó a Madrid para trabajar junto a él. «Fue una etapa muy interesante y positiva, de él lo aprendí todo, aunque me quedo con su sencillez, buen hacer y su responsabilidad impecable a la hora de trabajar y llevar una gran firma.», desvela.

Un deseado regreso

Cuatro años después, volvió a Bizkaia, esta vez a Bilbao, donde tras una etapa breve en una prestigiosa peletería local, fundó su casa de alta costura en 1989 en el centro de Bilbao, bajo su nombre: Javier Barroeta. «Lo hice porque quería ser libre, había perdido creatividad. Cuando estás dentro de una casa que no es tuya no siempre puedes hacer todo lo que quieres, al fin y al cabo te cortan un poco las alas», reconoce. Así, cumplió su sueño, aunque afirma que no lo hubiera conseguido sin su mujer Adela, la que le ha guiado en todo momento. «Ella siempre dice todo artista tiene que tener a alguien que le ponga los pies en el la tierra, pues bien, mi mujer es esta persona en mi historia», sostiene con emoción.

Las mujeres se acercan casi a diario al estudio de Barroeta para que junto con su equipo hagan realidad los trajes y vestidos de sus sueños. «Todos mis diseños le dan importancia a la artesanía», reconoce. Cuida todos los detalles y tiene un cariño especial a los encargos para sus novias. «Para ellas estoy diseñando ahora unos vestidos 'vintage', con guiños a las épocas de los años 20 y 30, compuesto por tejido satén, mangas con volumen y escotes cruzados. Es esta etapa en la que la mujer era muy femenina», expresa.

Hasta ha creado trajes de boda con pantalones acampanados, estilo 'palazzo'. Si ella quiere arriesgar con diseños menos convencionales, la apoya aunque se oponga alguno de los familiares. Reconoce que la clave es mostrar seguridad. En general vienen a él porque ya ha creado algún vestido para ellas o para familiares y ya confían en él. «Hago de psicólogo, me adecúo a esas novias, a algunas les cuesta verse vestidas así, pero siempre sale algo maravilloso, concretamos hasta más de diez reuniones para que todo salga rodado y salgan de mi 'atelier' muy contentas», cuenta.

Barroeta se ha propuesto que Bilbao se convierta en un referente internacional en la alta costura. En 2015 fundó además en su taller su escuela. «Veía una falta de conocimiento a la hora de trabajar el diseño de moda», expresa. Él, junto a un equipo de profesores cualificados imparten lecciones, prácticas en su totalidad, sobre diferentes áreas: la creatividad, el diseño, el estilismo y los tejidos. Además, les introduce en la técnica del modelado, tan importante para él, y profundiza en la costura, dos pilares fundamentales de la escuela. A ella asisten, en diferentes grupos, alumnos principiantes y amateurs de diferentes puntos del mundo: desde México o Ecuador a puntos de nuestro país, como Barcelona o Madrid.

«Eso sí, siempre se muestran muy interesados por el mundo de la alta costura», apunta Barroeta. Además, tras completar su formación la escuela ofrece a los estudiantes hacer prácticas para que se integren en grandes firmas de moda de nuestro país, como Lorenzo Caprile, Teresa Helbig o la firma sevillana Cherubina, que viste en ocasiones a la Reina Letizia. De esta escuela han salido diseñadores como Anthony Sánchez, Betitxe Saitua, Cristina Córdoba o Mar Abando. «Ver que están teniendo éxito tras nuestra preparación me hace sentir satisfacción, les he ayudado y nunca les suelto, son como hijos míos», reconoce.

Rompedor proyecto de fin de curso

Para la próxima promoción Javier Barroeta emprenderá un proyecto de fin de curso de carácter especial para estos alumnos: diseñarán unos trajes inspirados por los cuadros del gran artista vasco, Ignacio Zuloaga, como conmemoración del 150 aniversario de su nacimiento. Más tarde, estos egresados expondrán en diferentes museos de nuestro país. «Yo mismo, junto con grandes creadores presentaremos también nuestros diseños», reconoce. En su nueva colección 'prêt-à-porter' adelanta que introducirá prendas sencillas y con unos escotes muy favorecedores para la mujer.

«Se verán grandes mangas, volúmenes sesgados y piezas a media pierna. Todo será muy femenino y con cinturas ajustadas», desvela. Además, ya trabaja en su primera colección de la línea de hombre que verá la luz a principios de octubre, dirigida a un hombre moderno. «Me saldré de los comunes azules marinos, les voy a vestir a cuadros de gales, chaquetas desestructuradas con estilo 'sport' o cazadoras 'bombers'. «Con esa línea quiero que se diviertan a la hora de vestir», reconoce ilusionado.