Al borde del despido por cargar la batería de la moto en el trabajo

Estas baterías tardan tres horas y media en cargarse en cualquier enchufe./ VOSTOK ELECTRIC
Estas baterías tardan tres horas y media en cargarse en cualquier enchufe. / VOSTOK ELECTRIC

Un hombre podría perder su empleo en Vitoria tras recargar su moto eléctrica en su puesto de trabajo y recurrir su expediente sancionador

Judith Romero
JUDITH ROMERO

¿Puede compararse cargar la batería de una moto eléctrica a robar electricidad a la empresa? Un gaditano empleado en una empresa de la capital alavesa está a punto de perder su trabajo por este motivo. Según explican en Vostok Electric, la compañía bilbaína que le vendió el vehículo, este hombre habría empezado a usar la moto para ir al trabajo en febrero, pero el conflicto no surgió hasta junio, cuando los jefes del cliente detectaron que cargaba su batería extraíble en uno de los enchufes del lugar de trabajo.

«Le abrieron un expediente sancionador y quisieron despedirlo, pero él recurrió la sanción y el caso está en los tribunales», explica Rachel Lesslar, fundadora de Vostok Electric. La empresa vende motos eléctricas desde 2008 y nunca había tenido constancia de un caso semejante. «Cargar una moto de estas características no puede compararse a repostar un coche, en cualquier caso se parece más a enchufar un teléfono móvil», explican desde la marca. De esta forma, un vehículo con 60 ó 70 kilómetros de autonomía requiere tres horas y media para cargase por completo.«La carga tiene un coste de alrededor de 20 céntimos en función de la potencia contratada y, con un uso normal de unos 15 km para ir al trabajo, puede durar entre tres o cuatro días», subraya Lesslar.

Tras lo ocurrido, Vostok Electric recomienda a sus usuarios pedir permiso en el trabajo antes de dar el paso de cargar estas baterías, de alrededor de trece pulgadas y ocho kilos de peso. «Lo novedoso es que se pueden cargar en el gimnasio, en casa o en la oficina, pero cada uno debe tomar responsabilidad con respecto a las normas de su empresa», señalan.

Atender las políticas de empresa

Marta García, abogada experta en Derecho laboral en el bufete bilbaíno Barrilero y asociados, recuerda que en estos casos las políticas de la empresa son determinantes. «Resulta extraño que en un convenio colectivo aparezca la prohibición de cargar la batería de una moto eléctrica, pero si la normativa recoge que, por ejemplo, no se puede cargar el móvil y el hecho se repite, la empresa puede estar en su derecho de despedir», alerta la letrada. En este caso, haber recibido avisos previos por parte de los superiores y haber continuado con la conducta podría resultar determinante.

«Para que esta situación termine en despido se debe tratar de un hecho grave y debe haber una reacción proporcional, por lo que si el trabajador demuestra que el consumo de la moto es mínimo y que esta acción no se le había prohibido con anterioridad, es probable que no se considere como robo», añade la jurista. García subraya que robar, «aunque sea un euro», puede considerarse un abuso de confianza. «Es posible que algunas empresas lleguen a estos extremos para dar ejemplo a los demás empleados y evitar que todo el personal termine cargando sus vehículos en las instalaciones, pero siempre tendrán que ceñirse a lo escrito en la carta de despido», valora.