El Correo Digital
Martes, 21 octubre 2014
claros
Hoy 13 / 24 || Mañana 14 / 20 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
Bob Geldof, el santo enamorado

mañana, concierto en bilbao

Bob Geldof, el santo enamorado

Ya sesentón y siempre polémico, el hombre que impulsó la solidaridad del pop con África visita Bilbao con su banda de siete músicos

17.01.13 - 18:24 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
El propio músico lo ha comentado en alguna ocasión: «Pon un cartel en la calle que diga ‘Esta noche, Bob Geldof’ y la mayoría de la gente se preguntará ‘vale, pero... ¿haciendo qué?’». La biografía de Robert Frederick Zenon Geldof ha seguido una trayectoria extraña, desconcertante, casi disparatada: el artista, que ya anda por los 61 años, empezó como un punk deslenguado y propenso a meter la pata, pero no tardó en transformarse en una especie de benefactor de la humanidad, un santo laico y millonario que, eso sí, conserva esa costumbre tan suya de jurar en público y soltar frases políticamente incorrectas. Sigue siendo músico, claro, y en esa condición visita Bilbao dentro del ciclo Music Legends de la Sala BBK, pero su insólito recorrido le ha dado para convertirse también en activista político, magnate de la solidaridad, escritor, actor esporádico, caballero de la Orden del Imperio Británico (en Inglaterra suelen llamarle Sir Bob con cierto recochineo, porque es irlandés y no tiene derecho al título), empresario de la televisión y las comunicaciones, candidato al Nobel y, en fin, cabeza de una familia que aparece día sí y día también en la prensa del corazón del Reino Unido.
No está mal para aquel chaval nacido y criado en Dún Laoghaire que se hizo popular a finales de los 70 con The Boomtown Rats, un grupo con un nombre y una actitud muy propios de los tiempos del punk pero cuyo sonido era más bien nuevaolero, impregnado de glam. Se les recuerda, sobre todo, por dos canciones que alcanzaron el número uno de las listas británicas en 1978 y 1979: ‘Rat Trap’ y ‘I Don’t Like Mondays’. La segunda es un clásico de las colecciones de datos curiosos sobre el pop, por aquello de que está inspirada en el ataque a tiros contra una escuela californiana que emprendió una adolescente de 16 años. «No me gustan los lunes y esto anima el día», justificó la muchacha, Brenda Ann Spencer, que hoy tiene 50 años y continúa entre rejas. Aquella fama inicial de Geldof, más o menos modesta, más o menos perecera, se convirtió en un Godzilla del panorama pop a mediados de los 80, cuando nuestro hombre se conmovió al ver un reportaje de la BBC sobre la hambruna en Etiopía. Lo más sorprendente no fue esa súbita iluminación, sino las repercusiones planetarias que tuvo su toma de conciencia: Bob Geldof se unió a su colega Midge Ure, de Ultravox (es curioso cómo mucha menos gente recuerda la participación del segundo) para componer ‘Do They Know It’s Christmas?’, la canción solidaria que vendió cinco millones de copias en el Reino Unido y doce en todo el mundo. En 1985, Bob y Midge organizaron Live Aid, el superevento musical de aquella década, con sus conciertos simultáneos en Londres y Filadelfia y con Phil Collins sobrevolando el Atlántico en Concorde para tocar en los dos. Recaudaron 150 millones de libras.
Después vendría el Live 8, con seis conciertos en distintas ciudades del mundo, y también empezarían a llover algunas críticas sobre el concepto de ayuda humanitaria que manejaba Bob Geldof, al considerarlo insuficiente o mal encaminado. La verdad es que, igual que demuestra una habilidad pasmosa para sumar el apoyo de gente muy importante a sus causas, este hombre también tiene cierta facilidad para granjearse enemigos. Hablamos de un tipo que, en una de sus primeras apariciones en la tele irlandesa, se dedicó a arremeter contra los políticos del país, la iglesia católica y hasta el colegio de pago donde él había estudiado, como si llevase preparada una lista de agravios. El mismo que llamó «gilipollas» al comediante Russell Brand y se ganó una de las réplicas más ácidas de la historia: «No me extraña que Bob Geldof sepa tanto sobre el hambre, porque lleva 30 años comiendo de ‘I Don’t Like Mondays’». Un tipo, en fin, que se mosquea cuando algún periodista plantea dudas sobre el derecho de artistas millonarios como él o Bono a pronunciarse sobre la miseria en el mundo: a uno le preguntó, a gritos y entre ‘fucks’, cuántos canales de irrigación había construido con su sueldo de redactor. Con una fortuna estimada en unos 32 millones de libras, Geldof colecciona titulares controvertidos: desde su postura decididamente pronuclear –ha comparado otras opciones energéticas con Mickey Mouse– hasta aquella charla sobre la pobreza en el Tercer Mundo por la que cobró 100.000 dólares. Pero, a la vez, resulta evidente que él sí ha logrado hacer algo por mejorar las cosas y la inmensa mayoría de sus colegas y sus críticos, no.
Geldof también es un reconocido activista en favor de los derechos parentales de los hombres separados, pero eso no es consecuencia de ninguna iluminación sino de la parte más amarga de su vida. Tuvo tres hijas con su esposa, la presentadora de televisión Paula Yates, y a todas les pusieron nombres compuestos y bastante absurdos: Fifi Trixibelle, Peaches Honeyblossom y Little Pixie. Después Paula se marchó con el australiano Michael Hutchence, el cantante de INXS, con quien tuvo otra hija, Heavenly Hiraani Tiger Lily. Los dos miembros de aquella pareja tuvieron finales desgraciados: Hutchence se ahorcó en 1997 y Paula murió de sobredosis en 2000. Geldof, que había obtenido la custodia de sus hijas poco después del suicidio de su padrastro, se acabó haciendo cargo también de la pequeña Tiger, al entender que lo mejor era que creciese junto a sus hermanastras. Actualmente, las locuelas Pixie y Peaches tienen hueco fijo en la prensa rosa británica (las llaman las ‘Boomtown Brats’, cambiando ‘ratas’ por ‘niñas mimadas’) y el desgreñado Bob Geldof, a quien lo de ser sesentón le importa «una mierda», parece muy feliz junto a su actual compañera, la actriz francesa Jeanne Marine.
Y de eso precisamente va su último álbum, ¿o acaso se habían olvidado ya de que este hombre es músico? Con el irónico título de ‘How To Compose Popular Songs That Will Sell’ (es decir, ‘Cómo componer canciones populares que vendan’), viene a ser una crónica de su reconstrucción como persona tras la amargura que arrasaba su anterior referencia: «Con este disco –dice–, he descubierto algo sobre la condición humana que ya sabe cualquier idealista de 19 años: que la vida, sin la presencia del amor, es simplemente absurda».
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Bob Geldof, el santo enamorado
La biografía de Geldof ha seguido una trayectoria extraña, desconcertante, casi disparatada.
Pasarelas de moda
Fotos de las propuestas de todos los diseñadores
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.