Trump contra el baloncesto y el fútbol americano

Stephen Curry y Donad Trump.

El presidente pide el boicot a los partidos de la NFL en los que «se falte al respeto al himno» y retira una invitación a la Casa Blanca a Stephen Curry por criticarle en público

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Los hay que no defraudan. El cántaro de Trump promete no romperse nunca, por mucho que vaya a la fuente. Y el presidente de EE UU es de los que se baña en todos los charcos. Este fin de semana, a Trump le ha dado por el deporte. Baloncesto y fútbol americano. No es que los practique. Él tiene un pasatiempo más agresivo: amenazar a todo el que le lleva la contraria.

Arrancó el viernes con un incendiario discurso contra los jugadores de la NFL que se niegan a escuchar el himno estadounidense en pie, como protesta contra sus políticas. Desde hace meses, cada vez más deportistas optan por sentarse en el banquillo o arrodillarse durante la tradicional ceremonia patriótica con la que arranca cualquier espectáculo deportivo en la tierra de las oportunidades. Claro que esa opción no le ha parecido oportuna a su comandante en jefe.

Reacciones

Trump es de atacar al que le critica. En plena arenga ante sus incondicionales en Alabama, no dudo en asegurar que los dueños de los equipos de fútbol americano deberían despedir a los jugadores críticos. Textualmente dijo que los propietarios de entidades de la NFL deberían ordenar que «saquen a ese hijo de puta del campo ahora mismo».

Claro que los magnates del balón no están por tocar a sus estrellas. Así que Trump deslizó su plan B. Sí los aficionados «abandonaran el estadio» cuando tienen lugar protestas así, esas «cosas pararían», agregó.

Cada vez más deportistas optan por no escuchar el himno en pie. / EFE

La idea parece que cuajó entre sus asesores, ya que este domingo ha insistido en ella y directamente ha abogado por un boicot a la Liga. «Si los fans de la NFL se niegan a asistir a los partidos hasta que los jugadores dejen de faltarle el respeto a nuestro Flag and Country, verán que rápidamente se producirán cambios. ¡Despido o suspensión!», ha escrito en twitter. Su lugar favorito para enviar dardos.

«La asistencia y los ratings de la NFL están BAJANDO. Partidos aburridos, sí, pero muchos se alejan porque aman a nuestro país. La Liga debería respaldar a EEUU», ha añadido.

Le crecen los gigantes

Algunos ven en esta sobreactuada reacción de Trump una cortina de humo tras pinchar en hueso el sábado. Ayer, le tocó el turno a la NBA. Es costumbre que el presidente invite al equipo campeón de la NBA a la Casa Blanca. Así lo había hecho Trump. Sin embargo, cuando se preguntó en una rueda de prensa a la estrella de los Warriors sobre la visita a Washington, Stephen Curry se deslizó con un sonoro «Yo no quiero ir».

Y mientras la prensa trataba de valorar si el escolta estaba realizando una crítica política al mandatario o era solo una fanfarronada del diablillo de eterna sonrisa, Curry les sacó de dudas. «Con suerte, el no ir (a la Casa Blanca) inspirará algún cambio en lo que toleramos en este país y en lo que apoyamos, lo que se acepta y aquello ante lo que nos hacemos los tontos». Estaba montada.

Al enterarse de las declaraciones, Trump, como era de esperar cogió su teléfono y escribió en twitter -que «ir a la Casa Blanca se considera un gran honor para un equipo del campeonato. Stephen Curry está dudando. Por tanto, ¡la invitación se retira!».

El problema es que si te meterse con Curry es hacerlo con sus amigos. De inmediato LeBron James respondñia al tuit del presidente. Sin freno. Como el acostumbra a hacer las cosas. De costa a costa para terminar machando. «Ir a la Casa Blanca era un honor hasta que tú entraste en ella», aseguraba el Rey.

No tardó en completar el triangulo otra leyenda viva de este deporte. Kobe Bryant, con la letal elegancia de una mamba negra, añadía al tuit de LeBron que «un presidente que solo con pronunciarse su nombre crea disensión e ira no parece muy capaz de volver a hacer América grande».

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