La Sinfónica reanuda sus conciertos en San Sebastián tras boicotear la ópera de Bilbao

Concentración de protesta de los músicos ante la sede de la OSE en San Sebastián./JOSÉ MARÍA LÓPEZ
Concentración de protesta de los músicos ante la sede de la OSE en San Sebastián. / JOSÉ MARÍA LÓPEZ

Tocarán el viernes en la capital guipuzcoana y mantienen su temporada de abono, aunque anuncian movilizaciones

Isabel Urrutia Cabrera
ISABEL URRUTIA CABRERA

La normalidad vuelve a la temporada de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (OSE), una vez que ha terminado la huelga que ha trastocado todas las funciones de ‘Don Pasquale’ en la temporada lírica de la ABAO. Las cuatro jornadas en las que convocaron los paros coincidían con las representaciones de la ópera de Donizetti en el Palacio Euskalduna. A falta de los músicos de la OSE en el foso, se tuvo que ofrecer con el mero acompañamiento de piano, al tiempo que el reputado director de orquesta, Roberto Abbado, se veía limitado a ejercer de maestro concertador, marcando la entrada de los cantantes. Una situación insólita en la historia de la ABAO, que capeó el imprevisto de la mejor forma posible.

«La huelga se convocó para los días 18, 21, 24 y 27 de noviembre. O sea, que el lunes terminamos con ella. Ahora se retoma la actividad y estamos barajando movilizaciones, después de habernos reunido en asamblea», afirma Xabier Udabe, militante de ELA y portavoz de los trabajadores de la OSE. «No tenemos fechas todavía, pero queda claro que no renunciamos a ninguna de las exigencias. La plantilla está firme y decidida. Hemos llegado a un punto de cansancio y hartazgo que no tiene vuelta atrás. Queremos que se cubran las bajas, que se estabilice la plantilla y que acabe la política de recortes», insiste.

Aún no han cerrado ningún tipo de acuerdo, pero los músicos ya se preparan para su próximo concierto, que ofrecerán el viernes, a las 20.00 horas, en el Kursaal de San Sebastián (y el lunes). Se trata del primero del tercer programa de abono y contará con la batuta del maestro José Miguel Pérez-Sierra y la participación de la soprano Miren Urbieta-Vega. El público podrá disfrutar de un programa con obras de Wagner, Chausson y Debussy. Los aficionados de Vitoria (este sábado), Pamplona (martes 5) y Bilbao (jueves 7) también tendrán oportunidad de acudir al concierto en sus respectivos auditorios. La OSE retoma sus minigiras por Euskadi y Navarra, como si nada hubiera sucedido, «pero no descartamos más huelgas en el futuro». Un extremo, recalca Udabe, «que no deseamos y tampoco contemplábamos al principio, pero es que no hay alternativa a la vista de la cerrazón de la dirección general de la orquesta».

El protocolo exige que se registren las huelgas con doce días de antelación, y a día de hoy no hay previsión de que se vaya a alterar la agenda de diciembre prevista para la Sinfónica de Euskadi. Las dudas se plantean de cara a enero, cuando entre otros compromisos tiene cuatro funciones de ópera en la temporada de la ABAO. En principio se cuenta con los músicos de la OSE para ofrecer en condiciones ‘Manon’, de Massenet’, con Irina Lungu, Celso Albelo y Manel Esteve en los roles principales. El director que empuñará la batuta será Alain Guingal.

El caso de ‘Aida’ en Lisboa

La excepcionalidad de la situación se ha convertido en la comidilla del mundo de la ópera, dentro y fuera de España. Resulta tremendamente llamativo que todas las representaciones de una ópera se vean lastradas por el paro de una orquesta. EL CORREO ha contactado con varios expertos, cantantes y críticos musicales con una trayectoria dilatada y nadie recuerda un caso ni remotamente parecido. «A mí me sucedió en una función de ‘Aida’, en el San Carlos de Lisboa, que nos quedamos sin coro porque se declaró e huelga... ¡Imagínate! La mitad del público se fue pero, nada, nosotros ofrecimos la ópera. Fue un éxito. Pero, hombre, cuatro representaciones así... Debe de ser muy duro», reflexiona el bajo-barítono menorquín Simón Orfila.

De la misma opinión es la mezzosoprano Annalisa Stroppa, que esta semana está enfrascada en los ensayos de ‘Andrea Chénier’ en el Teatro de la Scala de Milán, con Anna Netrebko y Yusif Eyvazov, bajo la dirección de Riccardo Chailly. «Por suerte, yo no he vivido jamás algo así. Me da muchísima pena. Ahora, también le digo una cosa: estoy impaciente por volver a cantar en la temporada de la ABAO. Me muero de ganas de volver a Bilbao», confiesa la joven cantante italiana.

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