Radares fijos y más señales de 50 km/h para frenar la velocidad en la entrada a Bilbao por La Salve

Una señal de 50km/h en Alameda Rekalde. / Jordi Alemany.

El Ayuntamiento activará el próximo 1 de agosto las nuevas medidas de control del tráfico en Alameda Rekalde para mejorar la seguridad vial

JOSÉ MARI REVIRIEGOBILBAO

El Ayuntamiento de Bilbao ha decidido poner freno a los ‘fitipaldis’ que entran a saco en la ciudad por el puente de La Salve. En una iniciativa conjunta organizada por las concejalías de Movilidad y de Obras, el Consistorio ejecutará en alameda Rekalde la mayor operación de tráfico emprendida en el centro urbano, con el fin de mejorar la seguridad vial y evitar el exceso de velocidad. Presentado este jueves, el proyecto incluye la instalación de dos radares fijos –uno a la altura de Mazarredo y el otro entre los números 25 y 27, cerca del Opencor–, más señales verticales, aparcamientos en horario nocturno y pintadas en el firme de la calzada en el tramo comprendido entre La Salve y la plaza Moyua.

Toda una batería de medidas para intentar «calmar» la circulación en un trayecto en el que se rebasa con frecuencia la velocidad máxima permitida, establecida en 50 kilómetros por hora. Pese a las limitaciones, el Ayuntamiento reconoce que por aquí se conduce habitualmente a entre 70 y 80 km/h. Aunque se ha llegado a superar ampliamente. En 2007 se detectó a un vehículo circulando a 150 km/h.

Las «altísimas» velocidades registradas en este tramo, utilizado por 40.000 vehículos al día para entrar y salir de la ciudad gracias a sus conexiones con los túneles de Artxanda y la carretera BI 634, han llevado al Ayuntamiento a instalar por primera vez radares en el centro de la ciudad, como ya adelantó EL CORREO. Todas las medidas de control del tráfico en alameda Rekalde entrarán en funcionamiento el próximo 1 de agosto.

La operación incluye grandes pintadas en la calzada en el que se recuerda a los conductores la obligación de circular como máximo a 50 km/h. Otras pinturas en el firme indicarán a los automovilistas la dirección para llegar con facilidad al Guggenheim, con el fin de evitar el tráfico parásito que acaba «contaminando» más de la cuenta, en palabras del concejal de Sostenibilidad y Movilidad, Alfonso Gil.

Aparcamientos de noche

En una operación coordinada con el delegado de Obras y Servicios, Ricardo Barkala, los gestores municipales quieren dar respuesta a las «preocupaciones» expresadas por los vecinos de la zona, inquietos por el peligro que entraña el exceso de velocidad. Y más en un vecindario habitado por muchos niños y personas mayores.

El accidente el año pasado de un Bizkaibus, que se empotró contra los contenedores que había sobre una acera, puso en alerta al Ayuntamiento. El tramo cuenta con cuatro carriles para el tráfico y no hay espacio para aparcamientos. La presencia de terrazas en aceras pegadas a la calzada por las que pasan coches y autobuses zumbando ha movido al Consistorio a adoptar medidas de prevención y control de velocidad. Otra de ellas consiste en habilitar un carril para aparcamientos –uno por cada sentido– en horario nocturno. En total, 71 plazas. Gil ha explicado que «está comprobado» que la existencia de vehículos aparcados reduce la velocidad del resto de automovilistas.

Fotos

Vídeos