Muere en accidente el jefe de mantenimiento de San Juan de Gaztelugatxe

Joseba Fernández/
Joseba Fernández

El vehículo que conducía Joseba Fernández, de 87 años, se salió de la carretera cuando regresaba de visitar el entorno de la ermita

JULEN ENSUNZA

Había acudido a su cita con el médico por la mañana y después decidió visitar el entorno de San Juan de Gaztelugatxe, el templo de sus amores y cuya comisión de mantenimiento había comandado de manera ininterrumpida desde 1993. Delicado de salud desde hace algunos años, «ya no subía a la ermita, pero aquel lugar era como su segunda casa», destacan los que le conocían.

De regreso a Bermeo, el ‘Renault Modus’ que conducía Joseba Fernández, arrantzale jubilado de 87 años, se salió de la calzada por causas que se desconocen y posteriormente volcó. El siniestro tuvo lugar alrededor de las 10.30 horas a la altura del barrio Arene de la villa marinera, concretamente en el punto kilométrico 37,7 de la BI-3101. Como consecuencia del mismo, la víctima, que viajaba solo, quedó atrapado en el interior del vehículo y fue necesaria la intervención de los bomberos para desencarcelarle.

Hasta el lugar acudió rápidamente una ambulancia medicalizada, pero los intentos de los sanitarios por reanimarle resultaron infructuosos. Una vez finalizadas las correspondientes diligencias judiciales, su cuerpo fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Bilbao donde se le realizará la autopsia. La Ertzaintza ha puesto en marcha las correspondientes diligencias para esclarecer las causas que desencadenaron el accidente.

La noticia corrió como la pólvora en Bermeo dado que el fallecido era muy conocido en la villa. «Es una gran pérdida. Su trabajo a favor de Gaztelugatxe es impagable», recalcaron varias personas de su entorno más cercano. Su devoción por el santo venía de lejos. Joseba Fernández formó parte de los numerosos voluntarios que en 1978 constituyeron la comisión de reconstrucción del templo, que el 10 octubre de ese año ardió pasto de las llamas. Liderados por el sacerdote Ramón Mendizabal consiguieron reabrir la ermita, no sin gran esfuerzo, en junio de 1980.

En los años posteriores, Fernández estuvo a la sombra de Mendizabal hasta que, a la muerte de este, asumió la responsabilidad de encabezar la comisión de mantenimiento.

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