Los teleoperadores del servicio SOS-Rioja atienden todas las llamadas que los ciudadanos hagan a través del 112, que es un número universal, aunque segundos más tarde descubran que éstas no son procedentes, que no tienen nada que ver con urgencias, emergencias o consultas sanitarias. Inmediatamente después informan a sus interlocutores de que este teléfono no es el adecuado para, por ejemplo, conocer la programación del Teatro Bretón o les indican que ellos no pueden hacer nada si se les ha agotado el saldo en la tarjeta telefónica. Y es que el 112 es un número que se puede pulsar incluso sin saldo. Por algo se supone que es para emergencias.
El 40 por ciento de las 411.438 llamadas recibidas en 2011 resultaron improcedentes. El jefe del Servicio, José Ignacio Rodríguez Maimón, precisó que este porcentaje de llamadas no se reduce en los últimos años, pese a la labor informativa que los teleoperadores añaden a su ya tarea habitual de coordinación, derivación y atención de casos urgentes. «Se unen dos circunstancias: la facilidad del número y la buena atención», precisó.
En número mucho menor, el SOS Rioja también registra avisos falsos. «Siempre hay llamadas falsas, pero no han derivado en sanciones administrativas», señaló Rodríguez Maimón, quien también aclaró que la profesionalidad y pericia de los teleoperadores suelen desmontar la mayoría de las llamadas falsas, si bien, ante cualquier duda, «siempre hay que salir».
La directora general de Interior, Cristina Maiso, añadió al respecto que el Gobierno de La Rioja impuso el pasado ejercicio dos sanciones leves a sendas personas «por llamadas reiterativas».
Al margen de todos estos datos, el consejero de Presidencia Emilio del Río precisó que la evaluación que el SOS-Rioja realiza todos los meses entre sus usuarios concede a este servicio «una calificación de sobresaliente». El servicio tiene un presupuesto anual de 1,4 millones de euros y al mismo están adscritos 41 trabajadores.
Las estadísticas confirman que los empleados del SOS-Rioja tardan de media cinco segundos en descolgar, 48 segundos en atender las llamadas entrantes y otros 44 en las llamadas salientes. En total, el pasado año dedicaron a esta tarea 44.316 horas.
Cada cinco minutos se abrió un parte de incidencias, es decir, en un 25% de las llamadas recibidas. Estas 101.920 incidencias registradas fueron un 2,79 por ciento inferiores a las abiertas en 2010 debido, fundamentalmente, a la ausencia de fenómenos naturales adversos. De ellas, más de la mitad (51,59%) fueron por motivos sanitarios, mientras que 5.987 (5,87%) se abrieron por todo tipo de accidentes. Los avisos de accidentes de tráfico fueron 2.117 y las llamadas procedieron, en el 90% de los casos, de particulares.
El mes de agosto fue el de mayor número de llamadas durante el pasado año (38.158), mientras que febrero fue el de menor actividad (29.675). El día con más llamadas fue el 3 de diciembre (1.476) y el uno de febrero el que menos tuvo (398).
El mes de enero fue el periodo en el que se abrieron más partes de incidencias, 9.831, en concreto. El día 1 de enero, como consecuencia de la celebración de la Nochevieja, fue la jornada del año con mayor número de incidencias registradas (477). Frente a ella, el día 16 de marzo fue el que acumuló el menor número, con 189.
El 97 por ciento de las intervenciones ordenadas desde el SOS se realizaron en La Rioja, siendo Logroño, con un 45%, la ciudad más beneficiada. Viana, San Adrián, Mendavia y Lodosa son las localidades navarras con más intervenciones fuera de la región.