«Vivo el día a día y trato de aprender»

La periodista jarrera pone rostro al informativo diario '24 horas' desde las dos de la madrugada

ROBERTO RIVERA| HARO
La presentadora posa ante la Vega. / R. SOLANO/
La presentadora posa ante la Vega. / R. SOLANO

Pongan rostro a la imagen que refresca los informativos '24 horas' de TVE todas las madrugadas desde las dos de la mañana y a lo largo de cinco telediarios consecutivos de media hora. Melena rubia y corta, desigual por juvenil y espontánea aunque la cámara le haga parecer mayor de lo que es a sus veintisiete años. Ojos marrones, perfilados en ligera caída y vivos, muy vivos. Pónganle nombre y origen: Ana Ibáñez Llorente es, a todos los efectos, de Haro.

-¿Le importa que arranquemos con una de preguntas tópicas?

-Es una manera de empezar.

-Pues vamos allá. ¿Qué noticia ha ofrecido con mayor satisfacción?

-La verdad es que no podemos dar buenas noticias habitualmente. Por eso, cuando tienes la oportunidad de hacerlo, lo disfrutas más. Me encanta hablar de avances médicos, porque repercuten en toda la sociedad, y dar informaciones sobre los niños, como la campaña 'Un juguete, una ilusión' con la que se ha recaudado dinero para dar juguetes a chavales del Tercer Mundo que no tienen la oportunidad de tenerlos. Eso permite ofrecer una sonrisa a la cámara.

-¿Alguna se le ha atragantado?

-Trabajando en la tele llegas a pensar que no pueden pasar peores cosas de las que pasan. Pero cuando se conoció el caso de Josef Fritzl, el padre que secuestró a su hija durante veinticuatro años y tuvo siete hijos con ella... No se me olvidará en la vida. Me afectó saber que hay gente capaz de llegar a ese nivel de conducta. Mira que pasan barbaridades, como las de Irak o ahora las de Gaza, pero esa información me marcó.

-¿Qué noticia espera dar algún día?

-Creo que es algo que no se va a producir de momento. Pero me encantaría anunciar el fin de ETA. Lamentablemente hay que ser pesimistas al respecto. No creo que vaya a conseguirse una solución rápida. También me preocupa lo que está pasando en la franja de Gaza. Nadie sabe muy bien lo que sucede con la ofensiva militar israelí. De suyo, a los periodistas no nos dejan entrar y a los extranjeros les están repatriando, al parecer, para que no haya testigos.

-¿Sería capaz de calcular cuántas veces ha hecho referencia al término crisis en estos meses?

-¡Ja, ja, ja! Muchas. No sabría calcular cuántas... ¡pero muchas!

-Último topicazo. Se dice que los presentadores de informativos parecen bustos parlantes. ¿Cómo hacer entender que usted es, por encima de todo, una persona?

-No estoy de acuerdo con esa opinión para nada. Yo hablo por el equipo del que formo parte y me toca hacer, como al resto, de todo. No sólo presento sino que escribo, monto noticias... Y para quien crea que leer es fácil... Tú estás delante de una cámara y en ese espacio, que impone mucho, pueden pasar miles de cosas: que se estropee el aparato por el que hablamos o que te digan desde realización que tienes que enrollarte unos minutos.

-Usted comenzó en radio y eso otorga capacidad de improvisación.

-Bastante, la verdad. Cuando estás en la facultad aprendes a contar cosas. Pero hasta que no empiezas a trabajar no sabes lo que es el periodismo sobre el terreno. Empezando en radio, apenas sabíamos decir dos frases que no estuvieran escritas. Pero, a fuerza de hacer informativos, acabas haciéndolo sin problemas.

-No sé hasta qué punto ha vivido esa etapa en la que el periodismo ha sufrido un sinfín de presiones.

-En mi caso no las he sufrido. Tal vez sea muy joven...

-Calculo fechas: comienza en 2003... No. Se libró por completo. Pero habrá oído hablar de ellas.

-Tampoco se crea. A lo mejor porque todos los integrantes del equipo somos muy jóvenes. Mi editor es un chico de 31 años. Yo he podido leer cosas sobre ello en los libros. Pero, por suerte, no he tenido ningún problema. Y en el día a día, nadie te dice lo que tienes que decir. Es más. Se trata de ser lo más equitativo posible. Sobre todo con la información política. Creo que es lo que se debe hacer.

De la generación digital

-Llega usted, casi bajo el brazo, con la revolución digital en los medios. ¿Cómo afecta a su trabajo?

-Las nuevas tecnologías se notan muchísimo en la televisión porque se ha pasado de tener muchas personas para hacer un informativo a contar con periodistas que saben desenvolverse en varias áreas. No sólo en información sino en programas de edición y maquetación. En TVE, todos los informadores son capaces de montar sus propias noticias y con ello se gana tiempo. Luego está internet que te facilita enormemente la vida. Esa es la revolución que hemos vivido en el último año.

-Hablemos de futuro. Del suyo, concretamente.

-No me lo planteo. Soy más de marcarme pequeñas metas. A veces la gente me pregunta qué viene después del informativo '24 horas'. ¿Un informativo de gran audiencia? No tiene por qué. Ahora estoy trabajando aquí y mañana puedo estar haciendo algo que no tiene nada que ver. Vivo el día a día y trato de aprender, que es una de las cosas más importantes que se pueden hacer en esta vida. Estoy en esa etapa y en uno de los sitios más adecuados para hacerlo.

Pura evidencia. El contacto diario con la realidad la hace, además, sensata y madura. Muy por encima de su edad y de la media.

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