San José, a un paso del cielo

«No esperaba jugar tanto ni adaptarme tan pronto», destaca el central que el pasado verano abandonó la cantera del Athletic para jugar en el equipo de reservas del Liverpool

J . ORTIZ DE LAZCANOVILLABA
Mikel San José, junto a unos niños, el miércoles en Villaba. / IGNACIO PÉREZ/
Mikel San José, junto a unos niños, el miércoles en Villaba. / IGNACIO PÉREZ

El viaje de Mikel San José a Liverpool comenzó una tarde de marzo de 2007 en Villaba (Navarra), su localidad natal. El central, que entonces jugaba en el juvenil A rojiblanco dirigido por Julen Guerrero, observaba divertido cómo sus amigos disputaban un partido. De repente sonó el móvil. «Era un señor, que no se identificó, pero me hizo varias preguntas, entre ellas si estaba dispuesto a irme a jugar al extranjero». Aunque su reacción inicial fue de cautela y desconfianza, el joven aceptó una cita en un hotel de Pamplona, a la que acudió junto a sus padres. La misma persona que tenía miedo a ser descubierto por teléfono dio la cara. Era Paco de Gracia, agente de los 'reeds' en España. A su lado, estaba Eduardo Macià, ex secretario técnico del Valencia y jefe de ojeadores del Liverpool, en donde dirige a setenta técnicos que rastrean el mundo.

En el disco duro de Macià hay 10.000 jugadores. San Joséno se lo creía. «Fueron claros desde el principio. Me presentaron una oferta muy buena para ir al equipo de reservas». Curiosamente, el cinco veces campeón de Europa ofreció a San José más de lo que le daba el Athletic. «Les dije que tenía la oferta del Liverpool y sólo me propusieron irme al Basconia (Tercera). Analicé la situación y concluí que si quería llegar a Primera, lo mejor era irme. Al final, cuando se dieron cuenta de que mi marcha era iremediable, Txema Noriega (entonces director de Lezama) me ofreció el Bilbao Athletic, pero sin llegar a creérselo. Era un 'te lo propongo para que no te vayas, no porque yo crea que puedes jugar ahí'».

Así fue como un jugador que parecía llamado a marcar una época en la defensa rojiblanca huyó a Liverpool, en donde aterrizó por primera vez el pasado 6 de agosto, después de ganar con España el Europeo sub'19. «Tenía miedo. Iba a estar solo, a manejarme en un idioma que desconocía...»

Diez meses después, está más cerca de lo previsto de dar el gran salto. Entre clase y clase del carné de conducir, San José desgrana en Villaba su aventura inglesa. Ha salido mejor librado de lo esperado. Aquí va un resumen de su temporada: ha disputado todos los encuentros de titular, a excepción de cuando ha sido reclamado por la selección española, ha sido campeón de la Liga de Reservas, ha participado en cerca de veinte sesiones con los profesionales e incluso fue convocado, aunque no jugó, para un Chelsea-Liverpool de la Premier.

San José ha vivido en casa de un matrimonio con dos hijos ya casados y fuera del hogar familiar. «Es gente de confianza del club y que antes ha tenido a otros futbolistas, pero ahora que ya domino el inglés me voy a un apartamento en el que viviré solo».

Por lo que relata, el punto central de la cultura del Liverpool es el esfuerzo, la obligación de tener una voluntad de hierro. Así se lo explicó antes de su primer entrenamiento Antonio Gómez, preparador físico. «Se me acercó y me dijo 'ponte las pilas desde el primer día, que como te duermas te van a dar por todos los lados'».

Los gritos de Carragher

Aquí sitúa una de las grandes diferencias. En Inglaterra nadie reserva energías. «Un 'partidillo' de entrenamiento es como un Liverpool-Everton en Anfield. En España, por miedo a las lesiones, se evita el contacto. Allí si pegas una patada, nadie te dice nada. Así se explica cómo juegan en el primer equipo Gerrard y Carragher, que llegan desde la cantera. Siempre van a muerte. La mentalidad del club es que aunque seas muy bueno hay que pelear por cada pelota como si te da la Copa de Europa».

Benítez nunca descansa. Cada vez que se cruza con él, tiene unas palabras. Le insiste en que tiene un defecto que, de ser corregido, desatará todo su potencial. «Me dice que debo ser un poco más agresivo, que si llego al primer equipo no puedo defender como una nena».

Los 'cracks' todavía le dan un poco de miedo y mantiene una cierta distancia, pese a que a diario desayuna y come con ellos. Y narra algo que le parece una hazaña por parte de Carragher, el 'capo' de la defensa. «Aunque Anfield esté a reventar y todo el estadio cantando el 'Nunca caminarás solo', como se ponga a gritar para colocar a los otros defensas, se le oye en todo el campo». De Gerrard da las mejores referencias. «Me saluda, aunque por mis problemas con el idioma no hemos hablado prácticamente. Eso sí, habla a diario con los chicos ingleses de mi equipo».

Con los españoles el roce es mayor. No son ni vanidosos ni tienen delirios de grandeza. «Torres es el más tímido y callado, pero buena gente. Arbeloa se pasa el día contando chistes y Reina riéndose con él. Xabi Alonso ha sido muy importante para mí. Se acercó desde el primer día y me da valiosos consejos».

Las cosas le han salido tan bien que ni piensa en volver, «pese a que yo soy del Athletic desde 'txiki'». «No me esperaba jugar tanto ni adaptarme tan bien. Ahora no es el momento de hablar del regreso. Mi meta la próxima campaña es debutar con el primer equipo y triunfar allí». Si lo logra se acentuará el dolor de los hinchas rojiblancos porque el Athletic no supo valorar al que dicen podría haber sido el mejor defensa de su generación.

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