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Análisis

Metro Exodus: la luz al final del túnel

Metro Exodus/
Metro Exodus

Culmina la trilogía inspirada en la obra de Dimitri Glujovski

AIMAR ALONSO

Dimitri Glujovski, conocido en la industria del videojuego, por haber escrito las novelas de 'Metro' en las que se basa la saga de videojuegos de 4A Games, es en realidad mucho más que un simple autor ruso: Dimitri, de 39 años, es un prolífico periodista y escritor que, aparte de ganar diversos premios con sus novelas, tiene miles de lectores en Rusia, aún más en las versiones online y por el resto del mundo, y que, tras el éxito de sus libros y los videojuegos de la desarrolladora ucraniana, ya está negociando con Hollywood para llevar Metro al cine.

A la chita callando, Dimitri ha conseguido convertirse en un fenómeno mundial gracias a sus distopía postapocalíptica, que narra la vida de Artyom y el resto de supervivientes hacinados en el laberintico metro de Moscú, veinte años después de la destrucción nuclear del planeta.

La juventud y el meteórico éxito de Glujovski van en paralelo al éxito de los FPS de los creadores de S.T.A.L.K.E.R. que, desde 2010, vienen desarrollando adaptaciones de las novelas homónimas, a cada cual más espectacular y divertida.

En 2010 aparecía 'Metro 2033', tres años después repetíamos formula (para bien y para mal) en un juego más ambicioso: 'Metro Last Light', y tras una más que notable remasterización en 2014 con el sobrenombre de 'Metro Redux', este 2019 tenemos la posibilidad de jugar la tercera entrega de las aventuras de nuestro sufrido y entregado Artyom: Metro Exodus.

Como su nombre indica, la primera y gran novedad del juego es que pronto abandonaremos el frío y húmedo metro de Moscú para, tren mediante, viajar por toda Rusia para obtener las respuestas que llevamos casi una década buscando.

El Moisés ruso

Metro Exodus no es perfecto, ¿qué juego lo es? Pero sin duda hablamos de una producción que, si bien puede pecar de cierto continuismo en sus errores (tanto de programación como jugables), atesora unos valores de producción que probablemente lo conviertan en uno de los shooters del año.

Hay que admitir que Metro Exodus empieza algo flojo, partiendo desde el metro hasta que por fin capturamos el tren y comenzamos nuestro auténtico viaje. En este sentido, el juego hace 'trampas' para alargar su duración. Si vamos a piñón nadie nos quitará 12 o 15 horas de entretenidísimo shooter con sus ya míticos toques de terror. Pero Metro Exodus aprovecha muy bien cómo su historia se entronca con el camino que seguimos a través de las vías del tren. De esta manera, cada pocas misiones iremos parando en zonas que podremos explorar en mayor o menor medida.

Es aquí donde Metro hace esas 'trampas' que comentábamos, alargando la historia de forma artificial con ciertas misiones secundarias, muchas de ellas repetitivas o tediosas. Pero que esto no os desanime en absoluto, Metro Exodus recuerda en su concepción jugable a lo que en su día fue el primer 'Rage': un shooter de mundo semi-abierto, directo y muy divertido. Y lo mismo pasa con Exodus: la combinación de shooter de terror 'scriptado' (con algunas escenas sublimes, he de decir) y pequeño mundo semi-abierto que poder explorar casan a la perfección, especialmente si no nos obcecamos en hacer todas las pequeñas misiones del primer tercio del juego.

El mejor Metro se juega en un tren no subterráneo

Lo más sorprendente de este Metro es, posiblemente, lo bien escrito que está más allá de los 'Deus Ex Machina' que nos obligarán a hacer 'X' antes de poder avanzar hacia 'Y'. Me explico. Si bien toda la saga siempre ha podido sacar pecho por su tono intenso y oscuro, era difícil no caer en el 'Síndrome de Gordon Freeman'. Nuestro héroe siempre era el pringado silencioso que debía de ocuparse de todo.

En Metro Exodus, obviamente, también recae sobre nosotros el peso de todas las misiones, sin embargo, la interacción con otros personajes y un guión que se preocupa en separar las tareas entre el grupo, ayudan a mejorar la sensación de pertenencia a una comunidad, sin dejar de ser el héroe de la trama, por supuesto. Para ejemplo un botón: podemos buscar a un ingeniero que nos ayude a arreglar el tren mientras nuestra esposa Anna va a investigar unas antenas de comunicación.

Por supuesto, la exploración que nos permite el tíulo de 4A Games es muy bienvenida cuando se trata de recoger materiales y otros pertrechos ya que, en ese sentido, el juego es continuista frente a los anteriores: la munición escasea, las armas se encasquillan y los enemigos aparecen por doquier.

De la misma forma que ya pudimos catar en 'Last Light', Metro Exodus amplía su –técnicamente maravilloso- ciclo de noche y día haciendo que jugar en uno u otro sea totalmente diferente. De día habrá menos depredadores y mutantes, pero las amables gentes de la estepa rusa intentarán despellejarnos. Por su parte, en la noche, los bandidos se acobardan y se quedan en su refugio, pero claro, las bestias campan a sus anchas. Puedes elegir de qué forma jugar: con sigilo para evitar ser detectado hasta que no sea totalmente indispensable, o a saco dejando bien claro quién manda. Un consejo de este humilde redactor: usar siempre una de las dos opciones no es, para nada, la mejor de las estrategias.

Bricomanía postapocalíptico

Aumentando y mejorando lo visto en otras entregas, el 'háztelo tú mismo' está más presente que nunca en Metro Exodus. Vivimos en un mundo devastado por la guerra nuclear, así que no podemos ir a la tienda del barrio a comprar AK y munición a mansalva. En esta ocasión deberemos estar continuamente manteniendo nuestro equipo, mejorándolo con piezas que encontremos o consigamos desmontando las armas de nuestros enemigos y, por supuesto, fabricando nuestra propia munición que será, de largo, lo que más echemos en falta durante todo el título.

Recordad que las armas se ensucian y desgastan con el uso, lo que nos obligará a un mantenimiento continuo de las mismas si no queremos encontrarnos con incomodísimos encasquillamientos en mitad de un tiroteo. Todo aquello que podamos recoger y transportar nos vendrá bien para, como decíamos, mantener nuestras armas y hacer que no nos falten recursos (botiquines, granadas, cuchillos...). En este sentido es aconsejable, siempre que nos sea posible, desbloquear tantos refugios como podamos. En ellos podremos dormir y descansar, hacernos con algunos materiales y, sobre todo, trabajar en las mesas taller con nuestras armas y municiones.

Rusia, qué hermosa eres

Metro Exodus vuelve a la carga con la revisión más ambiciosa del 4A Engine. Como es obvio, el PC es la plataforma más adecuada para sacarle todo el rendimiento al título, pero las imágenes del vídeo están directamente capturadas de una Xbox One X y, como se puede observar, no desmerecen en absoluto. Es cierto que existen problemas de popping y carga de texturas; incluso nos encontraremos con tirones de frames en aquellos momentos de mayor exigencia gráfica, siendo bastante obvio que no todo es achacable al hardware (la optimización del título no es perfecta ni mucho menos). Pero esto no es impedimento para disfrutar la obra del estudio ucraniano. Una auténtica bestia parda que juega como nadie con las luces y las sombras.

El sonido es otro de los apartados más loables. No solo por el más que decente doblaje al castellano, sino por unos efectos que juegan con el usuario de forma magistral, buscando que te gires y haciéndote sentir miedo sin mostrarte absolutamente nada. Obligatorio jugar con auriculares.

Nuestra valoración

Probablemente hablemos de un juego que ni siquiera pasará el corte de cierto tipo de jugador, acostumbrado a los títulos de disparos en primera persona más superficiales. Desde luego nadie puede volver a decir que los juegos para un solo jugador están muertos: 'Wolfenstein' y Metro son pruebas feacientes.

Debemos olvidarnos de su titubeante inicio, o de fallos técnicos que ni siquiera lastran la experiencia de juego. Estamos ante el Metro más grande y completo de toda la saga, con una historia postapocalíptica diferente a lo que estamos acostumbrados; lleno de detalles increíbles y con un ritmo de juego que crece a cada minuto hasta configurar uno de los títulos del año. Salid de vuestro agujero, Rusia os espera.