Nueve expertos estuvieron atrapados en Coventosa durante 30 horas en el año 2012

Imagen de los espeleólogos que en 2012 estuvieron 30 horas desaparecidos./ANTONIO 'SANE'
Imagen de los espeleólogos que en 2012 estuvieron 30 horas desaparecidos. / ANTONIO 'SANE'

El agua que encontraron en una de las galerías les impidió avanzar y montaron un campamentos hasta que bajó el agua y salieron por su propio pie

ABEL VERANO

En abril de 2012, centenares de ojos estuvieron también pendientes de la entrada a la cueva Cueto-Coventosa de Arredondo cuando un grupo de nueve espeleólogos tardó en salir unas 30 horas. Todo quedó en un susto y motivo de demora en la salida fue el abundante agua de una de las galerías de la cueva, que tiene el mayor pozo vertical de Europa (300 metros). «Pusimos la mantas térmicas y decidimos descansar y esperar a que bajase el caudal del agua», reconocía el grup0 al salir.

«Teníamos miedo a quedarnos sin comida. Una de las galerías de la cueva estaba llena de agua y no podíamos salir. Por eso, decidimos poner el campamento y esperar a que bajase el nivel del agua». Estas fueron las primeras palabras que acertó a decir Gemma Sendra, una de las seis integrantes de un grupo de espeleología de Barcelona, después de salir de la Cueva Coventosa de Arredondo tras permanecer treinta horas atrapados en una galería. Junto a ella, otros cinco compañeros, mostraban su alegría después de haber pasado «un mal trago». «Estábamos muy nerviosos por nuestros familiares y amigos», comentaba Marc Pirla, otro de los espeleólogos. Junto a este grupo, había otro formado por tres personas, procedentes de Elche y Alicante.

Los nueve espeleólogos tenían que haber salido de Coventosa el sábado entre las dos y media y la cinco de la tarde. Fueron los familiares de los atrapados los que dieron la voz de alarma tras comprobar que no terminaban de salir, según lo previsto. Tres integrantes del GREIM (Grupo de Rescate e Intervención de la Guardia Civil) de Potes recibieron el aviso e inmediatamente se trasladaron hasta esta conocida cavidad de Arredondo. También participaron en el dispositivo siete miembros de Espeleosocorro y tres patrullas de la Guardia Civil. Todos ellos se dirigieron a la entrada de la cueva que está situada a varios kilómetros del centro de Arredondo. Allí se encontraron a los espeleólogos cuando se disponían a salir por su propio pie.

«Vaya susto que nos habéis dado»

Sobre las nueve de la noche comenzaron a salir los de Barcelona en dos grupos de tres. Sus familiares aguardaban a un kilómetro de la entrada a la cueva su llegada. «Vaya susto que nos habéis dado», comentaba la mujer de uno de los atrapados mientras le abrazaba. «Estaba todo controlado. Eso sí, que me haya quedado atrapado yo siendo bombero es la leche», contestó con tono jocoso un integrante del grupo de Barcelona. En media hora los seis espeleólogos ya habían abandonado la cavidad. Algunos visitaban por primera vez esta cavidad, aunque ya habían estado en otras de la zona

Momentos después de salir de la cueva, la única chica del grupo quiso dejar claro que todos estaban federados, es decir, que no eran simples aficionados, y que tenían permiso de la Federación Cántabra de Espeleología. Además, y según comentó a este periódico el sargento de la Guardia Civil de Ramales de la Victoria, Mariano Moreno, contaban con un seguro, con lo que «no tendrán que pagar por el rescate».

Después del mal trago que pasaron, a algunos de estos espeleólogos de Barcelona se les quitaron las ganas de repetir la experiencia. «La verdad es que con lo que hemos pasado aquí se nos han quitado las ganas de repetir. Ahora nos tomaremos unas cervezas para celebrar que hemos salido sanos y salvos», apuntaba uno de ellos mientras algunos de sus familiares sacaba fotografías para inmortalizar lo ocurrido. «Estas fotos van a pasar a la historia», comentaba una joven.