Detenidos dos grupos de ciberdelincuentes en Barcelona

Un perro de la policía interviene en el desmantelamiento de dos bandas delictivas.Policía Nacional

Las pérdidas económicas de las víctimas de estafa ascienden a más de 48.000 euros, según agentes de la Policía Nacional

COLPISABarcelona

La Policía Nacional desmantela en Barcelona dos grupos de ciberdelincuentes especializados en estafas a través de 'phishing' y 'carding'. El número de detenidos asciende a 25 personas, y son un total de 69 las víctimas registradas de estafa.

El primero de ellos operaba desde Mataró y, a través de un envío masivo de correos electrónicos, simulaba ser una entidad bancaria e informaba de una falsa incidencia en las cuentas de las víctimas, dirigiéndolas a un dominio web fraudulento donde obtenían sus credenciales. Esto es lo que se conoce como la técnica de 'phishing'.

Gracias al hackeo de las cuentas, lograban realizar transferencias a cajeros de la entidad donde integrantes de la organización, conocidos como mulas, lo retiraban en efectivo. Se han recopilado un total de 29 denuncias de víctimas cuya pérdida económica ascendería a más de 48.000 euros.

En esta operación se ha procedido a la detención de diez de sus integrantes, de origen español y marroquí, entre los que se encuentra el cabecilla de la trama.

En el registro practicado en el domicilio del principal encartado, los agentes intervinieron diversos materiales informáticos y de telefonía móvil así como de documentación, tarjetas bancarias, papel moneda falso y útiles para su confección.

Menores de edad

El segundo de los grupos, conformado por 15 personas, 12 de ellos menores de edad, y actuaba en las comarcas del Maresme y del Vallés Oriental, donde conseguía las numeraciones de las tarjetas de crédito de sus habitantes, mediante la técnica del 'carding', para realizar posteriormente compras fraudulentas.

La investigación se inició a raíz de las denuncias presentadas por las víctimas en el mes de noviembre del pasado año. En ellas figuraban cargos fraudulentos a titulares de tarjetas de crédito residentes en distintas localidades del territorio nacional, siempre a través del mismo mismo modus operandi delictivo.

Se trata de un grupo definido en el cual cada integrante tenía asignada su función. En un primer nivel se encontraban los cerebros de la trama encargados de conseguir las numeraciones de las tarjetas de crédito mediante 'phising'/'carding' para posteriormente revenderlas a colaboradores que se encargaban de cometer los fraudes. En un segundo nivel estaban los encargados de realizar compras fraudulentas con las tarjetas clonadas, mayoritariamente productos electrónicos de pequeño tamaño y fácil reventa. Y en un tercer nivel las personas que recogían los compras realizadas por Internet y que remitían a puntos de recogida automatizados de empresas de mensajería.

A pesar de la juventud de los detenidos y de carecer de antecedentes, cabe resaltar el alto nivel de medidas de seguridad que tomaban para eludir la acción policial. Entre otras, utilizaban documentos de identidad robados para crear perfiles con los que después se realizaban las compras fraudulentas. También recurrían a sistemas por control remoto para no dejar rastro de las IP de los terminales que utilizaban, así como accedían a la red Tor para mantener su anonimato.