Una banda cobraba hasta 100 euros a los migrantes por pasarles la frontera de Irún

Coche de la Policía Nacional/efe
Coche de la Policía Nacional / efe

La Policía Nacional ha detenido a cuatro integrantes de un grupo criminal acusados de tráfico de seres humanos

E. C.

La Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal integrado por cuatro personas que se dedicaba al tráfico de seres humanos en la frontera de Irún con Francia. Los detenidos captaban extranjeros que habrían llegado en pateras a las costas andaluzas y se trasladaban a la localidad guipuzcoana con la intención de desplazarse a otros países europeos.

La Delegación del Gobierno en el País Vasco detalló que esta banda contactaba con los migrantes y, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad, les ofrecía cruzar la frontera, «pasando a negociar el precio, que oscilaba entre los 40 y 100 euros por persona, para ser conducidos hasta la localidad vasco francesa de Baiona». Los delincuentes, conocedores también de los cambios de turno de la Gendarmería, adoptaban distintas medidas de seguridad para no ser detectados por la Policía, «observando su presencia en la frontera, empleando varios vehículos, haciendo cambios de ruta, vueltas en rotondas, cambios de sentido, etcétera», con el objetivo de hacer varios viajes diarios y aumentar su beneficio económico.

Devoluciones 'en caliente'

El año pasado concluyó con 762 migrantes expulsados de Francia a España 'en caliente' por la frontera irundarra. Es decir, casi el triple de lo que podría considerarse un curso normal en cuanto a identificación de inmigrantes ilegales en esta zona. La mayor afluencia se concentró entre los meses de verano y el arranque del otoño. Entre junio y noviembre se produjo casi el 80% del total de devoluciones realizadas entre los cuerpos especiales galos y españoles. Pero el fenómeno no ha desaparecido, ya que aunque las entregas se hayan reducido a menos de la mitad de las registradas en esos picos máximos, el paso de inmigrantes de un vehículo de la Gendarmería a uno de la Policía Nacional en la zona de Behobia sigue siendo, prácticamente, el pan de cada día.