La mejoría en el mar facilita el trabajo de los buques que retiran el fuel del mercante

El buque galo 'Argonaute' trata de contener la dispersión del fuel que aflora del barco hundido . /AFP
El buque galo 'Argonaute' trata de contener la dispersión del fuel que aflora del barco hundido . / AFP

La marea contaminante del 'Grande America' se ha desplazado hacia Las Landas, aunque en las próximas horas podría variar su trayectoria y dirigirse al Cantábrico

JAVIER PEÑALBA

La lucha contra la contaminación que ha generado el hundimiento a 300 millas al oeste de La Rochelle del mercante 'Grande America' entra en jornadas decisivas. Lo que los buques antipolución puedan retirar en los próximos días dependerá en buena medida de la dimensión que la marea negra va a provocar en la costa. El estado de la mar experimentó este martes una mejoría y se espera que esta bonanza se mantenga también este miércoles. Los restos del combustible que todavía fluyen de los depósitos del barco siniestrado se han dirigido claramente hacia el sur y amenazan directamente al departamento de Las Landas.

El oleaje ha perdido altura en la zona del naufragio y ello facilita de manera notable el trabajo de los ya siete barcos que se esfuerzan en retirar el combustible. El dispositivo para el control de la contaminación presente en el área de operaciones está compuesto actualmente por los buques 'Argonaute' y 'Sapeur', ambos fletados por la Marina francesa. También están el 'Partisan' y el 'Ría de Vigo', enviados por la Agencia Europea de Seguridad Marítima. Al lugar han acudido igualmente el 'Ródano', de la Armada francesa, y el 'Kermor', de la Prefectura Marítima del Atlántico. Todos ellos cuentan con la ayuda del 'Alonso de Chaves', de Salvamento Marítimo. Un segundo remolcador, el 'María de Maeztu', que permanecía atracado en el puerto de Santander, se sumó ayer mismo a las labores. Está previsto que los dos navíos de pabellón español trabajen juntos. A la zona se desplazó igualmente un avión de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima, que llevó a cabo un vuelo de observación.

En la vertical del naufragio continúan divisándose irisaciones procedentes del combustible que fluye del mercante italiano. Los primeros restos que la semana pasada afloraron a la superficie tras el hundimiento han emulsionado y se han transformado en fuel oil pesado que permanece disperso en montones.

Deriva al sur

Según informaciones aportadas por la Prefectura Marítima de Francia, desde la fecha en la que se produjo el siniestro, el martes de la pasada semana, los restos de combustible han seguido una deriva hacia el sur, con una trayectoria a la zona de Las Landas. Los vientos del noroeste y norte de días atrás han empujado la mancha hacia el recodo que dibuja el Golfo de Bizkaia, donde convergen España y Francia.

No obstante, está previsto que la marea contaminante varíe el rumbo en las próximas horas como consecuencia de la llegada de vientos más flojos del norte y nordeste. De confirmarse este pronóstico, todo hace indicar que las manchas derivarán lentamente hacia el suroeste, es decir se aproximarían hacia el Cantábrico. Precisamente, para determinar el rumbo que sigue el grueso del hidrocarburo se han lanzado al mar boyas equipadas con un sistema que transmite en tiempo real y vía satélite el recorrido que realizan.

Expertos consultados confían en que con la mejoría de las condiciones de el mar, los barcos que operan en la zona podrán retirar buena parte del fuel y opinan que solo de esta manera se conseguirá reducir el futuro impacto en la costa. Consideran, asimismo, primordial que las concentraciones de chapapote estén en todo momento localizadas para poder llevar a cabo tareas de prevención en las zonas del litoral en las que vaya a recalar.

Nadie duda a estas alturas de que los grumos de galipote, que tienen unas dimensiones entre medio metro y un metro, llegarán. La Prefectura Marítima del Atlántico sostiene que el riesgo de contaminación es real. Queda solo por saber dónde lo harán y cuándo. Hasta ahora, los departamentos de Gironde, Charente-Maritime y Vendée eran los que más probabilidades tenían de sufrir los efectos de llegada. Las fuentes consultadas señalan que una sucesión de depresiones procedentes del noroeste acercarían ahora la contaminación al Cantábrico y, por el contrario, los vientos del sur la alejarían. La otra incógnita es establecer cuándo llegará a tierra. Tras el naufragio se especuló con que lo haría a mediados de esta semana. Las últimas informaciones, sin embargo, demoran la arribada para la próxima.