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La foto más indecente

Los padres de Julen. /Efe
Los padres de Julen. / Efe
JON URIARTE

No hay culos. Y mucho menos pezones. De ahí que las grandes redes de internet no las veten. Me refiero a ciertas fotos. Es la paradoja del siglo XXI. En realidad de todos los siglos. Idiotas ha habido siempre. Solo que ahora al primate le han dado más vías para demostrar su estulticia. Tiendo a fijarme en los pequeños detalles porque, con frecuencia, son los más reveladores. Me sucedió hace unos días viendo un informativo. Aparecía en pantalla el padre de Julen, el niño que murió en el agujero de la ilegalidad, la irresponsabilidad y la mala suerte. Hablaba de los truculentos pormenores de una investigación que, como era de prever, está sacando lo peor de los implicados y, como también era previsible, de algunos medios de comunicación y de los espectadores. En esto somos como las moscas. Mierda veo, mierda quiero. Pero hubo un pequeño detalle que no entiendo cómo no ha generado más debate. El padre pedía que la gente no les pidiera posar con ellos para llevarse una foto de recuerdo. Solo lo pedía, ojo. De hecho justificaba la acción entendiéndola como una demostración de cariño. Y eso es lo más preocupante. Que, también en esto, asumimos como normal lo anormal.