La invasión ovni que se planeó en una cafetería de San Sebastián

Un grupo de ufólogos vascos demostró en 1979 que la publicación en la Prensa de historias falsas de platillos volantes provoca avistamientos

La invasión ovni que se planeó en una cafetería de San Sebastián
Luis Alfonso Gámez
LUIS ALFONSO GÁMEZ

«Todos hemos pensado alguna vez que ciertos casos falsos, como por ejemplo el globo sonda del 4 de septiembre de 1968 en Madrid, y su amplia difusión por los medios de comunicación pueden ser capaces de inducir una oleada de ovnis. ¿Por qué no verificar esto experimentalmente?». Así explicaban en 1980 unos ufólogos guipuzcoanos en la revista 'Stendek', editada por el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI) de Barcelona, la génesis de un experimento con el que demostraron que la proliferación de noticias sobre ovnis en los periódicos hace que la gente vea cosas en el cielo.

El proyecto Ivan, llamado así por la cafetería del barrio donostiarra de Amara donde se urdió, es uno de los hitos de la ufología española, una demostración del ingenio de un grupo de amigos que quería poner a prueba una hipótesis, de la ingenuidad de algunos periodistas y del poder de los medios de comunicación a la hora de multiplicar los avistamientos de ovnis. «Se trataba de comprobar las reacciones de público, prensa, radio, televisión e investigadores del fenómeno ovni ante un caso falso fabricado por nosotros», decían en 'Stendek' los ufólogos, liderados por el ingeniero superior de telecomunicaciones Félix Ares de Blas.

En la España de finales de los años 70 no había ciudad sin su grupo de amigos constituido en asociación con un objetivo: solucionar el misterio de los ovnis, «el enigma número uno de la ciencia moderna», según 'Mundo Desconocido', la revista esotérica más popular de la época. En ello estaban, además del CEI, el Centro de Investigación de Objetos Volantes Extraterrestres de Santander, la asociación Estudio & Investigación Ovni de Bilbao, el Instituto de Investigación y Estudios Exobiológicos de Barcelona, el Grupo Charles Fort de Valladolid, la Red Nacional de Corresponsales de Sevilla, la Organización de Técnicos de Investigaciones Ufológicas de Madrid y un sinfín de entidades.

Calentando el ambiente

Para el proyecto Ivan, unieron sus fuerzas el Centro de Estudios Paracientíficos (CEP) de Irún y un grupo de ufólogos donostiarras. Como en diciembre de 1978 «la prensa local no hablaba de ovnis», lo primero que hicieron fue calentar el ambiente con cartas a los periódicos en las que comentaban unas conferencias sobre el fenómeno ovni. Días más tarde, el 22 de diciembre, informaron al corresponsal en Irún de 'La Voz de España' de un avistamiento, inventado por ellos, de «un objeto de unos 15 metros de diámetro, de color azulado con tonos grises y luces rojizas en los extremos», por un vecino de Rentería. Al día siguiente, otro 'testigo' llamó por teléfono al periodista para «corroborar la noticia».

La prensa local se hizo eco de los falsos ovnis del monte Guadalupe y las peñas de Aia, inventados por los miembros del colectivo Ivan.
La prensa local se hizo eco de los falsos ovnis del monte Guadalupe y las peñas de Aia, inventados por los miembros del colectivo Ivan.

El mismo 23 de diciembre, los miembros del colectivo Ivan contaron al corresponsal de la emisora de radio La Voz de Guipúzcoa «otro avistamiento en las cercanías del monte Guadalupe», protagonizado por una pareja de novios. Y, cuatro días después, un miembro del CEP se presentó ante los corresponsales en Irún de 'La Voz de España' y 'El Diario Vasco' con una falsa testigo que había visto en el faro de Hondarribia «un resplandor de color blanco lechoso, sin bordes definidos, que descendía perdiendo pedacitos poco a poco hasta sumergirse en el mar». Ese día, 'El Diario Vasco' informaba ya de los dos primeros casos falsos –el del vecino de Rentería y el del monte Guadalupe–, y de las investigaciones del CEP.

'La Voz de España', por su parte, contaba el 27 de diciembre el primer caso no creado por el colectivo Ivan: cinco niños habían visto «un objeto de luces rojas y blanquecinas, algunas de ellas intermitentes», en San Sebastián. «A partir de ese momento ya no tuvimos necesidad de recurrir a la invención de falsos avistamientos. Espontáneamente surgieron casos 'ciertos', tal y como nosotros esperábamos, creando, por tanto, una minioleada 'verdadera' inducida por otra falsa. Con ello corroboramos una de nuestra hipótesis básica: la creación de una oleada por inducción o, lo que es lo mismo, una aglomeración de noticias sobre ovnis sensibiliza a la opinión pública, originando aún más casos», explican los ufólogos en 'Stendek'.

Luces en las peñas de Aia

El 4 de enero, con luna nueva, varios miembros del grupo se desplazaron hasta las faldas de las peñas de Aia, en Irún, con un juego de focos de luz alimentado por una batería de automóvil. Había flases e interruptores para «apagar y encender las diversas bombillas, dispuestas a modo que diera sensación de movimiento». En Irún, otros integrantes del colectivo llamarían la atención de los vecinos sobre el objeto. Y había además doce personas harían encuestas en las que preguntarían a los testigos sobre por lo que habían visto: forma, color, movimiento... «Se recogieron más de doscientas encuestas que fueron las que después sirvieron para el análisis estadístico. Un análisis muy simple, pero análisis al fin de cuentas», rememora Ares de Blas. Constataron que la mayor parte de la gente vio lo que ellos quisieron que viera.

«Numerosas personas creyeron percibir que el objeto oscilaba ligeramente en torno a la zona donde se hallaba ubicado», explicaban los creadores del ovni, que achacaban esa sensación a «la oscuridad de la noche y la falta de puntos de referencia». Casi todos los testigos «tuvieron la sensación de que (el objeto) aumentaba y disminuía de tamaño», y la mayoría lo interpretó como una nave extraterrestre. Un grupo de 'contactados', individuos que ven en los tripulantes de los ovnis a salvadores de la Humanidad, reveló a los miembros del colectivo Ivan que la oleada «ya estaba prevista» y que habían pasado «varias noches esperando el ovni»

«Podría decirse que estamos viviendo, por lo que respecta a la comarca de Irún, en plena fiebre de ovnis. El jueves pasado, fue visto uno, entre las ocho y las ocho y media de la noche, a la altura de las Peñas de Aya. Emitía luces blancas, rojas y verdes. pero este avistamiento se distingue de los anteriores en que participaron del mismo centenares de personas. Muchas de ellas –incluidos varios miembros de la Policía Municipal– pudieron contemplar el ovni durante media hora desde la plaza de San Juan», informaba 'El Diario vasco' el 6 de enero. Fuera de Gipuzkoa, únicamente 'Deia' se hizo eco de la oleada ovni. Y, sorprendentemente, a pesar de que se registraron diez casos, «alguno de ellos muy próximo a tierra», solo un ufólogo dio por buenos los falsos ovnis, Juan José Benítez.

Lo contaba así meses después en el primer fascículo del coleccionable 'El mundo de los ovnis': «Mis primeros pasos tras los ovnis en 1979 me llevaron a las tierras de Guipúzcoa. El 4 de ese mes de enero, varios de esos objetos –silenciosos, luminosos y veloces como el viento– fueron observados por los testigos desde las Peñas de Aya, desde el faro de Fuenterrabía y desde la plaza de San Juan de Irún, así como desde otras zonas de la población y alrededores. Fue toda una oleada ovni. Los objetos –según explicaron los testigos– eran circulares y despedían luces rojas, verdes, blancas y amarillas. En el caso de los cuatro jóvenes que se encontraban en el faro de Fuenterrabía, el ovni terminó por ocultarse en el Cantábrico, a la altura de Hendaya».