Profesores y padres dan un golpe en la mesa para exigir una nueva política de becas

Profesores y padres dan un golpe en la mesa para exigir una nueva política de becas

Sus representantes han tumbado el informe del Consejo Escolar para dejar claro su total desacuerdo con el decreto de ayudas al estudio que elabora el Gobierno para el próximo curso

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La comunidad educativa, profesores, padres y alumnos, han querido mostrar hoy su hartazgo con la política de becas del Gobierno, que no es más que una continuación del modelo que José Ignacio Wert diseño en 2012, cuando estaba al frente de la cartera de Educación en el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

En un acto sin precedentes, la mayoría de los representantes de los profesores y de los padres de alumnos en el Consejo Escolar del Estado se han negado a tomar en consideración el informe que una ponencia de esta institución había realizado sobre el borrador de decreto de becas del Gobierno para el próximo curso, con lo cual el dictamen que el organismo debe aprobar se retrasará al menos hasta la próxima semana, cuando a la comisión permanente llegue un nuevo informe de la ponencia.

Se trata de un acto simbólico, sin consecuencias reales. Aunque el dictamen que el Consejo Escolar posiblemente aprobará la semana próxima reclame cambios en el decreto y en el actual modelo de becas, el Ejecutivo no está obligado a hacerle caso, pues este órgano solo tiene carácter consultivo y sus decisiones no son vinculantes. Pero, como dejaron claro los representantes de STEs, CC OO, UGT, CSIF y Ceapa, las organizaciones que tumbaron el informe, pretende ser un golpe en la mesa para probar a los ministerios de Educación y de Ciencia que están cansados de oír las mismas promesas de mejoras futuras que ya les hicieron hace un año y que exigen cambios ya.

«Hemos querido dar un aldabonazo», explicó José Luis Belmonte, representante de STEs. «Es un toque de atención y un aviso del malestar», coincidió Carles López, portavoz de la organización de estudiantes Canae, que se abstuvo en la votación, pero que apoya la urgencia de cambiar la actual política de becas. Ahora, como añadió Belmonte, quedan a la espera de que el Gobierno «mueva ficha públicamente» y diga si está dispuesto a asumir algunas de las reclamaciones de padres, alumnos y profesores.

El borrador de decreto de becas que pretende aprobar el Gobierno es idéntico al del año pasado, que como únicas modificaciones sobre años anteriores tuvo un aumento de 100 euros (hasta los 1.600) de la cuantía fija que reciben los alumnos con menos recursos económicos y con al menos un 6,5 de nota media, creó un complemento de entre 50 y 125 euros para alumnos con más de un 8 de media, y bajó del 5,5 al 5 la nota mínima para que un alumno de primero de universidad obtenga una beca de matrícula.

Sin embargo, ni actualizó los umbrales de renta familiar que dan derecho a obtener una beca, que siguen a precios de principios de la década, ni terminó como también le exigen todos, padres, alumnos y profesores, con la división de las ayudas en cuantía fija y variable, el modelo que inventó Wert para facilitar los recortes presupuestarios y que, según datos oficiales, ha reducido los becarios, las becas y rebajado las cuantías medias que reciben los alumnos en torno a un 20%.

Igual que Wert

El modelo previo a Wert tenía una cuantía fija muy superior a los 1.600 euros actuales, porque englobaba todo el dinero que iba a recibir el alumno como ayuda, a excepción de la matrícula o del complemento de desplazamiento si es que le correspondía. De esta manera, cualquier estudiante que cumplía los requisitos de renta sabía exactamente cuánta ayuda iba a recibir antes de empezar el curso, cantidad que además tenía asegurada aunque eso supusiese superar la partida presupuestaria prevista para becas de ese año. Ahora, los alumnos con menos recursos cobran los 1.600 euros y una cuantía variable. Ese variable (no inferior a 60 euros) sale del reparto entre los becarios del dinero que sobra del presupuesto tras pagar el fijo. Así, nunca hay déficit presupuestario pero cuantos más becarios lo necesitan menos le toca a cada uno. Y, además, el reparto no solo tiene en cuenta la renta familiar sino también el expediente académico. En resumen, los alumnos con pocos recursos no saben cuánto van a recibir, ven reducidas sus antiguas ayudas y además no acaban de cobrarlas hasta que el curso está casi acabado, lo que les exige autofinanciarse antes, si es que pueden.

El Gobierno ya prometió hace un año que iba a diseñar un nuevo modelo de becas y a aumentar las partidas presupuestarias para incrementar tanto el número de becarios como la cuantía de las becas. Pero nada de esto ha ocurrido. La razón, esgrime, es su situación de Ejecutivo en funciones y la prórroga de los presupuestos de 20018, que les ha impedido aprobar el aumento de 536 millones de euros (un 36%) para becas que prometieron para el próximo curso y el siguiente. Ahora, prometen la misma reforma y el aumento de recursos, pero ya para el curso 2020-2021.