6.567 aspirantes a profesor abarrotan el BEC en la mayor OPE de Educación en 25 años

Los aspirantes han comenzado a llegar hora y media antes de la prueba. / Borja Agudo

Aquellos que prueban suerte con parte del temario y los que se han volcado en preparar el examen compartieron nervios

Jesús J. Hernández
JESÚS J. HERNÁNDEZ

Una multitud salía ayer a las ocho de la mañana de la parada de metro más próxima al BEC. Sus rostros de tensión contenida y los apuntes que muchos ojeaban nerviosos no dejaban lugar a dudas. Eran la avanzadilla de esa legión de 6.567 aspirantes que ayer abarrotaron el pabellón 5 para la mayor Oferta Pública de Empleo de Educación en los últimos 25 años. Una de esas oportunidades contadas y que ayer se antojaba más factible que en ediciones anteriores. 6.416 competían por una de las 1.825 plazas de profesor de educación Infantil y Primaria, 95 aspiraban a convertirse en uno de los 32 nuevos profesores de conservatorio y 56 soñaban con una de las diez plazas disponibles en las escuelas oficiales de idiomas. Sueños de altura pero realizables, lejos de esas citas con miles de candidatos para unas pocas decenas de empleos.

En grupo o en solitario, sentados por todo el contorno de la fachada del BEC y en la zona ajardinada, todos intentaban mantener la calma con evidentes dificultades. Llegaban con tiempo de sobra porque algunos venían de lejos, como Álvaro Fernández, recién llegado de Bergara, o la navarra Jone de Vicente, una vecina de Echalar que aspiraba a una plaza de especialista de audición y lenguaje. «Estoy muy nerviosa. Empecé en julio del año pasado a preparar la programación y estudiando, a tope, desde marzo. Tres, cuatro horas al día», calcula. «Es la tercera vez que me presento, pero esta más en serio». Álvaro, en cambio, se conformaría con «entrar en listas».

Y es que hay muchas maneras de acudir a una OPE. Una de las más habituales es probar suerte preparando sólo una parte del temario. Cuando ayer dos voluntarios extrajeron de una bolsa las tres bolas de bingo que designan los temas, cientos de personas se levantaron para emprender el camino a casa. «Hay que elegir para desarrollar entre el tema 14, el 19 y el 22. Había preparado cinco y de esos no sé ninguno. No ha habido suerte», constataba Asier, que fue el primero en abandonar el pabellón. No lo vivió con la tensión desbordada de Aitor García, que se reconocía antes de entrar «completamente cardíaco». Era la primera vez que se presentaba y confiaba, al menos, en «entrar en listas». «Tengo que hacerlo lo mejor que pueda», se repetía.

Hay casos de enorme mérito. Leire Oribe, de Las Arenas, se ha pasado los últimos meses «estudiando 14 horas diarias, 7 por la mañana y las mismas por la tarde». Es de las que acude «a por la plaza de verdad» en su debut en una OPE. «Lo que más temo es el caso práctico porque le han quitado tiempo».

Ocho de cada diez, mujeres

Dos circunstancias llamaban ayer la atención. Por un lado, la inmensa mayoría de mujeres entre los que se agolpaban a las puertas del BEC. Dos de cada diez, concretamente. Y, por otro lado, también sorprende que casi 1.500 personas de los 8.000 preinscritos se han caído por el camino. Algunos porque no presentaron a tiempo la programación didáctica que se les exige, otros porque no abonaron las tasas y muchos otros porque no alcanzaron los requisitos lingüísticos.

Los supervivientes de esa criba previa se midieron ayer a dos pruebas, una teórica y otra práctica, ambas escritas. En la primera desarrollaron durante dos horas un tema elegido al azar y en la segunda, que comenzó a las 13 horas, explicaron qué harían ante determinadas circunstancias que pueden presentarse en una clase. «Desde necesidades educativas especiales a un protocolo de acoso», ejemplifica una estudiante. Cuatro 'vigilantes' controlaban de cerca cada uno de los grupos, compuestos por unos 80 aspirantes. «¿Aquí alguien copia?». «Esto es muy competitivo, no es como el instituto. No sería raro que quien está sentado al lado avise al vigilante». Por si acaso, les hicieron bajar al suelo las botellas de agua. 460 profesores, en 92 tribunales, corregirán las pruebas. Los de conservatorio tendrán más adelante pruebas específicas. «En unos días comenzará la defensa de las programaciones y unidades didácticas, luego la valoración de méritos y el próximo 1 de septiembre estarán en las aulas», concretó la viceconsejera de Administración y Servicios, Olatz Garamendi: «Les deseo toda la suerte del mundo». «Hemos cumplido nuestro compromiso de rebajar en 5.000 plazas la interinidad y esta OPE lo logra en 4,400 personas, que se sumarán a las más que sacaremos en Secundaria el año próximo».

54% de los que se han presentado tienen entre 25 y 35 años. Un 15% no ha cumplido los 25, entre 35 y 45 años hay un 25%, y un 6% son mayores de 45.

Leire Izaguirre llegó ayer acompañada de su pareja y su bebé de un mes. Ha trabajado de profesora mientras estudiaba «unas dos horas diarias porque además tenía que cuidar al otro hijo» y ha compatibilizado el sprint final «de la OPE y del embarazo». «Le llevaba a la guardería y estudiaba a la mañana», relató. «No he podido preparar todos los temas pero los que traigo, los llevo muy bien».

Hay una imagen de ayer que conmueve más allá de la primera impresión de una tromba de seis mil personas dispuestas a jugarse a cara o cruz su futuro laboral. Sucede cuando ellos ya están, bolígrafo en ristre, intentando volcar en el papel todo lo que saben. En el acceso del pabellón 5 una docena de familiares los observa de lejos a través del cristal, acodados en la barandilla. Hay padres jóvenes que cuidan bebés y otros maduros que han ejercido de conductores para evitar sustos. Intentan escudriñar cómo le está yendo a esa camiseta morada de la fila 22: . Saben lo poco que han dormido y lo mucho que se juegan, si es la«Una hija es una hija. Qué te voy a contar» primera OPE o la última. «Ojalá tenga suerte». Sea como fuere, allí estarán ellos.

Leire Oribe - Getxo «He estudiado unas 14 horas al día durante los últimos meses»

«He estudiado mucho, todo el año y a tope. ¿Horas diarias? En los últimos meses, unas 14, 7 a la mañana y otras 7 a la tarde. Quiero una plaza de Primaria. Es la primera vez que me prsento. La parte que me parece más difícil es el caso práctico porque vale mucho en la nota y esta vez le han quitado tiempo; no sé bien qué esperar».

Edurne García - Vitoria «En la baja del embarazo he preparado la OPE mucho tiempo»

Edurne García acudió ayer a la OPE desde Vitoria en avanzado estado de gestación. «He aprovechado la baja de la parte final del embarazo para estudiar unas seis u ocho horas diarias. «Es la primera vez que me presento y voy a por la plaza, a no a probar. Llevo seis años trabajando en el sector y creo que por eso llevo mejor la parte práctica».

Aitor García - Basauri «Estoy cardíaco. Lo más difícil es controlar los nervios»

«Llevo aproximadamente un año, desde que acabé la carrera, preparando esta oposición. Quiero conseguir una plaza de maestro de Primaria. ¿Lo más difícil? Superar los nervios. No sé qué nos va a tocar y la verdad es que estoy cardíaco. Es la primera vez que me presento. Lo tengo que hacer lo mejor que pueda. Quiero entrar en las listas»

Leire Eizaguirre - Irún «Trabajando y con un recién nacido, pero una parte llevo bien»

«Empecé a preparar la programación didáctica en diciembre. Metía dos o tres horas diarias: empecé de cero. Desde febrero, algo parecido porque lo hacía al salir de currar y tengo dos hijos, uno de un mes. Le llevaba a la guardería y estudiaba a la mañana . No he podido terminar el temario pero los temas que traigo, los llevo muy bien».