Diez técnicas de defensa personal para evitar una agresión machista

El primer manual hecho por deportistas vascas expertas en artes marciales recopila las enseñanzas de los cursos que un grupo de voluntarios imparte de forma gratuita a mujeres

María José Tomé
MARÍA JOSÉ TOMÉ

«Que las mujeres, en general, tengamos una constitución física menor que la de los hombres es un hándicap en cuanto a nuestra salvaguardia se refiere. Pero si estamos preparadas, este hecho objetivo se puede volver contra el agresor porque actuará confiado, sin esperarse una respuesta». Así reza en su prólogo el libro 'En femenino, autodefensa científica', el primer manual hecho por mujeres vascas especialistas en artes marciales que recopila técnicas y recursos útiles para hacer frente a las agresiones machistas. «Es una propuesta para ayudar a vencer el miedo, para que no tengamos que renunciar a espacios, para que el sentimiento de indefensión se torne en fortaleza y seguridad», señala Ana Agúndez, su autora, cinturón negro primer Dan tanto de Taekwondo como de Hapkido, un arte marcial coreano de defensa personal.

No es una publicación para expertas o inciciadas en estas disciplinas. El volumen es un compendio de las técnicas y destrezas que Agúndez, junto un grupo de voluntarios vinculados a la Federación de ambas disciplinas, ofrece en los cursillos gratuitos impartidos a mujeres, de cualquier edad y condición, en distintas localidades vizcainas. La iniciativa, denominada Red Marcial Punto Lila, surgió en el verano de 2016, por estas mismas fechas, tras la convulsión social -que aún perdura- motivada por el caso de La Manada. Desde entonces, atienden al llamamiento de ayuntamientos, colectivos feministas, ONG... para impartir esta formación, sin ánimo de lucro y bajo la supervisión del maestro en artes marciales Guzmán Ruiz Garro; la sede fija, en la que cualquier mujer puede participar, está en la ikastola Artxandape, detrás del Ayuntamiento de Bilbao. (Más información: hapkidoeh@gmail.com Tfno: 688819482) También la UPV ofrece estos cursos a su alumnado, a cambio de créditos de estudio.

Desde técnicas de respiración abdominal para controlar la ansiedad, hasta tácticas para inmovilizar al atacante, como luxaciones interfalángicas capaces de inmovilizar a una torre humana, saber zafarse de un violador que nos tiene contra la pared... son algunas de las estrategias que se imparten en los cursos y que han quedado plasmadas en el libro. Una guía que puede servir como base a la formación porque «aprender a defenderse de una agresión machistas consultando libros o vídeos, por muy minuciosamente que se recojan los detalles, no es posible», aclaran.

A continuación, diez vídeos cortos en los que voluntarios del Club Hapkido y de la Federación de Taekwondo-Hapkido muestran algunas de las técnicas que se imparten en función del tipo de agresión.

Ejercicio 1

Cómo zafarnos ante una intimidación

Se trata de un ejercicio que requiere táctica, habilidad, pero no fuerza. Es muy útil en situaciones de intimidación, cuando una persona corpulenta, en este caso Aitor, acosa a una chica de poca envergadura. Pese a sus escasos 46,5 kilos de peso, Elena es capaz de tumbar a su 'agresor' mediante una tijera en el cuello y le inmoviliza en el suelo con una técnica de 'armlock', al presionar un punto clave de la muñeca. Una persona que no supiese caer bien, como Aitor, se haría mucho daño.

Ejercicio 2

Respuesta a un ataque frontal

Otro ejercicio muy útil para defenderse de un agresor que nos ataca de frente. En este caso, Javier Esparza (un histórico del judo vizcaíno) agarra por la pechera a su 'víctima', y ella responde con una llave: le sujeta del brazo, cambia su centro de gravedad y le obliga a caer en proyección. Esta técnica se conoce como 'kata guruma'.

Ejercicio 3

Técnica de pateo (I)

El cuerpo del hombre es, en general, un 8% más grande, un 10% más pesado y un 7% más largo que el de la mujer. Sin embargo, la elasticidad y movilidad articular de ellas es un 10% mayor y las diferencias de fuerza son menos notorias en la parte inferior del cuerpo, por lo que los expertos aconsejan utilizar técnicas de pateo. Como la que emplea en el vídeo Rakhel que, pese a pesar 44 kilos, tumba a Edu, de 104 kilos con sendas patadas en abdomen, la cara interior de la pierna y la espalda.

Ejercicio 4

Técnica de pateo (II)

Otro ejemplo de cómo utilizar una técnica de piernas para repeler una agresión. Edu intenta agredir a Rakhel que, tras sujetarle el brazo, le propina tres patadas dirigidas a dejar ko al agresor.

Ejercicio 5

Con un arma ocasional (pañuelo)

El manual omite a propósito la utilización de armas blancas como forma de defensa contra una agresión, ya que su correcto empleo requeriría de un conocimiento y un entrenamiento «propio de personas dedicadas a la seguridad. Si recurre, en cambio, a complementos o objetos cotidianos, como un bastón, un periódico, un cinto..., con los que solemos salir a la calle. En este vídeo, Ana Agúndez, la autora del libro, demuestra en este vídeo como un pañuelo puede convertirse en una eficaz arma de defensa personal. Iñigo se acerca a su víctima en actitud amenazante, señalándola con el dedo, y aprovecha ese gesto para envolverle el fular en el brazo y estrangularle con el hasta obligarle a caer al suelo.

Ejercicio 6

Con un arma ocasional (paraguas)

Otro objeto cotidiano, con el que solemos salir a la calle, transformado en un utensilio de defensa. Esta dolorosa maniobra actúa sobre el nervio radial, inmovilizando al atacante. Pero ojo, para manejar correctamente las llamadas armas ocasionales se precisan también amplios conocimiento de artes marciales, ya que «nuestra integridad física dependerá de esta instrucción».

Ejercicio 7

Con un arma ocasional (palo)

En este caso, Ana utiliza para zafarse del ataque de Guzman un palo; podría servir incluso un bolígrafo (si la persona es hábil y está suficientemente entrenada) o un bastoncillo de los que se utilizan para hacer un moño. El 'atacante' ha agarrado a la víctima del brazo y esta, con un rápido giro de muñeca, le paraliza hasta conseguir tirarle al suelo. «Saber hacer esto implica muchas hora de entrenamiento, lo caminos fáciles y cortos en el aprendizaje de la autodefensa, no existen».

Ejercicio 8

El agresor nos sujeta por detrás

Guzmán Ruiz Garro, maestro de Hapkido y Taekwondo -5º y 6º Dan, respectivamente-, agarra por la espalda de las dos muñecas a Elena que actua sobre a sus dedos para inmovilizarle y tirarle al suelo. Es una maniobra muy adecuada para personas con poca fuerza, ya que las articulacones son fáciles de manipular y con una simple movimientos bien ejecutado es posible causar mucho dolor hasta el punto de paralizar al atacante.

Ejercicio 9

Zafarse de un violador desde el suelo

El agresor es un violador, en este caso Guzmán, que se ha puesto entre las piernas de Ana. Ella utiliza sus extremidades inferiores para, con una de ellas apartarles a un lado y con la otra, estrangularle. Esta maniobra cierra las arterias cervicales y la carótida y, al desviar su actividad sanguinea, el agresor se marea y muestra síntomas de estar bebido o drogado. Por último, le presiona la muñeca para inmovilizarle.

Ejercicio 10

Ataque por la espalda

En este caso, el supuesto violador, al que encarna Javi, se sitúa a espaldas de su víctima. A pesar de la diferencia de peso y de no contar apenas con espacio para moverse, Elena es capaz de, agarrándose al brazo de su agresor, conseguirla suficiente aceleración para proyectarle por encima de ella.

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