El chófer del autobús siniestrado estuvo once meses de baja por vértigos

El autobús siniestrado, con toda la parte delantera destrozada por el brutal impacto contra un pilar, fue retirado por una grúa de gran tonelaje/EFE
El autobús siniestrado, con toda la parte delantera destrozada por el brutal impacto contra un pilar, fue retirado por una grúa de gran tonelaje / EFE

Cobra fuerza que sufrió «una indisposición», de hecho el vehículo circuló 300 metros sin control a 55 kilómetros por hora antes de impactar contra un pilar de hormigón

OLAYA SUÁREZGIJÓN

El autobús recorrió 300 metros sin control, derribando a su paso un centenar de barreras de plástico de obra y sin que el conductor aminorase la marcha o tratase de redireccionar el vehículo. Las investigaciones apuntan a una indisposición del conductor como causa del accidente que el lunes sesgó la vida de cinco personas, dejó heridas a otras quince y conmocionó a todo el país. «No hay señales de frenada en el pavimento que indiquen que el conductor haya tenido un poder de reacción, con lo que todo hace indicar que sufrió una indisposición, serán los sanitarios los que lo determinen», explicó Delia Losa, delegada del Gobierno en Asturias, durante el minuto de silencio que se celebró en Avilés.

Los informes médicos del chófer serán aportados al juzgado de instrucción de Avilés que se encontraba en funciones de guardia el lunes y que se ha hecho cargo de las investigaciones. Lo que si se ha sabido es que Omar López permaneció de baja laboral durante once meses en 2015 por problemas de vértigos y mareos, tal y como explicaron fuentes fuentes sindicales.

Las respuestas a los muchos interrogantes que se ciernen en torno al fatídico siniestro las aportará el atestado que elabora la Guardia Civil. ¿Qué pasó para que el conductor perdiese el control? ¿Por qué no se percató de que iba embistiendo las barreras cargadas de agua, que incluso llegaron a romper una de las ventanillas al impactar contra el vehículo? El Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) del instituto armado, con sede en Madrid -la élite en esclarecimientos de siniestros de circulación-, trabajó ayer durante toda la jornada sobre el terreno para recopilar datos e indicios que puedan aportar luz a la compleja investigación iniciada por la Sección de Tráfico de la Comandancia de Gijón.

El siniestro se produjo en un tramo de vía en obras en el que la velocidad máxima es de 70 kilómetros por hora. Fuentes de ALSA señalaban ayer que el autobús circulaba a 55 kilómetros por hora justo antes del accidente. Esta hipótesis contrasta con la aportada desde la delegación del Gobierno, que aseguran que «podría circular por encima de esa velocidad». No existen huellas de frenada ni en la calzada ni tampoco en los propios neumáticos del autocar. Los datos aportados por el tacógrafo del vehículo serán determinantes, así como los vestigios hallados en la carretera y la revisión mecánica del autobús, cuya parte delantera quedó destrozada al entrar el pilar del puente hasta la fila número cuatro de asientos.

Salvarle la otra pierna

Los agentes que se encargan de la investigación aún no le han podido tomar declaración al conductor, Omar López, debido al grave estado de salud que presenta. Continúa ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Central de Asturias. El brutal impacto le seccionó una pierna y los médicos tratan ahora de salvarle la otra extremidad inferior. Los próximos días serán cruciales en su evolución.

El pilar del puente contra el que impactó el autocar entró justo por la mitad de la parte frontal, aplastándole las piernas al conductor. Otros cuatro pasajeros que viajaban en las filas de delante murieron en el acto. Un quinto falleció de camino al hospital debido a una hemorragia masiva.

«Si hubiera tenido un despiste, habría tenido capacidad de reacción porque los propios pivotes que fue arrastrando a su paso -refiriéndose a los 'jerseys' de indicación de la obra- le habrían alertado en caso de que se hubiese despistado», señaló la delegada del Gobierno en Asturias -titular de la carretera en la que se produjo el siniestro, en la incorporación desde Avilés a la autovía, bajo el puente nueve del Parque Empresarial-. «Hasta el momento no hay datos concluyentes, pero la falta de reacción del conductor en ese tramo indica que se sintió mal para reconducir el vehículo. Él es una víctima más por las consecuencias físicas del accidente y también las mentales que probablemente le quedarán. Le deseo una pronta recuperación de sus heridas», subrayó Delia Losa.

Desde la Consejería de Infraestructuras descartaron ayer que el pilar del puente contra el que se estrelló el autobús que cubría la ruta Cudillero-Avilés-Gijón presente daños estructurales. Los técnicos revisaron ayer la columna y determinaron que es necesario reemplazar la pieza de unión de la parte superior, si bien no tendría desperfectos.

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