El 'Audaz' traslada a San Roque a los migrantes del 'Open Arms'

El 'Audaz'. /Reuters
El 'Audaz'. / Reuters

Mientras no cesa la polémica política, en el Mediterráneo siguen los naufragios

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

El buque militar 'Audaz', enviado por el Gobierno en funciones para hacerse cargo de los migrantes rescatados por el 'Open Arms' en el Canal de Sicilia, embarcó este martes a los 15 indocumentados de los que se hará cargo nuestro país. La nave de la Armada española se dirigió el pasado lunes a la localidad de Pozzallo, situada en el sur de Sicilia y en cuyo centro de acogida estaban internadas estas personas, para recogerlas e iniciar con ellas los alrededor de tres días de navegación necesarios para llegar hasta el puerto de San Roque, en Cádiz, donde serán desembarcadas. Mientras no cesa la polémica política, en el Canal de Sicilia siguen muriendo inmigrantes. En la madrugada de este martes al menos 40 personas, entre ellas varios niños, se ahogaron en el mar Mediterráneo después de zarpar desde Libia, según el testimonio de los supervivientes recogido por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El viaje a España de estos 15 desplazados se produce después de la grave crisis humanitaria que sufrieron en el 'Open Arms', que durante 19 días esperó a poder bajar a tierra en la isla de Lampedusa a los 83 inmigrantes que llevaba abordo después de que varias decenas de personas heridas y menores de edad lo hicieran en las jornadas anteriores. Finalmente el pasado 20 de agosto la Fiscalía de Agrigento ordenó el secuestro preventivo del 'Open Arms' y el consiguiente desembarco de los indocumentados. Se oponía así a la posición del ministro del Interior del dimisionario Gobierno italiano, Matteo Salvini, que durante días impidió que estas personas pudieran abandonar el barco de la organización humanitaria. Mantuvo esta postura pese a que, además de España, otros cuatro países europeos se comprometieron a acoger a los náufragos del 'Open Arms': Francia, Alemania, Portugal y Luxemburgo. También lo hizo Rumanía, aunque al final no hizo falta su ayuda.

La ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social en funciones, Magdalena Valerio, detalló que las 15 personas que llegarán a España son 14 hombres y una mujer con edades comprendidas entre los 18 y 30 años. En una visita al nuevo Centro de Acogida de Emergencia y Derivación para migrantes abierto en Málaga, Valerio garantizó el buen recibimiento a estas personas y su atención «con la dignidad que se merecen todos los seres humanos». Adelantó que «previsiblemente» los 15 pedirán «asilo en nuestro país». Su colega en el Ejecutivo, la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, aseguró por su parte que a bordo del 'Audaz' todo estaba preparado para recibir a los desplazados. En la cubierta se organizó un dispositivo de acogida, con mesas para la identificación de los migrantes en las que tomarles su filiación y procedencia antes de ser sometidas a un control médico, informó Efe. Varios miembros de la tripulación del barco militar bajaron al puerto de Pozzallo para cumplir con los trámites previstos por las autoridades italianas y europeas para la entrega de los indocumentados.

En una entrevista en la Cadena Ser, Robles defendió la acción del Gobierno y descartó que hubiera sido más barato llevar a los 15 inmigrantes a España en avión. «El 'Audaz' hubiera seguido en el mar haciendo su misión de vigilancia y, dentro de esa misión, surgió esta operación. Este tipo de operaciones ya están previstas», dijo, asegurando que «no ha habido ningún gasto excepcional». La ministra de Defensa aprovechó para criticar una vez más la «cerrazón» de Salvini. «Yo sé que los acontecimientos pasan muy rápido, pero había seis países ya que habían decidido acoger a los migrantes y fue el señor Salvini el que no dejó que desembarcaran», comentó Robles, sin querer entrar en polémicas con los responsables del 'Open Arms'.

Buena parte de los inmigrantes que desembarcó el barco de la ONG española se encontraban en el centro de acogida de Lampedusa que, según el alcalde de esta pequeña isla italiana, Totò Martello, está en una situación límite al albergar a 182 personas, el doble de su capacidad. «¿Cómo hace el Gobierno para no darse cuenta de lo que pasa?», se preguntó Martello, denunciando que en el albergue ni siquiera funciona la máquina para tomar las huellas dactilares a los náufragos.