Villarejo amenaza a Sánchez con airear los trapos sucios de CNI

Villarejo. / Efe

Afirma en una carta abierta al presidente que los servicios secretos tienen archivos con «un millón de fichas» con los «vicios» de las «personas más relevantes de España»

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

José Manuel Villarejo vuelve a la carga y lo hace esta vez con una carta abierta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que veladamente amenaza con hacer un público el denominado 'Archivo Jano' o o CIC (Control Integral Central). Una desconocida base de datos que, según explica el excomisario, contiene «casi un millón de fichas con datos personales y privados de vicios y virtudes de las personas más relevantes de España».

Son, explica el imputado desde la cárcel, los «datos más sórdidos y oscuros» de las altas instancias del Estado. En ese mismo archivo habría una base de datos llamada «Control de Togas» con informaciones que afectan «de forma directa al mundo judicial». El exmando policial no aclara quién sería el titular de ese archivo, aunque da a entender que está en poder del CNI.

Villarejo, en esa misma misiva advierte de que en su defensa, no tendrá «más remedio de forma inminente» que revelar «la verdad» sobre el CNI y su relación tanto con la Fiscalía Anticorrupción que le investiga en el marco de la operación Tándem como con «amenazas» a jueces de la Audiencia Nacional para que «dejen de investigar» temas que afectan a la institución.

El excomisario, imputado ya en una decena de piezas en la denominada 'operación Tándem' y que lleva en prisión preventiva desde noviembre de 2017, denuncia, una vez más, la «persecución radical» contra su persona «instigada por el general Sanz Roldán», director del CNI, porque se «debió sentir traicionado» cuando no cumplió la misión que le había encomendado: «Recuperar todos los documentos en poder de la princesa Corinna».

El expolicía es muy duro con Sanz Roldán. «No puedo hacerme responsable del riesgo que se está ocasionando (por parte del general) y se va a ocasionar a la estabilidad de las más altas instituciones de España con la construcción de una suerte de causa general contra mi persona basada en interpretaciones mendaces y fragmentarias de piezas aisladas de información», denuncia.

Villarejo también dedica unas líneas a recordar al presidente del Ejecutivo que a lo largo de sus años en la Policía Nacional ha liderado numerosas acciones para los servicios secretos españoles «con gobiernos socialistas antes de que el Ministro del Interior» le propusiera en 1993 «oficializar» su actividad como agente encubierto.

Le recuerda así que se infiltró en las finanzas de ETA en América Latina «desbaratando sus negocios», que captó «operarios» para «poder intervenir las comunicaciones de los etarras» en Cuba, o logró ganarse «la confianza» de traficantes de drogas y armas y de «personajes» como Abu Abbas, Khashoggi y Oubiña «consiguiendo que colaboraran aportando en ocasiones información vital para la seguridad del Estado, a sabiendas o no».

 

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