La carta final: «adios, Jokin»

El comisario José Sáinz, quien supervisó toda la operación contra ETA en Mónaco./
El comisario José Sáinz, quien supervisó toda la operación contra ETA en Mónaco.

Texto de la misiva que el policía que había controlado toda la infiltración de Azaola en la banda escribió sobre los últimos día del agente doble

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

En sus memorias, el comisario José Sáinz escribe una carta póstuma a Jokin Azaola. Es el testimonio del Policía que ha controlado su infiltración en Mónaco, quien ha sido en muchas ocasiones su confidente personal. Este es el texto:

«Me hubiera satisfecho en verdad haber podido hablar contigo a raíz de ver publicado el libro -historia novelada- que titulaste 'Los elegidos de Euzkadi, y que, con uno de tus pseudónimos, Mikel Aguirre, prologaste con fecha 19-11-1977.

No volví a verte desde finales de febrero de 1975, pocos días antes de mi dimisión y cese como Comisario General de Investigación Social de la Dirección General de Seguridad y como delegado Especial del Ministerio de Gobernación para la lucha antiterrorista en el Norte, en cuya última entrevista te presenté a mi buen amigo X, para que continuaras contactando con él, caso de que a ambos nos interesara.

(...) Te advertí una y mil veces del peligro que para ti suponía la serie de imprudencias e indiscreciones que venías cometiendo. Tus comentarios y confidencias con diferentes personas y tus contactos, visitas y hasta cartas que no dejaban de dar la sensación de ser chantajistas, suponían un evidente peligro. No me hiciste el menor caso y continuaste (...)

Aquel comportamiento irreflexivo fue empañando tu magistral y desinteresada aportación en la iniciación y el desarrollo de la operación 'Mirlo Blanco'. Continuaron tus elucubraciones con la publicación del aludido libro -'Los elegidos de Euzkadi. Un atentado al futuro- en el que, para quienes habíamos vivido de cerca aquellos apasionantes momentos, tanto desde la óptica de los hombres de la Policía como de los de ETA, apreciábamos que eras tú el que escribías o dictabas aquellos datos, tan ciertos los fundamentales como alterados o 'novelados' no menos de la mitad de los restantes, a pesar de tus seudónimos de 'Mikel Aguirre', 'Bitor', etc...

Portada del libro 'Los elegidos de Euzkadi'.
Portada del libro 'Los elegidos de Euzkadi'.

Por si todo esto fuera poco, el colmo de la enajenación llegó cuando, junto a tu fotografía, con el nombre al pie de ella, la revista 'Interviú' del 11-17 de mayo de 1978 publicó las amplias e imprudentes declaraciones sobre el mismo tema, con abundantes e intencionadas inexactitudes. Tan pronto lo leí confieso que te consideré definitiva e irremediablemente condenado a muerte por tus ex-compañeros: los hombres de ETA.

Ahora bien, en lo que mientes es cuando aseguras que te hice otras promesas en nombre de los Príncipes de España o en el mío propio. Las que pude hacerte, sabes perfectamente que fueron mías y solo mías y que las cumplí en su totalidad y hasta el último momento con largueza, sin perjuicio de que reconozca que fueron insignificantes, si de pagarte el servicio tan grande que habías prestado se hubiera tratado, pero no olvides que desde el primer momento advertiste que tu aportación era por completo desinteresada, en favor de la causa del Pueblo Vasco, y lo repetiste con insistencia, lo recoges en tu libro (...) Por supuesto, con independencia de los gastos que tu colaboración pudiera suponerte y que te fueron satisfechos en su totalidad (...)

No volví a saber nada de ti hasta que un fatal 14 de diciembre de 1978 escucho por la radio y leo en los periódicos que en Getxo, las balas disparadas por los hombres de ETA habían segado tu vida. El dolor que me embargó fue grande y solo apelé a la suprema magnanimidad del Todopoderoso para pedirle que premiara todo lo bueno que hubo en tu vida, incluso aquello que, según tu juicio, no había sido por nosotros, los hombres.

Adiós, Jokin.

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