Enoturismo en El Bierzo, la mejor manera de maridar León

Viñedos en El Bierzo. /
Viñedos en El Bierzo.

Recorrer las zonas de producción vinícola más destacadas de la comarca, probar sus caldos y descubrir sus pueblos es todo un placer para los sentidos

ÁLVARO ROMERO

El enoturismo es una práctica cada vez más habitual entre aquellos viajeros que deciden realizar una escapada gastronómica por España. El vino es indiscutible protagonista en este tipo de turismo que busca transmitir la esencia de una región a través de sus caldos. Dando la oportunidad al viajero de adentrarse en la cultura, arquitectura y paisajes vinícolas.

Habitualmente estos lugares completan la experiencia ofertando exquisita gastronomía local en pueblos y ciudades con mucho encanto. Este es el caso de la comarca leonesa de El Bierzo, un enclave geográficamente espectacular que ofrece paisajes únicos adornados por coquetos núcleos urbanos capaces de adaptarse a la caprichosa estructura del territorio. Allí se cuida el detalle promoviendo el turismo de calidad y el gusto por las cosas bien hechas. Las gentes son el mayor de sus valores, capaces de hacer sentir al visitante como en su propia casa.

Protege un incipiente turismo rural basado en la belleza de sus paisajes naturales como los Ancares, o creados por el hombre como Las Médulas, así como el Camino de Santiago. En El Bierzo se pueden encontrar algunos de los más importantes ejemplos del arte mozárabe, así como importantes muestras románicas, góticas y barrocas.

El Bierzo en el paladar

Los viajeros se llevarán espectaculares imágenes en la retina y exquisitos sabores en el paladar. Sus locales de restauración ofertan platos típicos y recetas tradicionales que convergen en una contundente gastronomía. Productos de la tierra que van cambiando según la temporada, siempre regados por buenos vinos Denominación de Origen Bierzo, elaborados a base de uva Mencía.

El Bierzo presenta un microclima muy especial, suave, templado y húmedo, provocado por estar situado en un valle. Su baja altitud impide, generalmente, las heladas tardías lo que resulta bastante benigno para la vendimia que se adelanta, normalmente, un mes sobre las del resto de Castilla.

Realizar enoturismo en esta comarca es sinónimo de recorrer a través de viñas y pueblos, un trazado de senderos y recovecos, patrimonio cultural, natural y artístico. Vinos y gastronomía local como foco. Las bodegas abren sus puertas, los restaurantes encienden los fogones y los alojamientos se preparan para recibir a turistas y curiosos. Un viaje a través del paladar, una expresión artística para los sentidos, el paso del tiempo reflejado en el viñedo y el patrimonio de una zona idílica.

Ponferrada es la localidad más importante de la zona, con cerca de 70.000 habitantes se afianza como motor económico y cultural de la comarca. Su casco histórico es una joya digna de descubrir con calma, allí a orillas del río Sil se levanta el Castillo de los Templarios, moldeado a capricho por la Orden del Temple en plena Edad Media.

La Casa Consistorial, la Casa de los Escudos o la Casa de los Macías, de estilo barroco y, la basílica de Nuestra Señora de la Encina, la Torre del Reloj o la Real Cárcel, renacentistas; son el claro ejemplo de hermosas obras arquitectónicas de distintos estilos diferentes. Visitas recomendables para todo turista que hasta allí se acerque.

En Ponferrada no faltan bares ni restaurantes, cuenta con varias zonas de tapeo tanto en la zona nueva como en la vieja. Locales donde degustar la excelente gastronomía local y catar un buen vino de El Bierzo con una tapa de botillo, embutido estrella de la gastronomía local. El clima de la comarca favorece para generar una tierra de la que nacen productos como la manzana reineta, la pera conferencia o el pimiento.

Cacabelos, por su parte, es una parada indispensable en toda buena ruta de enoturismo por la región, un centro vinícola sin igual. Campos de viñedos de variedad Mencía rodean el trazado urbano donde destacan la Iglesia de Santa María, la plaza de San Lázaro o el puente Mayor. Patrimonio y vino se dan la mano en un municipio que merece mucho la pena conocer.

Villafranca del Bierzo, conocida por ser la capital de la comarca, se ubica en pleno Camino de Santiago y se caracteriza por haber sido lugar de residencia de nobles e importantes personalidades históricas. Alberga destacados edificios religiosos, como son el convento de San Nicolás, la iglesia de San Francisco y la colegiata de Santa María, entre otros.

Rodeado de campos de viñedos se hace fuerte el castillo de los Marqueses de Villafranca, levantado en el siglo XVI, su obra militar más importante. De carácter civil aparecen el puente medieval que esquiva el río Burbia, el parque de La Alameda y la Plaza Mayor, todos ellos considerados como importantes atractivos para los turistas.

Villafranca es también foco de la gastronomía regional, perfecto para degustar la rica cocina local. Las truchas, los embutidos, la empanada, los pimientos, las castañas y el cada vez más conocido y apreciado botillo. Sin olvidar, por supuesto, los vinos de la zona, bajo la Denominación de Origen vinos de El Bierzo, un buen lugar para catarlos son las bodegas de la calle del Agua.