Ruta por Madrid

Las mujeres de Chueca

La única estatua dedicada al compositor Federico Chueca en Madrid. Luce una bandera de arcoiris. /Alberto Ferreras
La única estatua dedicada al compositor Federico Chueca en Madrid. Luce una bandera de arcoiris. / Alberto Ferreras

Recorrido guiado por los locales que convirtieron este popular barrio en un icono de la lucha por la igualdad

IRATXE LÓPEZ

El barrio gay por excelencia, uno de los más conocidos de Europa, lugar de moda repleto de originales establecimientos, de gente extravagante y divertida. Antes, hace unas pocas décadas, vivían allí los chisperos, trabajadores del hierro y del metal que a partir de 1970 abandonaron sus fronteras condenándolas a las malas compañías y a las drogas. Al ostracismo, pues nadie quería pisar sus dominios a pesar de encontrarse a solo siete minutos de la Gran Vía. Una curiosa visita guiada, 'Chueca. Las pioneras', muestra a los participantes este emplazamiento. El paseo permite conocer a algunas de las protagonistas de las historias. «Venir por aquí era peligroso. Los antiguos vecinos emigraron a Malasaña y al barrio de Salamanca. A cambio empezaron a surgir espacios de encuentro para chicos en los que hacía falta contraseña para entrar», comenta el cicerone.

Aunque al pensar en Chueca pensemos en el colectivo gay masculino, quienes lograron el milagro con mayor ímpetu fueron ellas, las mujeres. Todo comenzó en el número 11 de la calle de Gravina. Chueca amanecía gris y repleto de pintadas. Hasta allí se acercó en marzo de 1993 Mili Hernández, recién llegada de Londres. Abrió en esa dirección Berkana, una librería con temática LGTB pintada de rosa y adornada con un triángulo invertido.

A pesar del alboroto que provocaba el local, nadie rompió sus cristales. En 1995 Mili diseñó un mapa gay de la zona, con los establecimientos que fueron surgiendo, un total de veinte negocios. En 2009 eran ya 200. Las fronteras se ampliaban. Incluso llegaron periodistas del 'The Times' que querían saber qué estaba pasando. Chueca se había convertido en el Soho madrileño. Todo el mundo quería vivir allí, comer allí, comprar allí.

Por catálogo

Hace unos años Mili debió trasladar su librería al número 62 de la transitada calle Hortaleza. Hasta allí se dirige el grupo para conocerla. Emociona ver a esta pionera a la que muchos pudieron escuchar en la radio, acompañando a Gemma Nierga, el día que se aprobó en España el matrimonio homosexual. «El arranque fue complicado, en 1993 no había apenas libros sobre esta temática, ni clientela. Podíamos vender algunos clásicos (Virginia Wolf, Oscar Wilde o Terenci Moix...) pero llegar la ciudadanía era complicado», afirma Mili.

Muchos, un poco perdidos, se acercaban hasta el local creyendo que era un sex-shop. El éxito estallaba. Al final tuvieron que vender también por catálogo debido a la cantidad de clientela que no podía viajar hasta Madrid. «Llegamos a tener 12.000 direcciones, toda la familia embuchaba catálogos. Entraban unas 200 personas de media al día en la tienda. Éramos un referente», confirma.

En la calle Pelayo, que hervía de noche, comenzó la carrera de tacones. «Las drag queens conquistaron el territorio participando sobre zapatos con diez centímetros de alto mínimo», comenta el guía. Allí conviven centros de cruising en los que mantener relaciones sexuales libres, como el Organic Men's Club (Pelayo 30), con bares como el Baranoa (Pelayo 31). Se trata de establecimientos pensados para chicos pero uno de los precursores fue el Smoke, un bar de mujeres (San Bartolomé 11).

En 1993 no había apenas libros sobre esta temática ni clientela» Mili hernández

Ubicación peligrosa

Raquel lo abrió hace 22 años «a buen precio pero en una ubicación peligrosa. Los yonkis me seguían hasta el metro. Los únicos bares abiertos eran para hombres pero las mujeres se volcaron conmigo», explica recordando que nunca ha clasificado su establecimiento. «Soy lesbiana pero mi bar nació para acoger a todo tipo de personas». Hoy día el Smoke está en venta. El tiempo pasa, y a veces por encima.

La ruta continúa hasta la Plaza Pedro Zerolo, referente en la lucha de los derechos a favor de la comunidad LGTB. Momento para hablar de la veterana activista Boti García. Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), su vida responde al 'leitmotiv' leído en esta localización durante un discurso: «para vivir sonrío y lucho». «Siempre tuve pluma, pero no supe que lo mío se llamaba ser lesbiana hasta la universidad. Aprendí lo que era la realidad y la política a fuerza de correr delante de los grises», ha explicado en muchas ocasiones.

Recomendaciones

El diseño triunfa también en el Hotel Torre de Madrid, en plena Plaza de España. Vanguardia dentro de un edificio icónico, emblema de la ciudad, sorprende al huésped. El arte de Jaime Hayon se fusiona con las comodidades del concepto B-Room. Una copa en el lobby bar, la mejor gastronomía en el restaurante Somos, zona Wellness y gimnasio con piscina cubierta... todo está pensado para relajarse. Además, propone a sus huéspedes experiencias VIP personalizadas con 'Meet the locals' para buscar la mejor moda, obtener instantáneas increíbles, irse de compras con una shophing host, descubrir planes de fitness junto a una deportista de élite o conocer la noche madrileña más cool. (Plaza de España, 18)

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