Melancolía en verso

San Saturio se alza sobre un peñasco a orillas del Duero./
San Saturio se alza sobre un peñasco a orillas del Duero.

La ciudad de Machado y Bécquer y la provincia, destino de un plácido viaje en tren

ELENA SIERRA

«Colinas plateadas,/grises alcores, cárdenas roquedas/por donde traza el Duero/su curva de ballesta/en torno a Soria...». Así dice uno de los muchos poemas que Antonio Machado dedicó, cómo no, a los campos de Castilla. A Soria. En otros, se hace referencia a los chopos del río, los álamos dorados, las murallas viejas, el fuerte olor a romero, tomillo, salvia, espliego, un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo... y el puro azul del cielo. Son solo algunos de los protagonistas de una postal que el poeta fijó en la memoria de todos hace más de cien años, y que ahora es posible volver a ver de una manera un poco diferente. En tren, con animación teatral y visitas a diversos rincones naturales de la provincia en un solo fin de semana. Un todo incluido que pretende mostrar a los viajeros todas las caras de una ciudad –y alrededores– que no sólo llamó la atención de Antonio Machado, sino también de otros literatos como Gustavo Adolfo Bécquer, Gerardo Diego y Pío Baroja, lo que hace que sea conocida como la Ciudad y Tierra de los Poetas.

La propuesta del Tren Turístico Campos de Castilla sale los sábados bien temprano de la estación madrileña de Chamartín (a las 8.14) y vuelve los domingos a ella cuando ya ha caído la noche (entra en la estación a las 22.00). Al menos lo hará casi todos los fines de semana hasta el mes de noviembre. Por el camino, todo está organizado para acercarse a las tierras sorianas teniendo muy presente a Machado, y poder así descubrir todo aquello que lo enamoró cuando se trasladó a vivir a la ciudad desde Madrid. El 'todo' incluye patrimonio arquitectónico y natural: las calles de la vieja ciudad, las orillas del Duero, los templos, paisajes protegidos y claro, alguna que otra parada gastronómica; ahí estarán los famosos torreznos, convertidos ya en embajador gastronómico de Soria, y los quesos, la mantequilla dulce o salada (que cuenta con Denominación de Origen) y los vinos de Ribera del Duero.

San Saturio aguarda

Si además el viajero se aloja en el Hotel Leonor Mirón, estará solo a cinco minutos a pie del monumento sobre el Duero que recuerda la historia de amor del poeta y la joven Leonor. El sábado durante la ida en tren, en una paradita en Sigüenza, se suben a los vagones los teatreros encargados de trasladar a la gente a la Soria de comienzos del XX, con pinceladas de la vida y la obra de Machado. Ya en la capital soriana, pasadas las 11.00, toca almuerzo; y después, paseo por la ermita barroca de San Saturio, que se levanta sobre una antigua gruta eremítica visigoda, y el monasterio de San Juan de Duero, del siglo XIII, que son parte fundamental de la Ruta Machadiana. Eso de mañana, porque de tarde toca presentación delante de la iglesia de Santo Domingo y visita guiada por el centro de la ciudad, que termina con recital de poesía en el aula de Antonio Machado.

1. Claustro del monasterio de San Juan de Duero. / 2. El revisor ayuda a bajar a una viajera de otro tiempo. / 3. Estatua con las siluetas de Machado y Leonor Izquierdo.

El domingo, el viaje comienza temprano en autobús. Es la manera de llegar, siguiendo el recorrido que hizo el poeta, a Vinuesa y a la Laguna Negra, espacio natural protegido. La visita se realiza a pie y con guía para poder conocer a fondo la riqueza natural y cultural de la zona. De vuelta a Soria, se hace parada en el yacimiento de Numancia, otro hito en la historia de la provincia.

El promontorio permite, de nuevo, asomarse a los campos de Castilla y recordar algunos versos. A partir de ahí, la agenda indica tiempo libre para unos últimos paseos, que muy bien pueden acabar en el Museo de los Poetas (la entrada está dentro del paquete).

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